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sábado, 13 de abril de 2013

Mis pensamientos sobre los combates en Fallujah

Después de leer, estudiar e intentar captar y comprender todos los matices posibles, me atrevo (osado yo) a sacar una lista de los puntos que me han venido a la mente y considero importantes respecto las operaciones en Irak, de nuestros hasta no hace mucho aliados norteamericanos.

Son puntos que unas veces reafirman conocimientos anteriores, otras veces invalidan principios asumidos y otras aparecen de forma innovadora y sorprendente. Solo remarcaré aquellos que a mi, personalmente, me han planteado el pensar en métodos y sistemas de trabajo.

Los dividiré en varios temas.

Instrucción.

• Familiarizarse con las granadas de mano.
Muchos de los combatientes se encontraron con la desagradable sorpresa de la capacidad de destrucción y el enorme estampido sónico de las granadas de mano.
Ha habido casos de que una granada de mano ha derribado la endeble estructura (por serlo en si misma o por estar debilitada a resultas de los combates) de uno de los inmuebles, llegando incluso a atrapar a personal norteamericano.
La explosión así mismo puede provocar proyecciones de trozos de muebles o similares, o levantar tal nube de polvo que impida totalmente la visión e incluso el simplemente respirar. Los suelos de las casas en estos países tercermundistas es muchas veces de tierra humedecida y apisonada simplemente, lo cual provoca estas nubes que tardan un buen rato en asentarse.
Por otro lado, la instrucción general de la gran mayoría de los ejércitos occidentales, respecto a las granadas de mano, siempre va encaminada a su lanzamiento y explosión en un campo específico y siempre en el exterior y con distancias y entornos de seguridad. Con lo cual, para el combatiente ordinario, la explosión de una granada, a nivel cognitivo, queda simplemente como una explosión relativamente débil, a una distancia y en un entorno que no le perturba.
Ahora bien, por unos motivos de seguridad completamente lógicos, no conozco programas de instrucción de unidades convencionales que incluyan el lanzamiento de granadas reales dentro de una estructura, a través de una puerta, a menos de 10 m de distancia y simplemente con un muro de interposición. Consecuencia de ello es el efecto traumático que provoca esta enorme detonación para un combatiente novel, que solo recuerda esta explosión como algo suave y lejano.
Considero importante el diseño de programas, criterios y estructuras que permitan este tipo de instrucción con el 100% de seguridad de los instruidos.

• Cargar el mismo equipo durante la instrucción. Normalmente, en la instrucción diaria no se suele portar todo el equipo que se llevaría en combate, unas veces por no disponer de el, otras por no correr el riesgo de “estropearlo”, otras (las más) por que “para que si no lo voy a utilizar”, y algunas (me gustaría que las menos) por un simple “voy más cómodo así”.
Nos encontramos que ese combatiente que en el cuartel era un gamo, corriendo, saltando, trepando; en el momento que se le coloca un chaleco de protección (del tipo que sea), casco, un correaje completo con todos los cargadores llenos, granadas, botes de humo, radios, agua, equipo e combate general, gafas de visión nocturna, prismáticos, etc., apenas puede hacer algo más que trotar.
Considero fundamental una frase que empleo mucho en mis clases “entrena como trabajas, trabaja como entrenas”.
Algunas unidades dotan a sus hombres con cargadores lastrados, lanzagranadas inertes lastrados, botes de arena simulando botes de humo o granadas, etc. Siempre con el mismo peso y volumen que los objetos reales. Todo ello con vistas a que aprenda a colocar, transportar, en definitiva, a combatir como lo hará en la realidad.
Si ello no es así, la eficacia y rendimiento de estos hombres puede descender a niveles totalmente inadmisibles para la supervivencia en combate.

• Instrucción del idioma. Siempre se suele dar a cada combatiente un manual de zona con frases tipo. Pero muchas veces todo queda en un “léetelo”. Además suelen ser frases de situaciones pacíficas, “hola”, “¿cómo está Ud.?”, “¿cuánto cuesta?”, etc., y como mucho alguna como “¡Alto!”, “No se mueva”, “arriba las manos”, etc. Pero se echan en falta frases de las comúnmente empleadas en combate, no tanto por comunicarnos con el enemigo, como por saber que pueden estar diciéndose. Frases como “no tengo munición”, “estoy herido”, “granada”, “lanzo”, etc., oídas desde el lado el enemigo pueden ayudar muchas veces a saber cuando podemos hacer o no algo.
Amen por supuesto poder pronunciar frases para conminarlo a rendirse, entregar sus armas, explicarle que debe hacer cuando se ha rendido (manos arriba, tire sus armas, quietes el chaleco, desde la vuelta, etc.), etc.

