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sábado, 27 de octubre de 2012

Equipación Táctica y III. Armamento

 Escopeta.

La utilización policial de escopetas es muy conocida, pero en los últimos 10 años ha sido adoptada en gran medida por todo tipo de unidades policiales y militares, diseñándose complementos y nuevas formas de empleo. La simplicidad de manejo y su enorme potencia de fuego, hacen de este elemento un objeto muy valioso en manos expertas, capaz de realizar acciones vedadas a subfusiles y armas cortas, convirtiéndose en el caso de unidades de policías locales, en objetos de gran interés táctico.

Debemos tener presente que cualquier arma que portemos en situación real, debe adaptarse a las necesidades específicas de un escenario principal, la calle y otro secundario como es el interior de edificaciones, por lo que debemos buscar escopetas de cañón corto y prolongador de cargador que le permita portar hasta 8 ó 10 cartuchos según modelo.

Igualmente es aconsejable una empuñadura tipo pistolete para mejorar agarre y encare.

La escopeta es el arma más polivalente con la que actualmente puede contar cualquier policía o militar en un entorno urbano, ya sea en una operación táctica contra delincuentes armados, o en una acción tipo en un entorno de mantenimiento de paz. Cuidado, no se quiere decir con eso que todo un grupo, o equipo de intervención porte escopeta, ni mucho menos, pero el que dentro de un equipo exista un arma de este tipo permite que pueda facilitar el trabajo general. Desde proporcionando potencia de fuego en un pasillo, hasta abriendo una puerta o barriendo una habitación completamente.

Entre las ventajas que aporta la escopeta podemos destacar la posibilidad de utilizarla tanto como arma ofensiva, con munición letal de todo tipo. Como herramienta de ruptura o freno. Como arma no letal, con la munición adecuada. Y por último, con el mismo arma, podemos ejercer de fuerzas antidisturbios y de control de masas. Verdaderamente pocas herramientas dan tanta polivalencia y cubren tantos campos de una forma tan eficaz.

Su capacidad antipersonal es realmente total con la munición adecuada y en la distancia de empleo correcta. La escopeta es un verdadero multiuso.
De una forma muy somera podemos hacer un pequeño inventario de los tipos de munición utilizables.

Respecto a la munición no letal podemos hablar de cartuchos lacrimógenos, saquetes de pimienta, de saquetes con postas de caucho, aros de caucho, materiales adherentes, etc.

Con municiones potencialmente letales podemos hacer una gran compartimentación y selección por tipos y efectos. Cartuchos de postas de distinta cantidad, peso y material, libres o encadenadas, para acciones de aperturas de puertas y eficaces así mismo contra personal. Munición específica para apertura de puertas, de grafito u otros materiales similares. Macizas, monobloque o subcalibradas, de distintos materiales. De alta velocidad.

Y por último, munición de proyección para poder emplearla como sistema de control de masas, lanzando botes de humo, lacrimógenos o pelotas de goma.

Su empleo para la captura de animales callejeros también puede ser destacado, tanto con cartuchos apropiados no letales como con medios lanzaredes.

Subfusil.

Arma por excelencia de unidades especiales, el subfusil representando el arma básica y primaria en unidades de intervención aportando una serie de ventajas innegables en el campo policial y de alta seguridad, entre las que destacan:

- Dimensiones reducidas.
- Gran potencia de fuego.
- Enorme oferta de accesorios.
- Capacidad de disuasión.
- Precisión.
- Capacidad de fuego automático y semiautomático.

En lo que a subfusiles se refiere, el rey de todas las unidades es (todavía) la familia Heckler & Koch MP5 en sus muy variadas versiones. Es el subfusil preferido por las unidades de élite debido a su innegable calidad operativa.

El MP5 puede considerarse más una familia o sistema de armas que un subfusil, pues los diferentes modelos y accesorios que puede incorporar hacen de esta herramienta la más versátil que podamos encontrar. Aunque esta misma empresa está ofertando nuevas armas con la calidad y operatividad de esta familia.

Desde el punto de vista balístico, los calibres utilizados en subfusil son los citados para las armas cortas.

Fusil de asalto.

En la actualidad existen diversas versiones de conocidos fusiles de asalto recamarados para calibres de pistola como el 9mm Parabellum, 40 S&W y 10 mm. Auto. En cualquier caso estas armas deben ser consideradas como subfusiles.

Aunque hasta no hace mucho el problema principal de estas armas era su excesivo tamaño para una acción en un entorno tan confinado como el urbano interior, hoy en ya se diseña y producen armas que siendo balística y mecánicamente fusiles de asalto, sus medidas las hacen mucho más manejables en el interior de un edificio.

Es importante remarcar que, como toda herramienta, cada arma tiene un o unos campos de actuación mejores, en los que sus capacidades se pueden aprovechar mejor. Las principales bazas generales de un fusil de asalto respecto a un subfusil se puede resumir básicamente en cuatro puntos.

- Mayor alcance y precisión.
- Mayor capacidad y potencia de fuego.
- Mayor poder de penetración y/o de transferencia de energía cinética al blanco.
- Mayor eficacia en una situación de atrincheramiento, contra vehículos o criminales protegidos.

Otras armas.

Aunque hemos visto ya las tres armas mayoritariamente empleadas para las acciones, no por ello debemos descartar u obviar otras posibilidades.
Las ametralladoras, lanzagranadas, fusiles de francotirador medio y pesado y granadas, podrían ser necesarias en según que escenarios, que no por poco probables deben ser descartados. Veámoslas una a una.

