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domingo, 9 de noviembre de 2014

Doble tap. ¿Es o no es? He ahí la cuestión.


Doble tap. ¿Es o no es? He ahí la cuestión.

Por Cecilio Andrade

Llegaba tarde  al aeropuerto, perdería el último vuelo y quedaría atrapado en ese país. Tenía que correr, tras esa esquina ya solo le quedarían unos cientos de metros hasta la terminal y podría embarcar hacia un lugar más acogedor. La esquina, girar y…. un rebelde con el ubicuo AK. Toda la adrenalina que llevaba en su organismo le dio alas a la mano derecha para ir por la Browning High Power, desenfundando y colocando un doble tap tan perfecto que parecía estar en el campo de entrenamiento. Por ello mismo, por la perfección de su desenfunde y tiro, bajó el arma más relajado aliviado incluso,lo había hecho bien, sus instructores estarían contentos, le habían grabado de forma inapelable que un doble tap a esa distancia tumbaba a todo el mundo, …. ¡imposible! El rebelde no había caído, se tambaleaba, eso sí,  pero aun estaba intentando encarar su fusil. ¡La cabeza! ¡Dale en la cabeza le gritaba su híper-acelerado cerebro! Y comenzó el lentísimo, para él al menos,  paso de caracol del ascenso de su arma hasta la línea de tiro a la cabeza de aquel rebelde que también estaba alzando su AK47… no llegaría… no llegaría a tiempo…

Vayamos por partes y hablemos de tiro, de un concepto específico, del tan nombrado, usado pero también muy mal comprendido  “doble tap”.

El concepto del doble tap

Decir que un doble tap es simplemente dos disparos rápidos sobre nuestro objetivo para neutralizar su agresión es casi una perogrullada de lo obvio que es. Pero, ¿de verdad es tan obvio? Veámoslo, primero con una serie de ideas que son de uso muy cotidiano dentro de la comunidad armada, pero no por ello son más comprendidos o correctamente aplicadas.

Si preguntamos el porqué de la necesidad un doble tap, la contestación del 99.99% de los encuestados dirán algo similar a lo siguiente: “la munición moderna no tiene suficiente poder de parada (o de detención, o de neutralización) y por eso es necesario dispararle dos disparos muy juntos para multiplicar el efecto de un solo disparo aislado”. Y la verdad es que por más que a veces se escuche y repita, cual papagayos repitiendo un mantra, no deja de ser correcta en su espíritu. Ciertamente la reducción, para hacerlos más portables y controlables en el disparo, de las armas y de las municiones modernas han mermado bastante el poder de neutralizar de una forma instantánea a un agresor. Y aunque hoy en día el diseño de los proyectiles, con deformaciones y/o fragmentaciones controlables, mayores velocidades, mejores cañones, etc.  hace más tenue la realidad de ese mantra, lo cierto es que lo recomendable es seguir empleando esta técnica del doble disparo en las armas de portación, ya sean pistolas o revólveres, fusiles o subfusiles.

Obviamente hablamos de calibres usuales, (a modo de ejemplo de los más empleados) 9 mm en sus distintas familias, .38Sp, 10 mm. Auto, .40S&W, .45ACP, .223Rem/5.56 mm., etc. y no calibres mataelefantes ni de Harry “el sucio”, que tienen otras “balísticas terminales y de efectos”,  haciendo muy difícil (si no imposible) realizar un verdadero doble tap mínimamente controlable y eficaz.

El término “doble tap” es repetido hasta la saciedad en toda conversación sobre tiro táctico, operativo y en las de determinadas disciplinas deportivas más dinámicas, pero esa universalidad del término  puede dar la falsa imagen de una compresión firme del concepto, y ello no es siempre así, ni mucho menos.

Definir un doble tap simplemente como dos disparos muy rápidos, es un simplismo que puede generar defectos de adiestramiento y malos vicios o costumbres que nos afectarán en nuestro perfeccionamiento y progresión. Buscarle otras funciones que las puramente  balísticas y de neutralización es una excusa muy manida para enmascarar defectos de procedimiento y de técnica personal. Pretender que solo hay un tipo de doble tap es un error grave si pretendemos aplicarlo a 3 o a 25 metros, si es con un arma corta o una larga, o si es un calibre liviano o uno muy pesado, entre otras cuestiones.