• La integración Carros / Ingenieros requiere instrucción previa.
Los presupuestos no suelen ser muy holgados por lo que las maniobras conjuntas suelen ser raras e incompletas. Quizás algo tan simple como la coordinación de fechas y lugares, a la hora de planear el programa anual sería rentable, eficaz y muy necesario.

• Simunition añade realismo a la instrucción. La mayoría de los combatientes entrevistados y que habían sido entrenados con simunition, comentaban que apenas dudaron en su reacción ante la boca de fuego de un arma enemiga.
No existen datos numéricos para contrastar índices de supervivencia respecto a personal entrenado con simunition o sin ella. Pero si testimoniales respecto a que el hecho de que haberse encontrado ya delante de un arma de fuego, haber visto y oído su estampido, recibir un impacto (más o menos doloroso, según individuo y lugar alcanzado), y analizar el por que de haber sido tocado, les ha hecho encontrarse menos bloqueado y paralizado ante su primer tiroteo.
Es un comentario personal de los implicados, pero, pienso, muy a tener en cuenta.

• Instrucción en Zonas Urbanas. Este punto es muy evidente. Pero no por ello es mejor aplicado. Por desgracia sigue existiendo mucha gente que piensa que no es necesaria una instrucción tan especializada para este combate, bastando cursillos y fases más o menos cortas de instrucción programada.
En esto si hay datos, tanto norteamericanos como británicos. Ambos coinciden en un dato principalmente. Las unidades que han recibido una instrucción general y limitada, han sufrido un 41% en el caso USA, y un 37%, más de bajas que las unidades que habían recibido por otro lado, una instrucción más especifica y especializada.
En este porcentaje se incluyen no solo unidades de infantería, si no también unidades blindado-acorazadas.
No se trata de formar maestros, pero si especialistas, por suerte o por desgracia la especialización se está imponiendo en todos los campos humanos, y la guerra no es menos.

• Hora y media para limpiar una casa ocupada sin hacer fuego. En instrucción se tardaba menos de quince minutos en limpiar una edificación de tres plantas de tipo estándar. En combate llego a alargarse hasta horas. Los motivos son muchos, falta de instrucción, falta de medios, de apoyos, baja moral, etc.
Es por lo que deben incluirse los factores estrés e imponderables en toda instrucción de combate, hay que idear medios para intentar simular esos factores.
La máxima “instrucción dura, guerra fácil” cobra total y completa vigencia.

Equipo.

• Protección de ojos.
Hoy en día es ya algo evidente que la cantidad de esquirlas, polvo, y partículas en el combate, del aire en los patrullas en vehículo y de las tormentas o simples vientos del desierto obligan a proteger los ojos.
Obligando a los intendentes militares a incluir una nueva prenda en el equipo a entregar a los combatientes.

• Chaleco antibalas reduce número de bajas. El chaleco antifragmentos cotidiano y normal de dotación ya no basta para este tipo de combate, siendo ya obligatorio el empleo de chalecos de protección balística.
Veamos unos porcentajes del total de bajas, tanto heridos como muertos por impactos de bala, en lo cuales podemos sacar muchas conclusiones.

Bajas sin chaleco: 67% del total.
Bajas con chaleco: 33%.

Impactos fuera de zonas protegidas por chaleco y casco: 29.7%.
Impactos en zonas protegidas por chaleco y casco: 70.3%.

Supervivencia de personal herido en zonas protegidas: 83.4 %
Supervivencia de personal sin equipo de protección: 67%

Los números hablan por si mismos, pero como de muestra basta un botón, veamos un video.

http://media.putfile.com/CG-briefing-sniper-clip

• Cargas de apertura preparadas con antelación. En la mayoría de los casos se perdía mucho tiempo frente a las puertas manipulando y preparando los explosivos. Es interesante el poder estudiar los posibles y probables objetivos, y llevar dentro de los pelotones cargas conformadas de forma general para voladuras de puertas, así como unos conocimientos rudimentarios, pero sólidos de su empleo seguro

• Efectividad de “Stun Grenades”. Tanto para minimizar todos los motivos explicados en el apartado de las granadas de mano, como por minimizar así mismo bajas en un entorno plagado de civiles de todo tipo.

• Escopetas. Su uso, aunque ya contrastado de antiguo, estaba en unos momentos de dudoso futuro en el ambiente militar. Su efectividad, capacidad resolutiva de combate, ambivalencia de empleo, variedad de municiones según misión, etc., han conseguido que vuelva a ser fundamental una o dos en los pelotones de infantería.

Operaciones.

