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jueves, 14 de marzo de 2013

Psicología táctica personal. El estrés. Parte II Entrenando.

Psicología táctica personal. El estrés. Parte II Entrenando.

Publicado por Cecilio Andrade
 
El entrenamiento táctico busca afrontar situaciones de crisis, por lo cual no debe ceñirse únicamente a las técnicas y métodos de trabajo basados en el esfuerzo físico. El aprendizaje de técnicas de trabajo psicológico dotará de recursos para afrontar reacciones de miedo, estrés o pánico.

Hans Seyle utilizó el término estrés para definir «un conjunto coordinado de reacciones fisiológicas ante cualquier forma de estímulo nocivo, incluidas las amenazas psicológicas».


El estudio y conocimiento de las transformaciones que se producen en el organismo durante una respuesta de estrés, descritas con el nombre de «Síndrome General de Adaptación», nos permite reconocer las variaciones de nuestro organismo y nuestra mente.

Se distinguen tres fases claramente diferenciadas:

÷ Fase de Alarma

÷ Fase de Resistencia

÷ Fase de Agotamiento

La Fase de Alarma se subdivide, a su vez, en otras dos subfases, Shock y Contrashock.

Durante la Subfase de Shock se producen cambios en el estado de conciencia del individuo, sentimientos de confusión, incertidumbre e incapacidad para tomar decisiones, como pautas generales. Se observa parálisis y cambios de la expresión facial. Por último, internamente ocurren cambios fisiológicos nerviosos y hormonales, aumenta el ritmo cardíaco y se produce distensión muscular.

Llegamos ahora a la Subfase de Contrashock. En un individuo sano, tras la primera sensación, destinada a provocar un estado de máxima alerta ante la situación sorpresiva, el organismo reacciona con una urgente activación fisiológica que facilita recursos excepcionales en las mejores condiciones, reaccionando por tanto en sentido opuesto: el pulso se acelera, el corazón bombea a ritmo frenético, aumenta la frecuencia respiratoria, todo ello encaminado a enviar más oxígeno a los órganos y músculos, preparándose para una posible entrada en acción.

Tras esto aparece la Fase de Resistencia. Si la alarma continúa el organismo no puede mantener indefinidamente el ritmo antes descrito. En la fase actual el organismo trabaja con recursos superiores a lo habitual, pero de menor intensidad.

Por último alcanzamos la Fase de Agotamiento, los recursos del organismo se han perdido de forma progresiva, incluso repentina y han llegado a ser inferiores a los valores normales, produciendo la típica reacción de piernas flojas y temblores tras la acción. Este agotamiento puede afectar a todo el organismo o a un sistema u órgano específico, pero no es irrecuperable, salvo en casos extremos.

El entrenamiento debe incluir ejercicios que reproduzcan, de la forma más fiel posible, situaciones de riesgo, o simplemente de estrés, obligando a trabajar bajo presión psicológica. A modo de ejemplo simplemente, podemos realizar un ejercicio de tiro del tipo IPSC, pero en el cual el ejecutante debe localizar las piezas, la munición, un objeto determinado, o todo ello simultáneamente, antes de comenzar el ejercicio de tiro propiamente dicho. Si además le provocamos mayor agobio con comentarios jocosos, retirándole piezas del arma mientras la monta, o cartuchos mientras los introduce en el cargador, su nivel de estrés puede ser bastante alto. No es como si le dispararan pero, psicológica y fisiológicamente, se aproxima bastante.

Todos los seres humanos tenemos un miedo innato, siendo el enfrentamiento con un agresor armado una de esas situaciones que no podemos calibrar hasta que sucede de verdad, y cuando llegamos a esta situación es demasiado tarde para corregir algo que resulta ser defectuoso.

Ninguna simulación, por muy real que sea, puede preparar a nadie para enfrentarse por primera vez a un agresor armado dispuesto a matar. Pero sí podemos, y debemos, acercarnos todo lo posible a ello, siempre se reaccionará mejor que sin entrenamiento alguno.

Si a esto le unimos una mentalización adecuada y positiva, una respuesta agresiva e inmediata, y un deseo y capacidad de superación y supervivencia, innato en todo ser vivo, es muy probable que salgamos victoriosos de cualquier enfrentamiento.

Hemos visto en líneas generales las características de una reacción de estrés. Como hemos expuesto a lo largo de este capítulo, son los recursos de que dispone el individuo los elementos clave para manejar una situación potencialmente estresante. En función de los recursos disponibles percibiremos una situación como estresante o simplemente «emocionante».

Un operador bien instruido puede desenvolverse en situaciones de riesgo con un alto grado de control, mientras que un novato puede percibir la misma situación como insuperable, sintiéndose completamente desbordado por ella.

Nuestros recursos dependen de la disponibilidad de respuestas adecuadas a las diversas situaciones, desarrolladas a lo largo de un proceso de aprendizaje y de la habituación progresiva a la actuación bajo condiciones estresantes, fruto del adiestramiento permanente.

No existen recetas mágicas, sin un mínimo conocimiento de base de los principios en los que se fundamentan las técnicas psicológicas, estas son de muy poca utilidad.

La validez de la aplicación de estas técnicas es algo muy personal para cada individuo y depende mucho del trabajo personal de cada uno consigo mismo.

Después de todo lo anterior queda claro que el miedo natural y sano que sentimos ante una acción armada hostil puede ser controlado y encauzado correctamente. Resumiendo, y a modo de corolario, ello se consigue principalmente por medio de los cinco puntos que ya hemos estudiado:

÷ Entrenamiento. Clave principal de toda supervivencia.

