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jueves, 30 de mayo de 2013

Transición arma larga a arma corta....

Respecto al tema que nos ocupa, "transición de arma larga a arma corta", debemos tener varias cuestiones generales en cuenta a la hora de valorar el como y en que forma hacer esa transición.

Me permitirán hacer dicho desglose general en un orden muy personal, enfatizando que dichos puntos están total e intimamente relacionados, generando otra serie de sub-cuestiones que estudiaremos más adelante.

- Constitución física del individuo.
- Tamaño del arma larga.
- Equipo que se porta.
- Entorno físico-táctico donde se realiza la transición.


Analicemos estos puntos.

Se que es algo evidente, la envergadura física facilita o dificulta el porte básicamente en consonancia con el tamaño del arma larga. Sabemos que hay más factores pero no es necesario ser un genio táctico para comprender que en un caso como el mio, con un metro con sesenta centímetros de estatura, no es lo mismo portar un MP5 o un M4 que un G36E y no digamos una escopeta con culata completa.

En el primer caso puedo simplemente soltar el MP5 o el M4 y estos apenas me afectaran para el movimiento, sea este del tipo que sea, movimiento frontal-lateral, o del tipo vertical (agacharme o saltar). Pero tanto con el G36E como con la escopeta, en mi caso esto no es posible sin que corran riesgo desde mis rodillas, mi zona inguinal y no digamos el rostro en caso de reducir silueta. Además, en el segundo caso cualquier movimiento que realice se verá dificultado de dos formas:

- Mis desplazamientos y movimientos corporales se verán dificultados, ralentizados e incluso imposibilitados en el peor de los casos.
- Así mismo el acto de extraer, encarar y emplear mi arma secundaria (pistola) se verán (corrijo, se pueden ver) igualmente dificultados, ralentizados e incluso imposibilitados.

Ahora añadamos un punto más, el equipo. No es lo mismo un equipo estandar de patrullero con todo en la cintura y como mucho un simple chaleco balístico de nivel III, que portar toda la quincalla típica de una unidad de intervención o similares, con equipo tanto en muslos como en cintura, pecho y espalda, y a todo esto añadimos un chaleco tipo pesado con placas de nivel IV.

Evidentemente esto cambia desde la forma de encarar el arma, el portarla y evidentemente, que es lo que nos ocupa, la forma de como hacer para que no nos entorpezca en caso de tener que pasar al arma secundaria.

Aquí me gustaria hacer un inciso sobre la correa porta-fusa, ¿la metemos en binomio con el arma o con el equipo? Realmente da igual donde queramos ponerla, es una parte tan importante que merece un interés muy específico. Recordemos la cantidad de horas que podemos vernos obligados a llevarla, el trabajo que nos quita y el que nos facilita, así como el daño, lesiones, problemas de seguridad, e incluso de perder el arma misma, si no es la adecuada. En mi opinión es una parte tan importante que merece un interés muy especial y esmerado su adquisición, empleo y entrenamiento. Personalmente tengo tres distintas (aunque parecidas) según el tipo de equipo que porto.

Por otro lado debemos tener en cuenta que esa correa, y el uso que hagamos de ella, es la que nos va a facilitar el trabajo y la seguridad del arma, y por ende la de nosotros mismos y los compañeros, a la hora de un registro, una identificación, un engrilletamiento o una espera no beligerante. No todo es combate en nuestro trabajo.

Pasemos ahora al punto "entorno físico-táctico".

¿Por que empleo ese "termino"? ¿Físico-táctico? Me permitirán y disculparán si soy un poquito pedante al emplearlo, pero me explicaré. En mi opinión la táctica a emplear está totalmente unida al entorno donde se va a aplicar, eso se que todos lo tienen más que claro, pero donde hay más discusiones es un pequeño concepto en el que yo reconozco mi intransigencia, o casi intransigencia.

El concepto es el siguiente, en una situación de estrés y riesgo el organismo solo puede reaccionar de una manera, y si nuestro entrenamiento no ha sido el correcto introduciendo varias posibles acciones distintas, según varios casos, en el momento de la verdad lo más probable es que no hagamos nada, o una mezcla de todas esas técnicas, evidentemente de forma totalmente deslavazada, inconexa y por tanto ineficaz.

Mi criterio de trabajo es siempre moverme, eso lo saben, pero no de cualquier forma. Me muevo si no tengo donde cubrirme, para ser un blanco lo más dificil posible, pero si hay donde cubrirse, es en esa dirección hacia donde intentaré dirigirme. Ahora bien, durante mi movimiento, en cualquiera de los dos casos genéricos anteriores, mi arma larga deja de disparar (fíjense que no especifico causa), en ese instante mi cerebro tiene dos posibilidades de actuación en base a "no tengo adversario/s" o "tengo adversario/s".

En el primer caso, "no tengo adversario/s", continuo moviendo hacia una zona de cobertura, solicitando apoyo si es posible, e incluso durante el movimiento realizando los primeros pasos para subsanar el problema.

En el segundo caso, "tengo adversario/s", igualmente continuo moviendo hacia una zona de cobertura o segura, y dependiendo de la distancia es posible que solicite apoyo pero no es probable. Pero aquí entra en juego una cuestión, mi atención siempre esta puesta en el adversario/s y al notar que no funciona mi arma larga la hecho a un costado con la mano izquierda mientras la derecha baja por mi arma corta. El movimiento es simétrico, ambas manos bajan al costado, y una vez realizado su acción, empuñar una trasladar el arma larga la otra, suben, si no a la vez, por el motivo que sea, por lo menos la mano que empuña la pistola ya esta en línea, mientras la izquierda mantiene el agarre o lo suelta y se dirige en apoyo de la mano de la pistola.

Durante "todo esto que realizamos" no dejamos de movernos, ya sea en dirección a una cobertura o zona segura, ya sea por no existir nada donde parapeternos y constituir un blanco móvil y difícil.

Coincido con la opinión profesional que debemos entrenar la táctica en consonancia con la técnica. Ambas deben ir unidas siempre, una sin la otra es como la diferencia entre un monociclo y una bicicleta. Para poder dominar el monociclo debemos tener mucho tiempo invertido, y desgraciadamente no nos permitirá movernos por cualquier tipo de terreno y circunstancia. Una bicicleta permite mayor eficacia en casi todo tipo de terreno y con mucho menos tiempo de entrenamiento.

Conciban su trabajo como una bicicleta con dos ruedas llanadas Técnica y Táctica respectivamente, no como un monociclo con la rueda que sea.

Cuídense y cuiden de los suyos.

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