• Ser metódico es más eficaz que “a salto de mata” o la precipitación.
Esto tanto a nivel de gran unidad como de individuos. Jamás hay confiar en este entorno, en nada. Cualquier punto que pasemos por alto, zona que no cubramos, ángulo que no vigilemos, en fin, cualquier cosa que dejemos de hacer seguramente acabará provocando bajas.
Eso no significa no improvisar, simplemente intentar cubrir todos los puntos posibles de riesgo, dejando lo que queda a la profesionalidad y capacidad resolutiva de los combatientes.

• Ocupación = Seguridad. Este binomio es indivisible, donde no este pisando y observando un soldado, dentro de una ciudad es una zona insegura. Presencia, control, vigilancia, patrullaje agresivo, en definitiva “estar en el terreno”, ocuparlo, es lo que nos da la seguridad.

• Pausas tácticas para preparar siguiente acción. Antes de seguir corriendo detrás del enemigo es necesario recuperar medios, reaprovisionarse, organizarse, controlar al personal, actualizar información, coordinarse internamente y con otras unidades.
Es por ello que deben planearse estas pausas, pausas que no deben significar perdida de capacidad defensiva. La diferencia de una unidad bien entrenada y una mediocre, se define principalmente en la duración de estas pausas, y la rapidez en continuar con las operaciones ofensivas de forma eficaz.

• La noche limita operaciones urbanas (ritmo de combate). La noche sigue siendo un handicat en el entorno urbano.
En campo abierto los sistemas modernos de visión, localización y identificación son tan sofisticados que permiten la distinción entre un individuo y otro, incluso a distancias de kilómetros.
Pero el entorno urbano, lleno de recovecos, ángulos, distintas alturas; de estructuras de distinta composición, textura y composición; de firmas térmicas y magnéticas de todo; reducen toda esta tecnología hasta puntos casi insignificantes.
Sigue siendo un factor fundamental la instrucción individual. Aquí esta prima sobre la tecnología, ralentizando las operaciones.

• Apoyo aéreo limitado. Es muy difícil marcar un blanco exacto a una aeronave del tipo que sea sin arriesgarnos a recibir “fuego amigo” o provocar bajas civiles. Evidentemente los helicópteros lo tienen más fácil que los reactores, pero no mucho más, y más en situaciones nocturnas y/o con humo y polvo.

• Efectividad de los morteros. Han demostrado ser un arma magnifica con equipos bien instruidos en su empleo, pudiendo dar apoyo de fuego puntual y preciso.
Es importante recalcar la enorme dificultad que tiene el entrenar buenos equipos de morteros, así como de la dificultad del cálculo de trayectorias en este entorno.
Esta instrucción es muy importante a tener en cuenta por todo jefe de compañía respecto a sus morteros.

• Reposición de munición, agua, alimentos y medios sanitarios. Estos consumibles se gastan a un ritmo impresionante, siendo muy difícil su reposición a los primeros escalones de combate.
Hay que buscar sistemas y métodos que faciliten y aseguren esta reposición, así como el plan de evacuación de las seguras bajas que se producen.

Enemigo.

• Insurgentes combaten desde edificios destruidos.
Por lo que la mayoría de los sistemas, técnicas y tácticas deben adaptarse a ello. Normalmente las instalaciones cubren edificaciones más o menos intactas, algo totalmente lógico, es la situación normal. Pero habrá que añadir simulaciones de combate entre ruinas, con las particularidades que ello implica.

• Insurgentes combaten desde las estructuras, no desde el exterior. Por lo que esta instrucción debe ser esmerada y completa, para poder preparar al combatiente a la sensación de soledad y aislamiento que estos entornos bélicos generan.

• Insurgentes no acatan Leyes Internacionales. Por lo que no podemos esperar que respeten en modo alguno normas ni principios civilizados. Actuaran amparados en banderas, con escudos humanos, no importándoles el dañar a civiles inocentes (incluso de su propio pueblo) o incluso inmolarse, con tal de producir el más mínimo daño en nuestras fuerzas.
La seguridad en este tipo de entorno es algo virtual, pero que hay que buscar por todos los medios.

• Mínimo apoyo mutuo entre insurgentes. Normalmente tienen una mínima instrucción, salvo excepciones, que les encauza a combatir de forma aislada y descoordinado en mayor o menor grado. Esto en principio favorece a nuestras fuerzas, pero generan otro problema, la impredecibilidad de las acciones.
Un enemigo organizado normalmente busca una meta más o menos predecible y calculable. Pero en este caso esa meta solo es dañar, con lo cual no existe un objetivo más allá de matar un soldado occidental, con lo cual deja de ser predecible una línea de acción. Es el vulgar “aquí te pillo, aquí te mato”.


Hasta aquí hemos llegado, espero que os haya interesado el tema, y en lo que suelo pensar cuando veo determinadas imágenes.

Gracias.

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