Esta es la continuación del reportaje histórico, digamos una segunda parte cronológica.
Solo he quitado una parte, la de “La Muerte Blanca”, Simö Hayia, el mejor francotirador de todos los tiempos, que no quisiera dejar pasar como uno más, en breve pondré un articulo sobre este legendario e increíble patriota.

GUERRA ESPAÑOLA EN ÁFRICA.
Campañas de Marruecos.

El termino “paco” (reconocido por nuestra Real Academia de la Lengua) empezó a emplearse, en los primeros meses del año 1909, para designar a los tiradores rifeños que situados en excelentes puestos de observación disparaban con gran precisión sobre nuestras tropas. Su actuación se extendió a todas las campañas del norte de África, y generalmente consistió en hostigar a los convoyes y destacamentos.
PRIMERA GUERRA MUNDIAL.
La guerra de trincheras, con las líneas de defensa situadas dentro del alcance eficaz del fusil, es muy adecuada para el paqueo. Así lo utilizaron ambos bandos, apostando a los mejores tiradores en posiciones cuidadosamente elegidas, para hacer fuego principalmente de hostigamiento, y, mientras tanto, vigilaban constantemente el terreno con prismáticos.
El capitán español Casajús, observador en el frente, da testimonio de su eficacia: «algunos de estos tiradores disparan con alza telescópica para asegurar su presa. Es un refinamiento del paqueo que da buenos resultados. Así ocurre, que vistas las trincheras durante el día desde el frente enemigo, no ofrecen señales de vida, no obstante, nos consta, están cuajadas de hombres».
El “traje” ghillie, como ya dije, inventado por los guardabosques escoceses, fue incorporado a esta guerra.
Al fuego de los pacos se contestó con el de los contra-pacos, tiradores también escogidos y apostados que disparaban sobre el fogonazo del paco.
Al amparo de las tediosas horas de vigilancia, los soldados de ambos lados del frente comenzaron a idear nuevas maneras de alterar la paz del enemigo o incrementar el poder mortífero de sus armas convencionales. El primer hostigamiento se realizaba desde la propia trinchera y para ello se debía saber qué estaba haciendo el contrario, por lo que se valían de periscopios, convenientemente camuflados, o espejos adheridos a un mango con el fin de localizar blancos susceptibles de abatir por un buen tirador que asomara el cuerpo el tiempo suficiente para encarar el arma y disparar.
Para evitar el peligro que conllevaba mostrar el torso, se crearon los primeros proto-disparadores de fusil. Esta rudimentaria técnica pronto dio paso a los equipos de tiradores especializados dotados de fusil con mira telescópica y un ayudante con gemelos, que ubicaban el objetivo desde una posición protegida o en tierra de nadie. Había nacido el francotirador (propiamente dicho), especialidad en la que los alemanes mostraron ser unos maestros consumados, agrupándolos en unidades homogéneas.
Estos mismos alemanes fueron los primeros en establecer un entrenamiento especializado para sus francotiradores. Los rusos por su lado comienzan a emplear a sus tiradores en equipos de dos hombres.
Así mismo, en occidente, mientras Kipling diseña el “juego de Kim” para la instrucción de los francotiradores canadienses, el Coronel Hisketh Pritchard establece la primera escuela aliada de francotiradores, a la cual asistían tanto tiradores del Reino Unido como de la Commonwelth y norteamericanos.
El Frente de Tannenberg y el Diablo Rojo.
Nombre desconocido. Pertenecía a la 2ª Brig. del General Samsonov. Logró contener al ejército de Von Luddendorff, en el frente de Tannenberg durante la IªGM, el 29 y 30 de Agosto de 1914.
Tannenberg fue un desastre para el ejército zarista. Pero este tirador detuvo durante 18 horas el avance envolvente del ejército alemán, y, gracias a ello, miles de soldados rusos lograron escapar al cerco. Sólo en esas 18 horas eliminó a 34 soldados de Luddendorf.
John Paudash.
Indio Chippewa que combatió con el 21º Bon. de la Fuerza Expedicionaria Canadiense durante la IªGM, se hizo famoso por actuar por su cuenta, dejaba una pluma de pájaro junto a sus enemigos muertos.
SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.
Fue en la IIªGM cuando los francotiradores tuvieron su gran desarrollo, tanto en la profusión de su empleo como en la especialización de sus fusiles, equipos y técnica.
Los ingleses utilizaron para este cometido fusiles de alta precisión Lee Enfield P14 con alzas telescópicas Aldis.
Los alemanes y los rusos emplearon francotiradores especialmente en el combate en ciudades, como Stalingrado y Berlín. El ejército alemán creó una insignia para los mismos (la insignia del águila) con distintivos en honor al que hubiera batido 20, 40, o 60 enemigos.
Así mismo, como anécdota curiosa, en las unidades SS, sus tiradores recibían una recompensa por enemigos abatidos:
 50 bajas: un reloj de pulsera.
 100 bajas: un rifle de caza.
 150 bajas: ¡una cacería con Heinrich Himmler!
Vasili Zaitsev.
