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miércoles, 15 de octubre de 2014

Comentario a “En la Línea de Fuego”


Comentario a “En la Línea de Fuego”

Por Cecilio Andrade.

Atreverme a comentar un libro ajeno, y aun uno propio, es bastante peligroso en el mundo actual de dimes y diretes, de humillar al otro para subir en sus hombros o de criticar para denigrar. No es esa mi forma de vida, pero es obvio que para la gran mayoría el “así soy yo así son todos” es algo más que una frase hecha. Solo quiero, o pretendo, que una obra, a mi entender (y sin sentar cátedra que no tengo) fundamental del profesional armado, llegue más lejos, y se conozca un poco más su significado, personal, académico y profesional. Pero también para que aquellos que no son de este “mundillo” de las armas y la violencia conozcan lo que pasan y sufren sus defensores. Recuerden que conocer es comenzar a comprender. Espero lograrlo, si no es así, Ernesto, Fernando, disculpad mi falta de habilidad. Y Uds. también, como lectores de estas líneas, por hacerles perder su tiempo.

Han pasado varios meses desde la publicación de la obra que da motivo a este pequeño trabajo, su éxito ya es incuestionable. Tras su lectura profunda no soy capaz de encontrar más que un defecto, ¿cómo es posible que nadie hubiera hecho este trabajo con anterioridad? Pero claro, no hay tantos como su autor principal en este mundillo profesional, y mucho menos que sepan aunar pluma, espada (pistola en este caso) e inquietud por saber más en un solo lote. No, sin duda no solo no hay muchos si no que es un genuino “rara avis”

Tengo una  manía con los buenos libros que enseñan desde el título, los leo una vez del tirón, lo digiero y la segunda vez lo leo con calma, anotando al margen, añadiendo, subrayando, comentando, corrigiendo (si, leen bien, me atrevo a corregir libros, presuntuoso de mi), en resumidas cuentas, lo que para algunos es manchar y estropear un libro. Para mí un libro así de marcado, mío o de otra persona es un tesoro mayor que la más rara primera edición de Gutenberg. ¿Por qué? Sencillo, si un libro, aun el peor que puedan imaginar leer, siempre enseña y transmite algo positivo, muchas veces lo contrario que el autor quiere, lo subrayado, marcado, anotado, añadido o comentado me pone en contacto con esa otra persona o personas que lo leyeron y personalizaron. Me dice sus conocimientos, sus inquietudes, por lo que dio importancia subrayando, su persona en resumen. Y si el libro y marcas son mías, me abre una ventana a quien era en el momento que lo marqué. Y no se imaginan la de cosas que aprende uno de su yo del pasado.

El grado de anotaciones y marcas de un libro de mi propiedad da idea del interés, atención e importancia que le di o le doy. El de Ernesto y Fernando se resume de una sola forma, si les digo lo que no marqué, subrayé, anoté y comenté ahorraremos una buena cantidad de pulsaciones de teclado.

Parafraseando a Jack “El Destripador” (mala manía esa de la prensa al ponerle nombre y apodos tan impresionantes a esta gentuza), vayamos por partes. Veamos primero la tarta y luego a los cocineros.

La tarta, o sea el libro, es un conjunto tan bien equilibrado y conjuntado de casos ejemplares que no soy capaz de plantear muchos más casos como modelos de trabajo y aprendizaje. La selección de los casos ha sido buena, en mi opinión (modesta y para nada representativa) realmente ha sido excepcional. Cubre casi el 100% de las situaciones en las que un operador armado puede verse involucrado, lo cual las hace indudablemente instructivas.

¿Y la labor de investigación tras cada caso? Se de buena fuente (ventajas de ser amigo del autor) que cada caso lleva detrás un trabajo documental de primer orden, diligencias, informes de peritos, forenses, etc. Todo el tonelaje de burocracia que lleva consigo un “tiro” en nuestra vieja piel de toro fue consultado para no dejar nada al albur. Casos no del todo claros, por no corresponder declaraciones con documentación, o simplemente no existir documentación alguna fueron apartados. Otros lo fueron a petición de los directos protagonistas por motivos personales que fueron respetados obviamente. Y algún que otro, por estar aun en vías de resolución judicial y/o administrativa, se dejó pasar. De estos últimos, lamento uno en particular, cuyo protagonista, norteño de pura cepa, hubiera sido un caso ejemplar, otra vez será.

Imaginen, localizar casos, localizar protagonistas, entrevistarlos, localizar documentación, consultarla, descartar casos, estudiarlos, redactar…. ¿Poco trabajo? Pues como en el circo, aun hay más.

Decidir que casos, recopilar datos y documentación ya es en sí misma una labor encomiable y daría lugar a un más que satisfactorio libro. Pero Ernesto no es de los que se queda en la puerta si puede llegar al jardín, por supuesto que no. Toca analizar técnicamente cada caso, desde el punto de vista de un operador e instructor de primer nivel como sin duda él lo es. Y no se quedó en un simple análisis técnico, frio y crítico, saco los porqués físicos, anatómicos, académicos, pedagógicos, estructurales, balísticos, etc etc etc.
 
No contento con decir que hizo bien o mal cada uno de los protagonistas, lo ejemplariza de una forma amena, didáctica y sobre todo humilde y consciente de lo pasado por cada uno de los implicados. Desde las tribunas todos somos toreros, pero Ernesto habla de cada protagonista como torero y además un torero corneado, como alguien que al igual que ellos vio y notó el asta taurina pasar muy cerca de su vida. De hecho es en uno de los casos del libro, busquen. Ninguno de los protagonistas puede decir que salió mal parado de su escrutinio, muy al contrario los felicita y anima. Después de todo, si están vivos, sin duda alguna es que lo hicieron bien. Como el mismo lo hizo en su plaza y en su momento.

