"Si el conocimiento causa problemas
la ignorancia no los solucionará"

Existen cuestiones fundamentales de información que debemos compartir con nuestros hombres/compañeros, estas les permitirán una mejor adaptación al entorno operativo. Conocer la amenaza que deben enfrentar y como actuar es vital para resolver el problema con éxito.

Estas cuestiones, supuestos tácticos si se quiere, deben ser igualmente desarrolladas una a una durante los periodos de instrucción.

Podemos resumirlo todo con cinco adverbios interrogativos, ¿quién? ¿dónde? ¿cuántos? ¿qué? y ¿cómo? Desarrollemos esas preguntas para entenderlo un poco mejor.

¿A quién nos enfrentamos? Evidentemente no es la misma amenaza la de dos adolescentes con las hormonas aceleradas, en cualquier barrio del extrarradio de una gran ciudad; un maltratador armado y atrincherado en su casa con una escopeta y algún cuchillo; dos independentistas con cócteles Molotov; una banda de delincuentes formada por ex fuerzas especiales de algún lugar de los Balcanes, o un grupo de fanáticos integristas.


Debemos determinar el tipo de amenaza que representan, que podemos afrontar y en lo que puede desembocar nuestra acción o falta de ella. Aunque esto puede considerarse un trabajo de las unidades de inteligencia, y en realidad lo es, en muchas ocasiones esta función recae en el personal directamente implicado; y en muchas otras esto se realizará sobre la marcha.


¿Dónde está situado? La localización del enemigo puede limitar de forma grave nuestra manera de actuar. Una actuación tendría múltiples variables e imponderables según tuviésemos que actuar en un centro comercial en horas de comercio; en una fabrica de baterías, con los millones de litros de productos químicos susceptibles de volatilizarse al primer disparo; en un edificio de oficinas de 20 ó 30 plantas, o en un hotel, con largas escaleras, pasillos estrechos y civiles en el entorno; un colegio; o en un barrio marginal de chavolas.


Cada una de las localizaciones crea un planteamiento estratégico y táctico muy distinto, siendo por tanto necesario como mínimo estudiar, cuando no sea posible el entrenamiento directo, los diferentes escenarios posibles de actuación.


- Casas unifamiliares.
- Edificios de viviendas.
- Hoteles.- Edificios de oficinas.
- Centros comerciales.
- Colegios.
- Hospitales.
- Centros de ocio y recreo (teatros, estadios deportivos, etc.).
- Túneles y áreas subterráneas.
- Centros industriales y fabriles de materiales no peligrosos.
- Centros de materiales químicos y/o biológicos de riesgo.
- Plantas de energía (refinerías, centrales nucleares etc.).
- Granjas y entornos rurales.
- Automóviles y camiones.
- Autobuses, tranvías y/o trenes.
- Buques atracados en puerto.
- Aeronaves.
- Otros…


¿Con cuántos de adversarios nos enfrentamos? El conocimiento del número de posibles de oponentes es vital. Aún así, siempre actuaremos como si hubiese más antagonistas de los que nos puedan informar.


¿Con qué armas y logística cuentan? El posible enfrentamiento con integristas fanáticos entrenados siempre tendrá una mayor consistencia material, que otro con un corpúsculo terrorista independentista. Por consecuencia, el conocer que posee o puede poseer el oponente para dañarnos, nos permitirá adaptar las tácticas y acciones a esa situación específica.


¿Cómo ha actuado en acciones anteriores? El nivel de adiestramiento del adversario, tanto de acciones anteriores como de información de inteligencia, también nos definirá las acciones concretas para cualquier supuesto.


¿Quién? ¿dónde? ¿cuántos? ¿qué? y ¿cómo?, cinco puntos que hemos visto nos encaminan hacia el único razonamiento posible y principio básico por antonomasia:

“Prepárate para lo peor,
lo sencillo se soluciona solo.”