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sábado, 13 de abril de 2013

Combate Urbano Interior.

En los últimos años, la mayor parte de las actuaciones militares en todo el mundo, han sido dentro de zonas urbanizadas. Tanto en operaciones 100% militares (Panamá, Granada, Kuwait, Grozny, Sarajevo, Mogadiscio, etc.), como en operaciones de pacificación y/o mantenimiento de la paz (Bosnia, Somalia, Kosovo, Afganistán, Oriente Medio, etc.), estas últimas más de tipo policial que militar según los cánones tradicionales; las situaciones en las que nuestros hombres se ven envueltos en entradas en edificios y situaciones de alto riesgo, han crecido de manera exponencial. Lo que si está claro es que mientras en una zona de guerra todo lo que está por delante de mí, es enemigo, esto no es tan simple en las misiones de paz

Partiendo de la premisa de que la suerte en nuestro trabajo no existe, debemos crear un clima de perfeccionamiento continuo. La perfección nace de un entrenamiento realista, continuado y profesional, trataremos por todos los medios de orientar nuestra formación e instrucción en un solo sentido:
“Entrena como trabajas, trabaja como entrenas.”

De esta manera jamás se cometerán errores, ya que no sabremos hacerlo de otra manera más que de la correcta.

GENERALIDADES.

En la mayoría de las escuelas del mundo especializadas en Combate en Zonas Urbanizadas (e. a. CZU), se ha tendido e dividir este tipo de combate en tres grupos, con una instrucción diferenciada para cada uno.

 Combate exterior. Movimiento por calles, predominando la instrucción de equipo sobre la individual.
 Combate de acceso. El acceso a edificios es con diferencia el momento de mayor riesgo en este tipo de actuaciones. La instrucción individual y de equipo deben estar equiparadas.
 Combate interior. Fase principal de toda actuación, por entrar en contacto directo y muy cercano con el enemigo. Predomina la instrucción individual sin por ello obviar en ninguna circunstancia la coordinación del o de los equipos, fundamental para la supervivencia. Los anglosajones denominan a este tipo de combate CQC.

Esta serie de artículos pretende ser una guía orientativa para los dos últimos puntos. Es importante recalcar la expresión “guía orientativa” ya que no pretendo marcar reglas estrictas.

Al ser este tipo de operaciones tan variables, rápidas, fluidas y sorpresivas, es imposible marcar unas reglas inflexibles. Lo que ahora funciona, un metro más allá puede ser mortal. La dispersión que se produce en este entorno es enorme en el ámbito táctico, no métrico, quiero decir: lo que yo como jefe de equipo observo a este lado del pasillo, no es lo mismo que observa el hombre que llevo 60 cm por delante de mí.

Debo aprender a confiar en las decisiones y actuaciones de mis hombres y/o compañeros, sean correctas o no, debo adaptar mis acciones a las de mi equipo. Cualquier otra actitud, solitaria y de “Rambito” o “divino” llevará el sello del fracaso de la misión. Cualquier reproche o corrección serán dejadas para después de la operación.

Debemos instruir a los hombres para ser flexibles y adaptables, la vieja expresión “tú no pienses”, en este entorno es mortal por definición. El combatiente deberá tomar decisiones, correctas o no, sin dudar, ya que lo único realmente incorrecto en este tipo de acciones es “dudar”. Sin dudamos estamos muertos, con nosotros nuestro binomio que queda sin apoyo, y por extensión nuestro equipo que quedará cojo, operativamente hablando.

Instruiremos a tomar esas decisiones sin dudar, y a variar cualquier orden táctica según las circunstancias y situación puntual, permitiéndole ser todo lo flexible y adaptable que requiere este tipo de combate extremo.

En resumen enseñaremos todas las variables posibles de cada una de las posibles situaciones que se pueda encontrar en combate. Solo así podremos permitirle tomar decisiones para poder actuar de una manera segura para si mismo y por extensión para el equipo.

Información pre-operativa.

Existen cuestiones fundamentales de información que debemos compartir con nuestros hombres, estas les permitirán una mejor adaptación al entorno operativo. Estas cuestiones, supuestos tácticos si quiere, deben ser igualmente desarrolladas una por una en los periodos de instrucción.

Estas cuestiones son:

 ¿A quien nos enfrentamos? Evidentemente no es lo mismo un equipo operativo de fuerzas especiales en el Gran Hotel, dos adolescentes con las hormonas aceleradas, o dos terroristas. Debemos determinar el tipo de amenaza que representan.
 ¿Dónde está situado? La localización del enemigo limitará o no nuestra manera de actuar. Nuestro trabajo tendría múltiples variables según tuviésemos que actuar en un centro comercial en horas de comercio, en una fabrica de baterías de la misma ciudad (con los millones de litros de productos químicos susceptibles de volatilizarse al primer disparo), o en la zona residencial, y así mismo con civiles o no moviéndose en esos entornos.
 ¿Número de oponentes? El conocimiento o no de la cantidad posible de enemigos es algo vital. Aún así, siempre actuaremos como si tuviésemos muchos más enemigos de los que nos puedan informar.
 ¿Armas y logística? El posible enfrentamiento con unidades regulares de un ejército siempre tendrá una mayor consistencia material que ese mismo enfrentamiento con una unidad terrorista y/o irregular. Por consecuencia, el conocer que puede poseer el enemigo para defenderse, me permitirá adaptar mis tácticas y acciones a esa situación específica.
 ¿Acciones anteriores? El nivel de adiestramiento del enemigo, tanto de acciones anteriores como de información de inteligencia, también nos definirá acciones concretas en cualquier supuesto.

Estos cinco puntos nos encauzará hacia dos principios básico:


Preparate para lo peor, lo sencillo se hace al momento.

Y el más clásico:

Conoce a tu enemigo.

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