El otro factor de primer orden a tener en cuenta para el tiro es el viento. Si el viento es particularmente insidioso en campo abierto, en el entorno urbano se convierte en algo imposible de calificar.

El viento longitudinal frontal o trasero a lo largo e una calle, junto con el transversal de las calles adyacentes, y el producido por los remolinos de los miles de obstáculos menores del entorno, hacen que unicamente la instrucción de tiro del francotirador para este combate sea algo casi imposible de cuantificar, solo esa instrucción lleva cientos de horas.

Lo primero que debemos conocer es que el viento ante los obstáculos se comportará de igual forma que el agua de un arroyo ante una roca, creando remolinos y efectos extraños. Debemos tenerlo muy en cuenta para poder realizar un disparo preciso, ya que, según el sentido y/o ángulo con el que nuestro proyectil atraviese un mismo remolino la desviación puede ser una u otra, mayor o menor.



Para identificar la intensidad efectos del viento en la trayectoria del proyectil, existen múltiples sistemas de observación, que básicamente se reducen a la observación de sus efectos en el medio y el de la reverberación a través del visor.



Otros dos métodos de cálculo de intensidad del viento es el de la banderola y el del papel. En ambos efectuamos el cálculo según el ángulo de inclinación de la banderola y de caída del papel, dividiendo este ángulo por 2.5 y dándonos el resultado en Km/h.