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sábado, 26 de enero de 2013

Procedimientos modernos... ¿que tan modernos?


PROCEDIMIENTOS MODERNOS… ¿QUE TAN MODERNOS?

Publicado por Cecilio Andrade

¿Realmente hay algo “nuevo” sobre el trabajo con armas?

Cuanto más avanza mi vida profesional, ya sea en mi parte de operador como de instructor, voy descubriendo cosas que en realidad me indican que no son descubrimientos reales, sino más bien redescubrimientos, o adaptaciones, si prefieren que sea más preciso.

En muchos casos si podría decir que son descubrimientos, pues tras ponerlo en práctica encuentro más tarde que ya alguien lo puso en práctica cientos de años atrás. Otras veces lo descubro en alguna lectura y lo aprovecho para otro concepto o situación distinta para el que fue pensado.

Cuanto más avanzo más encuentro que mirar atrás me ayuda a “descubrir” herramientas útiles.



La mayoría de los que me conocen saben de mi aprecio y dedicación a las llamadas Artes Marciales, definidas de forma común como esas escuelas de lucha corporal y con armas que no son de fuego, léase palos de distinto tamaño, cuchillos, incluso espadas. Para la mayoría eso son Artes Marciales. Para mí esa definición integra todo lo que hace referencia a combatir para sobrevivir o salvar vidas.

Me explicaré. La definición de Artes Marciales, si hablamos específicamente de su significado gramatical, es Arte de la Guerra, sea esta guerra del tipo que sea. Hoy en día se llama así solo a las técnicas y escuelas con varios siglos de antigüedad.

Un caballero medieval, un samurái, entrenaba con las armas que entonces tenía a su disposición, espadas, puñales, mazas, lanzas, y un gran etc. Y lo hacía, si era inteligente, con todo su equipo encima, armadura, casco, escudo y otra vez etc. Era lo que había entonces como normal para un verdadero guerrero y no lo idealizaban fuera de lo ética y moralmente exigible.

Un operador moderno también entrena hoy en día con fusil, pistola, bastón extensible, cuchillos plegables, etc. Y los buenos lo hacen con su equipo normal de trabajo, que en su grado máximo implica chaleco de protección balística, casco, guantes anti-corte, y más etc.

¿Díganme que diferencia real encuentran? Las armas, ¡zoquete!, dirán algunos, y tendrán razón, son bien distintas. Pero las técnicas que para ellos eran de supervivencia hoy en día se tienden a idealizar y distanciar del uso de las armas de fuego, sucias y sin ética. Las técnicas que hoy empleamos con armas de fuego probablemente, en 100 o 200 años, serán también consideradas Artes Marciales Tradicionales con “Armas de Propulsión Química”.

Bromas o pretensiones filosóficas apartes, para mí el concepto Artes Marciales implica desde como desplazarme en Tai Sabaki de Aikido ya lleve una katana o un M4 con visor holográfico, y deba luchar con ese mismo M4 en un combate cercano con técnicas de Bo o Eskrima, por ejemplo. Por otro lado combatir con un chaleco de protección balística y casco, no debe ser muy distante a lo que sentían los caballeros medievales o samuráis.

Mi introducción en el combate a mano desnuda fue de la “mano” del Aikido hace ya muchos años, y pensándolo bien, demasiados años. Pero hoy por hoy he añadido muchas otras técnicas, escuelas o estilos, y he adaptado muchas cosas a otros procedimientos y armas.

Sé que a muchos les parecerá un sacrilegio mezclar técnicas espirituales a los sucios procedimientos actuales con armas de fuego, pero la realidad es la que hay, en la lucha por sobrevivir y salvar vidas llevamos varios miles de años experimentando, por lo que es muy difícil que a un guerrero de la antigüedad se le sorprenda con situaciones modernas.

Pondré un ejemplo puntual. Un Arte Marcial considerado hoy en día casi 100% filosófico y mental, pero basado en los “procedimientos estándar de trabajo” de guerreros de hace varios siglos, los samuráis y el Iaido.