÷ Experiencia. Toda primera vez es siempre la más dura, luego se hace más fácil; cuantas más exposiciones a situaciones de riesgo, más pre-condicionados estaremos.

÷ Confianza. El exceso de confianza mata, ya lo dice el refrán castizo «la confianza mató al gato». A menudo, los demasiado confiados son también los que menos entrenamiento poseen, no creían necesitarlo. Los ejercicios prácticos de fuerza contra fuerza infunden mucha confianza.

÷ Control situacional. A mayor control del entorno, menos temor sentiremos.

÷ Control del miedo. Admitir que tenemos miedo. Evitar insistir en el pensamiento de fracaso. Controlar cuerpo y mente. Concentrarnos en terminar el trabajo y reforzar la capacidad de enfrentarse a lo esperado y a lo inesperado. Convertir miedo e ira en motivaciones. Y aceptar un elemento de suerte en cada posible situación.

El miedo es la respuesta de defensa del organismo, debemos saber sacarle todo el provecho posible.

Comenzamos haciendo una referencia a una situación de leyenda. Ahora podríamos plantearnos desde un punto de vista reflexivo ¿qué se le pasaría por la cabeza a Guillermo Tell, en el instante antes de disparar su flecha sobre la cabeza de su hijo? ¿Cómo pudo controlarlo? La respuesta a esta pregunta no viene reflejada en la leyenda.

Puede parecernos imposible, pero nunca lo es. La mente puede con cualquier cosa.

Con lo cual, solo se obtiene una conclusión:

«El que crea que puede hacerlo, lo hará.
El que crea que no puede, no lo hará».

7 comentarios:

  1. "Del curso de supervivencia policial"

    Creo que también es un buen sistema el hecho de plantear ejercicios en los que el Agente no conozca previamente la secuencia total del mismo, es decir, introducir variables imprevistas. A mí esto me ha funcionado muy bien, de hecho, en la calle la actuación, el entorno, está en constante cambio, a veces vemos venir esos cambios, y otras veces nos sorprenden. Es lo que sueles mencionar muchas veces Cecilio, entrenar la adaptación.
    Otra forma de introducir estrés en los ejercicios es el hecho de hacer saber al ejecutante de que está siendo sometido a exámen. Esto es muy efectivo en cursos de capacitación, no así en jornadas de reciclaje, donde todo el mundo va con el aprobado desde casa.

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  2. Sun Tzu “del curso de supervivencia policial”:

    En la primera parte del artículo, Cecilio nos muestra el camino del “miedo”, recorriendo en orden los lugares por los que va pasando y causando una transformación de nuestro organismo.

    Posteriormente nos indica que no todo es entrenamiento físico, sino también un entrenamiento mental, en el cual hay que enseñar a nuestra cabeza a dominar y no dejarse sobrepasar por una situación con unas técnicas de “previvencias”, las cuales se puedan asemejar situaciones ficticias a las más reales posibles, para educar y crear unos canales de resolución de conflictos ya preestablecidos, y de esta manera el operador que se enfrente a una situación limite, le sea ya “familiar”, ganando ese margen de tiempo y no se deje amilanar.

    Para finalizar, comenta de forma esquemática lo desarrollado anteriormente y es de destacar una situación por encima de todas el “control situacional”, en mi opinión personal, en este caso nos hace reflexionar que no todo es el azar, sino que hay cosas que podemos controlar previamente, haciendo que la balanza se incline a nuestro favor.

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  3. Articulo 2 Tema 3


    Tomas lujan vilches (curso supervivencia policial)

    Buen artículo, donde nos explica las fases del miedo y cómo reacciona nuestro cuerpo física y mentalmente. Todos sabes que el miedo esta hay y que por mucho que lo neguemos nos controlara en las mayorías de las situaciones que peligren nuestra vida. Pero puede entrenarse, alcanzar una resistencia y control sobre si mismo capaz de al menos controlar parte de ese miedo y que el no nos controle a nosotros. Pero ese entrenamiento tiene que estar impartido por instructores cualificados y con la experiencia suficiente para que ese entrenamiento sea efectivo el día de mañana.

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  4. Daniel Martin
    CURSO DE SUPERVIVENCIA POLICIAL: Me ha encantado este artículo y con vuestro permiso lo he copiado para darlo como parte de la instrucción y su preparación. No tiene desperdicio ni una sola palabra.
    Lo único que me gustaría que se añadiese es el factor tiempo en cada fase-sub fase , principalmente en las sub fases.....para controlar la mejoría. Si con la instrucción y entrenamiento del estrés logro reducir la sub fase del shock y contra shock , aumentando el tiempo en la de resistencia, sería un buen indicativo que el trabajo lo estamos haciendo bien. Aunque soy consciente que ese factor tiempo depende mucho de cada individuo.
    Un saludo.

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  5. Gracias a todos por su tiempo e interés.

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  6. Jose Alejo Chenoll (sts))21 de septiembre de 2016, 14:04

    Buenas noches, creo que es muy importante que un buen operador, además de no olvidar ejercitarse para mantener una buena forma física que le permita moverse por el escenario eficazmente, debe preocuparse como parte de su formación continua realizar ejercicios de relajación, con los que puede conseguir liberar esa acumulación de problemas que nos aturden, porque a mi entender el estado psicológico del individuo influye determinantemente en el éxito de la misión, atenuando esa dos subfases (shock y contrashock).
    Gracias por el articulo es muy interesante.

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    Respuestas
    1. Así mismo es amigo mio.

      Lo que comentas afecta e incide en más de un punto concreto. En algunos otros trabajos comento lo que dices.

      Mil gracias por tu tiempo e interés.

      Cuídate y cuida de los tuyos.

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