Vasili Zaitsev, cazador siberiano, recibió la Orden de Lenin y fue declarado «Héroe de la Unión Soviética». Se le atribuye haber causado él sólo 500 bajas (¿?).
La fábrica Octubre Rojo.
Vasili Zaitsev, protagonista principal del que es, quizá, el duelo de tiradores más famoso de la historia, el de “La fábrica Octubre Rojo”. Zaitsev estaba en Stalingrado en 1943, en la 284ª Columna, y allí, durante un duelo de tres días en tierra de nadie, entre el monte Mamaev y la fábrica de tractores Octubre Rojo, mató a un tirador alemán. Este último era considerado como el mejor tirador del IIIer Reich, el general Erwin Koning, que había sido enviado con la misión puntual de matar al francotirador ruso. Zaitsev utilizó el truco del “sombrero”. Entre los escombros de Stalingrado, el (¿comandante-general?) general de EM Koning creyó durante 3” que había atravesado la cabeza de Zaitsev. Después murió.
Zaitsev fue declarado “Héroe de la Unión Soviética” por haber causado 82 bajas comprobadas al enemigo. Dejaba un casquillo pintado de rojo en el lugar de sus hazañas.
“Otro” caso idéntico en Stalingrado.
Al igual que en el caso anterior, para equilibrar la balanza a su favor fue enviado a Stalingrado , por avión, Heinz Thorwald, jefe de la escuela alemana de francotiradores de Zossen. Así se produjo el duelo entre el alemán y un francotirador desconocido ruso (posiblemente Víctor Trusov). Durante la mayor parte de este tiempo el alemán se encontró en tierra de nadie, escondido entre una lámina de hierro y escombros. Su posición fue finalmente detectada por el ruso, el ayudante de este levantó ligeramente su casco con la mano, el alemán hizo fuego y levantó ligeramente la cabeza para comprobar si había hecho blanco, recibiendo un disparo en la misma.
Dos situaciones y un resultado realmente idéntico.
El SAS británico en el Norte de África.
Norte de África, 1942. Los SAS ingleses de David Stirling, encuadrados en el Long Range Desert Groups, cumplen misiones de hostigamiento en la retaguardia del Afrikakorps. Su principal objetivo estratégico es destruir en tierra aviones alemanes e italianos con el fin de “cegar” a Rommel, “el Zorro del Desierto”. Como actúan en territorio enemigo, tienen que llevar encima suficiente avituallamiento en carburante y sobre todo en agua. El armamento pesado tiene que reducirse a un fusil anticarro Boys en 14 mm, cuya tarea es la destrucción a distancia de los aviones cuando resulta imposible penetrar el perímetro interior del aeródromo.
La 7ª División de Infantería en Kwajalein.
Durante el asalto al atolón de Kwajalein en enero-febrero de 1944 por la 7ª División de Infantería, francotiradores enemigos demostraron ser sumamente letales. En el último día de los cinco de la batalla por el atolón, la Compañía F, del 32º Regimiento de Infantería, se encontró paralizada por el fuego de francotiradores. Los hombres no podían decir de donde procedían los disparos. Los proyectiles les paralizaban. Intentaron ocultarse enterrándose más profundamente y cubriéndose con haces de palmas.
Durante una hora, la Compañía "quedó clavada al terreno", apenas a 150 yardas del final del atolón. Uno a uno, diez soldados fueron alcanzados por el fuego de los francotiradores y cada vez arriesgaron los médicos sus vidas reptando hacia los heridos y dejándoles a retaguardia. La "voluntad de avanzar" se había desvanecido. Sólo la llegada del apoyo de carros de combate como un escudo frente al fuego de los francotiradores, dio energía a los hombres de la Compañía F para incorporarse y avanzar hacia sus objetivos.
Arrasaron el terreno a su frente con fuego de barrera constante, eliminaron a los francotiradores, batieron los búnkers enemigos y desocuparon hasta la última posición enemiga en el atolón.
S.L.A. Marshall. "Isla Victoria".
Cassino y Castle Hill.
La masiva utilización de artillería para reducir a los alemanes que ocupaban este pueblo, provocó que costase semanas eliminar a los decididos francotiradores alemanes de la 1ª Div. Paracaidista, pues los escombros y edificios en ruinas les proporcionaban una cobertura perfecta.
Más tarde, el 15 de Marzo de 1944 durante la tercera batalla por Cassino, una fortaleza medieval en ruinas en la cima de Castle Hill, detrás de la ciudad, fue ferozmente defendida por francotiradores alemanes, logrando detener a los neozelandeses. Finalmente, consiguieron maniobrar por la retaguardia del fuerte y a las 16:45 h, tras un duro asalto lo tomaron.
Arnhem y las tácticas contra-francotiradores.
Durante la primera parte de la batalla los paracaidistas aliados se vieron enfrentados a decididos francotiradores alemanes, especialmente los británicos en Oosterbeek. Careciendo de armas de apoyo pesadas, su única táctica posible era la limpieza casa por casa por asalto directo.
Cuando los alemanes comenzaron su contraataque iban acompañados por cañones de asalto autopropulsados StuG III, utilizándolos para la eliminación de los francotiradores, evitando un gran número de bajas y retrasos en su avance.