Este Arte Marcial podría tener casi 2000 y aun así es totalmente aplicable al trabajo moderno y actual, veamos si tengo razón, ud´s dirán al finalizar este trabajo si ellos es así.

El Iado basa su trabajo físico en la propia autodefensa ante una agresión, no en ser el agresor. Ahora piensen en un ciudadano ante una agresión, un escolta, un policía de patrulla, un militar en misión de paz, ninguno puede actuar hasta que no están ya bajo ataque. Esto es algo que en el moderno y legal mundo actual está muy en boca de todos, ¿verdad que sí?

También enseña algo que todos sabemos, en teoría, que la unión mente y cuerpo, gracias al entrenamiento, es la que permitirá sobrevivir. ¿Qué enseña el Iaido? Pues esa unión comentada. Tanto en el Iaido como en un entrenamiento correcto con armas modernas, todos los gestos y acciones están estudiados para desarrollar y potenciar el “aquí y ahora”, para facilitar que el cuerpo se mueva correctamente y la mente pueda captar la situación y su respuesta. Resumiendo hablamos de la adaptación instantánea, por más imprevista que sea la situación, con serenidad, juicio correcto y rápido. ¿Les suena? Sigamos.

El Iaido tiene cinco principios básicos, a saber:

1-    Adaptarse inmediatamente a las circunstancias, del tipo que sean, con la respuesta más adecuada al lugar, la distancia y el tiempo. Hoy más conocido por “Ritmo de la Acción”.

2-    Las acciones son más eficaces cuando nacen de la intuición (podemos decir instinto educado y entrenado si lo prefieren), ajustándose a la distancia y al momento oportuno.

3-    La postura corporal (Tai) es la manifestación del equilibrio, estabilidad, potencia, agilidad, entre otras características (todo ello denominado Hara en japonés), y todo ello con gestos y acciones justos, ni demasiado tensos ni demasiado relajados.

4-    Una actitud serena, calmada, con autocontrol, es la manifestación de espíritu (Shin), algo que podemos ver con claridad en los ojos y el tono de voz.

5-    Cuerpo, sable (¿podemos poner otra arma?) y espíritu se unifican para actuar al mismo tiempo (Ki Ken Tai Ichi).

Y tras lo anterior les emplazo a que me digan que esos cinco principios no son adaptables al trabajo con armas modernas, del tipo de operador que sea, como enumeré antes.

El Iaido enfatiza que técnica y actitud son indisolubles, recalcando en igual nivel el entrenamiento físico y el mental/emocional, llamado Kokoro en Japón.

Con ese equilibrio logramos actuar de acuerdo con otros tres principios básicos, veámoslos.

1-    Es fundamental pensar que el adversario, o adversarios, son tan hábiles y capaces como uno mismo, como mínimo. Que todo descuido o desprecio al adversario implica bajar la atención necesaria y que este descuido será aprovechado por el otro para contraatacar.

2-    Es preciso retener la acción de desenvainar (¿desenfundar la pistola? ¿encarar el fusil?) hasta que el ataque se manifieste con claridad, ya sea por acciones o por gestos.

Legalmente este principio hoy en día está más que en vigor, es fundamental.

3-    Es necesario estar en disposición de cambiar la forma de ataque si el adversario modifica la suya (adaptación constante e inmediata)

¿Sirve? ¿Es útil? ¿Qué opinan?

Personalmente pienso que sí, nos sirve y es muy útil. Lo cual demuestra que hay cosas que no cambian, y una de ellas es la lucha por la protección de la vida, propia o ajena, la lucha por la supervivencia es algo que no ha cambiado en todo el periplo de la humanidad. Cambian las armas, desde la mano desnuda con una piedra o un fémur de ciervo, hasta un AK47 o una Colt 1911, pero el “animal” que las empuña y se defiende es el mismo.

Si se dan cuenta no hemos nombrado nada filosófico, ético ni moral, eso es algo privado que dejo a cada uno de ud´s,  tan solo he hablado de puro y duro trabajo con armas.