Y seguimos con el “aun hay más”. No contento con su opinión más que cualificada para opinar de cuestiones psicológicas en el ámbito táctico, buscó a Don Fernando Pérez Pacho para que asentara la calidad académica y especializada que es la guinda de este libro. Don Fernando no puede hacer mejor trabajo para el redondeo del círculo de esta obra. Personaliza cada caso, lo detalla, lo desmenuza, lo documenta, aísla sus detalles, generaliza sus soluciones, aconseja ayudas y mejoras, en pocas palabras, enseña. La labor pedagógica de Don Fernando es evidente por su forma de expresarse, por la forma de combinar tecnicismos de su profesión con lenguaje coloquial. Así mismo también es más que evidente su implicación día a día en los problemas y desgracias del colectivo policial. Conoce de primera mano de lo que escribe, y se nota, nada es de oídas o de releer. Sabe, lo vive y lo analiza.

Reconozco que esta tercera parte, la del psicólogo, me pareció un poco deslavazada en la mitad de la primera lectura, pero tras terminar esa primera lectura mi opinión era muy distinta, y la segunda y detallada lectura me lo confirmó. En realidad Don Fernando va dejando caer migas de pan a modo de guía de ruta de un caso al siguiente, para al final formar un todo continuo y unificado, sus textos sin duda son un suma y sigue de caso a caso. Con lo cual, una vez leídos todos los casos, podemos distinguir un verdadero manual de psicología táctica en el total de su trabajo. Disculpe mi primera impresión Don Fernando.

Quería dividir este texto en tarta y pasteleros y al final lo mezclé todo. En fin, la obra bien merece un poco de pasión y desorden a la hora de hablar de ella.


Como ya dije, desde la tribuna todo el mundo es torero, ¿Qué le sobra a esta obra? Sencillo, nada, lo tienen todo, drama, acción, romance, psicología, tecnología, viajes. Un manual ameno y didáctico. ¿Qué le falta? Bueno, tampoco nada y mucho. Ernesto y yo compartimos inquietudes y conversaciones (por todos los medios tecnológicos que puedan imaginar) con lo cual decir que opinamos casi lo mismo de estos temas es casi una obviedad, y sin casi. Es fácil cuando una obra está terminada decir que le falta esto y esto otro, que debería hablar de aquello y de lo demás. Lo crean o no nos pasa a todos los junta letras con un mínimo de dedicación, nunca estamos contentos y siempre encontramos fallas y defectos.

Lo que le pueda faltar es realmente simple de completar, es lo que cada lector le quiera añadir, sumar, agregar y, nunca lo olviden, completar. Un libro es un edificio inacabado, ninguna obra está finalizada hasta que el último lector no lee su última línea, y aun así sigue inacabado ya que el lector que lo empezó a leer ya no es el mismo que lo termina. Cada nueva lectura les dará una nueva perspectiva. Y así, indefinidamente, un libro seguirá creciendo y será una eterna obra inacabada.

Y esta obra lo es, no solo porque seguirá habiendo enfrentamientos, no solo por nuevos descubrimientos psicológicos, biológicos, técnicos, tácticos o pedagógicos, si no porque cada nueva lectura les abrirá un poco más esa ventana hacia el objetivo de ser cada vez un mejor profesional armado con la vocación de servir y proteger.

En breve publicaré una serie de artículos técnicos en los que los que comentaré unos simples ejercicios con base en esta obra. Apoyándose en el libro podrán, los que estén interesados por supuesto, desarrollar pequeños análisis que sin duda les ayudarán a ampliar su bagaje, y a añadir subrayados y comentarios a los márgenes de sus volúmenes.

Gracias Fernando, gracias Ernesto. Vuestro trabajo sin duda ha mejorado y aportado algo al mundo. Gracias.

Parafraseando un viejo anuncio de mi juventud, busquen, lean, comparen, analicen y decidan, si encuentran algo mejor sin dudar cómprenlo, pero sobre todas las cosas, piensen.

Cuídense y cuiden de los suyos.

 
Algún punto de Centroamérica. Octubre 2014.

6 comentarios:

  1. Querido amigo gallego allende de los mares: gracias por dedicarnos un rato a los tres, a Fernando, al libro y a mí.

    Me gusta mucho todo lo que dices, pero tal vez más aún cómo lo dices. En algún párrafo me has emocionado, cojones.

    Un abrazo.

    Ernesto

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    1. Tranquilo, lo de las emociones es cosa de la edad, que ya no estás para muchos sustos.... :-D

      Solo escribo (y digo) lo que creo correcto, ya lo sabes.

      Cuidate.

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  2. Apreciado Cecilio. Gracias por el análisis tan pormenorizado que has hecho. Este libro es solo un primer paso. Espero que otros puedan mejorar sus contenidos y alcanzar en algo que seguramente nos enriquecerá a todos.

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    1. No es tan pormenorizado pero solo he pretendido dejar las cosas lo mejor y más claras posible. Vuestra obra merece esa exactitud y pulcritud a la hora de comentarla.

      No podía hacer otra cosa más que expresar lo que corresponde. Para lo demás o me callo.... o sacar la vieja hacha bipenne de mis ancestros.

      Espero esa otra (y otras) obras, realmente son muy necesarias.

      Cuidate.

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  3. Para mi esta obra es como el bote del tres en uno,,,,,desoxida, limpia y engrasa,,,,algo genial

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    1. Gracias, en nombre de sus autores, por sus palabras.

      Cuídese y cuide de los suyos.

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