La ametralladora puede ser un arma extraña para una unidad policial, pero podría, así mismo ser resolutiva en un caso de atrincheramiento al estilo del caso de la secta de Waco. La capacidad de supresión y de potencia de fuego no debe descartarse por principio, antes de ello, debe sopesarse la utilidad y la utilización correcta de esta herramienta.

Respecto a los lanzagranadas, poco hay que decir, ya que estos si son utilizados habitualmente en situaciones de control de masas y en casos de atrincheramientos, en su faceta de lanzador de humos y gases. Una faceta nueva es su empleo con municiones no letales del tipo incapacitante, neutralizante por impacto o por materiales adherentes.

Prácticamente podemos comentar lo mismo que respecto a la munición de escopeta. Aquí normalmente se suele utilizar calibres entre 35 y 60 mm., no siendo raro el empleo de municiones de 90 mm.

Respecto a los fusiles de francotirador poco hay que comentar ya que son ampliamente utilizados por unidades de todo el mundo. Se extendiende cada vez más el concepto de francotirador pesado, normalmente en 12.70x99 mm. para abatir tiradores parapetados, disparos lejanos en aeropuertos, o como antimaterial contravehículos.

Con respecto a las granadas aturdidoras y no letales, flash-bang o stun, tenemos tanto modelos sónicos como destellantes, con intensidades suficientes como para provocar desfallecimientos, ceguera, sordera y/o desorientación aguda momentánea. En la actualidad se combinan en granadas mixtas de luz y sonido, y con tiempos variables, para sorprender al oponente, que viéndola entrar se cubre y protege de sus primeros efectos, siendo sorprendido por la segunda secuencia. Se ofrecen normalmente en secuencias de 1-1, 1-2, 2-1 ó 2-2, indicando un número la cantidad de destellos y el otro el de explosiones.

Con las granadas de mano tradicionales, letales de efecto explosivo, tenemos infinidad de modelos. Defensivas y ofensivas, si tienen efecto metralla o solo explosivo, convertibles, con algún sistema que permita colocar o retirar la metralla en la granada, vasos, espirales, etc.; de fósforo, granadas termita, que alcanza efectos térmicos de miles de grados, capaces de fundir acero. Aunque a nivel policial pueden descartarse “casi” directamente, y remarco el casi pues en táctica nada puede ser descartado por principio. Podemos encontrarnos con situaciones en las que su efecto explosivo, incendiario o térmico nos sea útil y necesario.

Podemos comentar que muchas de las unidades militares norteamericanas, en misiones de paz, suelen portar más granadas stun que letales, algo aparentemente extraño en acciones bélicas. Los motivos son varios.

Primeramente por la minimización de bajas civiles inocentes. El otro motivo tiene varias facetas. La mayoría de los países donde se desarrollan las acciones militares actuales poseen unas estructuras urbanas cuando menos endebles, ocurriendo algunos casos en los cuales se ha producido el desplome del inmueble, o de alguno de los tabiques o techos sobre las fuerzas militares, así mismo se produjeron proyecciones que atravesaron tabiques alcanzando fuerzas propias. También ocurre que se levanta mucha mayor “polvareda”, consecuencia de la onda explosiva y los materiales de construcción empleados, tierra, adobe, etc., impidiendo en muchos casos la entrada de las fuerzas durante un periodo más o menos largo, corriendo el riesgo de ser rodeados, casos ocurridos en Somalia por ejemplo.

Explosivos.

Otra herramienta muy útil son los explosivos. Se pueden emplear tanto en cargas conformadas para abrir accesos a través de puertas, ventanas, tabiques o muros, como en cargas dirigidas del tipo “coz de agua” para reventar y empujar puertas. Es un método relativamente sencillo y seguro de garantizar la entrada instantánea del equipo de asalto como de garantizar el shock aturdidor y paralizador que produce en el personal del interior. Con pequeñas cantidades de material explosivo, una conformación adecuada y correcta, y unas medidas de seguridad elementales podemos conseguir grandes y efectivos resultados tácticos.

Munición y accesorios.
Cualquiera de las armas descritas anteriormente puede, y debe normalmente, ser dotada de accesorios que faciliten su empleo en situaciones tácticas.

- Linternas integradas de alta potencia.
- Designadores láser.
- Supresores de sonido.
- Miras de visión nocturna.
- Visores optrónicos.
- Correaje táctico específico.

La munición a utilizar por las unidades de intervención será decidida en base a la operación, pero debiera de un en stock de los siguientes tipos:

- Munición de fogueo y de proyección.
- Munición de alto poder de parada.
- Munición tipo frangible.
- Munición perforante.
- Munición especial.
- Munición para escopeta, con los tipos principales de los anteriormente reseñados.
- Munición no letal variada.

En cualquier caso, se considera que menos de 50 cartuchos semanales para entrenamiento es poco recomendable. Es importante pensar que abaratar y rebajar gastos a la larga sale caro. Queriendo decir con esto que los gastos referentes a munición no deben consignarse en el mayor o menor precio de la misma, si no en la selección y asesoramiento realizado por los entrenadores de la unidad.

Accesorios de todo tipo debieran estar disponibles para los miembros de unidades operativas, o que personal que pueda verse involucrado en acciones tácticas de alto riesgo, que decidirán qué elementos consideran necesarios, dependiendo de la misión específica a desarrollar.

Así mismo, como ya hacen muchas unidades de todo el mundo, se pueden desarrollar protocolos que marquen distintos niveles de seguridad, que a su vez definan distintas uniformidades y equitaciones.

Cuidense y cuiden de los suyos.

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