Y ahora les propongo un reto, es simple. Yo he puesto un Arte Marcial muy específico y aparentemente ajeno al mundo moderno, aun así he sacado lo que para mi son lecciones modernas de trabajo con armas. Mi reto es que ud´s hagan lo mismo con uno o varios de la enorme cantidad de otros Artes Marciales, llegando a sus propias conclusiones modernas con ese trabajo antiguo.


Es un reto… ¿lo aceptan?

3 comentarios:

  1. En primer lugar, me gustaría empezar pidiendo disculpas, ya que no cumplo los requisitos para participar en el reto. Sí he practicado un par de artes marciales, pero no soy ni profesional ni armado. Practico el arisoft como entretenimiento y sé que debe parecer bastante frívolo: yo practico un hobby por diversión, los profesionales armados salvan vidas exponiendo la suya. Si me decido a escribir estas líneas es por el reto abierto, no porque me considere en la misma situación. Para mi juego uso juguetes similares exteriormente a armas de fuego y, como no hay escuela para aprender a jugar, araño la superficie de su mundo con la intención de aprender y mejorar mi juego, nada más. Sinceramente, espero no ofenderles, ni ofenderle a usted, pues a base de leerle he llegado a respetarle como persona y no quisiera disgustarle.

    Hace tiempo, yo practicaba Judo. Una amiga, de origen chino, me explicó que significaba Ju Tao, el camino de la flexibilidad. Todavía no sé si es cierto, pero quise creerlo y quise entender que no se trataba de flexibilidad física, sino de adaptación. Hoy día, sigo usando esos mismo principios para mi actividad favorita.

    La unión de mente y cuerpo, claro, que me parece común a las pocas artes marciales que yo conozco. La reiteración de un ejercicio acaba por hacer que no tengas que pensar cómo hacer una técnica. Ves un hueco y proyectas. Hoy repito hasta la saciedad las transiciones, los encares, la manera de desenfundar, las recargas. Abro todas las esquinas que puedo, intento pisar haciendo poco ruido... De la misma manera que antes repetía el morote de izquierda en series de cincuenta. Obviamente, el resultado es mejor cada vez y el aprendizaje, mayor.

    En Judo yo consideraba -personalmente- que no sólo bastaba con ver lo que hacía el oponente. Era necesario sentirlo: al ponerle la mano en la solapa del judogui, podías saber si tu adversario se movía, hacia dónde y con qué fuerza, incluso se llega a sentir mucho más. Aprendí que tomarle el pulso al oponente es fundamental, saber qué va a hacer es necesario para poder ganar un combate. Hoy no puedo tocar físicamente a un rival, pero puedo mirarle, ver lo que hace y cómo, de manera que puedo intentar predecir sus movimientos. No sólo por la lógica o la experiencia, sino por la vivencia directa del momento, que me parece más fiable.

    Aprendí haciendo Judo que no debes limitarte. Barridos, agarres, técnicas... Debes usar todo tu cuerpo de todas la maneras posibles. Todo te da ventaja. Agarrar bien al rival, llevarle fuera del tatami, ser más decidido, obligarle a subir o bajar su punto de gravedad. Lo importante me parecía el hacerle perder el control de la situación, ser inesperado. Hoy me funciona igual.

    Lo más típico de Judo, sin embargo, me parecía y me parece lo más difícil. Algunos de mis compañeros sí sabían utilizar la fuerza del rival en su beneficio, yo tuve que esperar mucho para hacerlo. Primero porque comprendí que yo también necesitaba fuerza -en forma de experiencia, habilidad y, sí, quizás también fuerza bruta-, no bastaba con que el otro la tuviera y yo mágicamente hacerle caer. Si mi equipación es mala, si mi entrenamiento es pobre, estoy en clara desventaja. Pero si me esfuerzo en aprender, practicar y experimentar, puedo llegar a usar mi bagaje para que el rival caiga presa de su orgullo o autocomplacencia. Ser fuerte no lo es todo, claro, pero ayuda.

    Y, por último, lo más importante que me enseñó el Judo para la vida en general es a no rendirme. Nunca, bajo ningún concepto. Cuando te rindes en un tatami, te llevas un chepazo. Si sigues en pie, aunque vayas perdiendo, puedes ganar. Si sigues vivo, puedes seguir luchando y, aplicando todo lo anterior, puedes salir victorioso del combate más desequilibrado.

    Supongo que hay mucho más, pero a mí me queda mucho por descubrir!

    En fin, gracias por el reto y por el tiempo que se toma usted en compartir lo que sabe con los demás. Gracias por ayudarnos a fortalecer el espíritu!

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  2. Gracias a ud y tenga por seguro que las palabras bienintecionadas nunca molestan ni ofenden, vengan de donde vengan.

    No desprecie tampoco nada de lo que haga en comparaciones que no vienen al caso, en esta vida todos aportamos al mundo, unos un grano de arena, otros una paletada, unos pocos un gran cubo y los más extraordinarios aportan un camión completo de arena. La cuestión es aportar, no la cantidad, y ni siquiera la calidad, solo importa aportar, ya que eso indica interés en mejorar este mundo en el que vivimos.

    Ni más ni menos.

    Lo dicho, gracias por sus palabras y tan buen y extenso comentario.

    Cuídese y cuide de los suyos.

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  3. Antes de nada, felicitarle por el excelente trabajo que refleja en este blog, que sigo desde su anterior formato; y concretamente, por el contenido de este post, ya que, como pasaré a explicar, aborda un tema de gran interés para mí (y ya ha sido una agradable sorpresa ver la interesante integración de trabajo de bojutsu en su video “jornada de tiro. Parte técnica y motora”). La pequeña aportación que puedo realizar en mi caso no procede de mi experiencia profesional (mi trabajo no está vinculado al ejército o a las FFCC de seguridad) sino de la práctica y estudio de las artes marciales, y en cierto modo también del tiro deportivo con arma corta, por lo que puede que mi perspectiva esté sesgada o incompleta.
    En mi experiencia, a lo largo de mi entrenamiento he podido contrastar las similitudes entre los sistemas de combate antiguos y modernos. A ello ha ayudado que el arte que practico (Bujinkan Budo) implica un importante esfuerzo de comprensión “antropológica” del combate; y también, a que he tenido la suerte de estar en contacto con instructores que realizan un énfasis importante en comprender dicha similitud entre lo antiguo y lo nuevo.
    Con respecto al reto que usted plantea, yo destacaría un ejemplo específico, y un concepto genérico. El primero se refiere a determinadas dinámicas relativas al “kamae” o posición, no entendida como una postura corporal rígida, sino como una actitud hacia el combate. Por ejemplo, genéricamente en la esgrima japonesa antigua, la espada debe “seguir al cuerpo” de forma que, en desplazamiento, ambos estén alineados en la misma dirección. Tengo entendido (y por favor, corríjame si me equivoco) que es el mismo concepto con un arma de fuego (seguir siempre con el cuerpo la dirección en que se apunta). Asimismo, es importante que la posición de los brazos en una guardia alta no sea muy abierta, dejando los codos hacia afuera, con el fin de no exponerlos a ataques de espada o lanza del contrario… lo cual creo que es también un error a evitar en combate con carabina o fusil de asalto.
    Habría un sinfín de ejemplos más en el que el esfuerzo por la supervivencia obliga a una lógica de postura y movimiento... y eso me leva al concepto genérico, destacado por mi maestro muchas veces: desde la técnica básica, se progresa hacia una comprensión del espacio, la distancia y los ángulos con respecto al adversario de forma que no importa si se usa una espada, cuchillo, pistola, arma arrojadiza o incluso una piedra, la lógica del movimiento debe ser la misma (salvo adaptaciones específicas al arma concreta).
    Una vez más muchas gracias, y disculpe la extensión del comentario.

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