Particularidades en referencia  con el Doble Tap.

Impactos juntos o separados.

“Los dos impactos deben ir juntos, muy pegados, para que sea realmente eficaz”. Este es un punto sobre el que no hay razones inamovibles a favor o en contra, ni forenses ni prácticas. La idea es que al estar muy juntos el daño es exponencialmente mayor y por tanto genera una neutralización más eficaz y rápida. Los opositores alegan que el segundo proyectil al penetrar en una zona ya dañada no amplifica los daños, como mucho penetra más,  alegando que al separar un poco más los impactos, sobre 15 a 20 cm, las dos zonas dañadas se suman en una de mayor amplitud y volumen, neutralizando más rápida y eficientemente.

Personalmente nunca me he planteado este asunto para el trabajo real, lo más cercano a lo que he llegado a planteármelo es en referencia a intentar agrupar lo máximo posible en entrenamientos, ya que me consta que en un enfrentamiento real el estrés, la precipitación y la situación en si misma van a aliarse para separar mis disparos. Si me acostumbro a agrupar en 20 cm con el “relax” de un entrenamiento, ¿Qué ocurrirá cuando este volando para encarar mi arma desde una posición imprevista? Mi agrupación se abrirá, quizás hasta el punto de perder el objetivo. En mis entrenamientos busco la máxima agrupación para que con estrés tenga la mínima dispersión, por cuestión fisiológica, no por balística. ¿dentro de que grupo me pondrían uds.?

Cuestiones con el primer disparo de la secuencia..

El primer disparo de un doble es, habitualmente, el caballo de batalla de toda discusión sobre la utilización de esta técnica de tiro.

-          El primer disparo siempre se falla. Curiosamente las estadísticas dicen todo lo contrario, el 75% de los fallos (por fallo entiendo que el disparo no alcanza la zona buscada, de o no de en el objetivo) en un doble tap corresponden al segundo disparo. Si el tirador tiene una buena técnica de desenfunde y presentación de su arma, el primer disparo suele partir de una posición estable y sólida, siendo lo más habitual que al querer sacar su segundo disparo con precipitación este salga antes de tener su arma correctamente posicionada. Esto en tiradores de tipo medio. En tiradores de bajo nivel, con desenfundes y presentaciones defectuosas el error puede ser del 100% en ambos disparos. Aunque a veces arma y blanco se alinean y puede dar la impresión que algo hace bien, recuerden que hasta un reloj inmóvil da la hora correcta dos veces al día.

-          El primer disparo es para corregir. La mayoría que opinan así suelen apoyarse en el punto anterior, como voy a fallar el primero pues lo uso al menos para corregir. Esta “excusa” es más común en tiradores de arma larga que en los de arma corta, pero en cualquier caso no deja de ser una excusa más. Si disparan alto no verán lo impactos y no podrían corregir, por ello “fallan” por abajo para “guiar” su segundo impacto el blanco. Pero lo cierto es que raramente ese segundo disparo “corregido” da donde desean. El error acumulado de técnica pasa factura con intereses cada vez mayores, si no somos capaces de dar al blanco con una posición más firme es improbable darle una vez esta posición se modifique con el retroceso y posterior prisa por recuperar la alineación.

-          El primer disparo es para que baje la cabeza y no me dispare. Desgraciadamente el efecto túnel por el estrés de un enfrentamiento afecta al agresor y al agredido. Y leen bien, digo desgraciadamente, pero lo digo respecto al uso de la excusa que nos toca. El adversario no verá donde dan los impactos, hasta es probable que ni se entere si le dan a el, cuanto menos verá si dan en el suelo delante, a un lado o encima. ¿por qué no? El efecto túnel hará que apenas vea un cuadrado (o rectángulo) que tendrá como centro el arma que lo quiere neutralizar. Todo lo que quede fuera de ese “túnel” simplemente no existirá. Y esto es así para el policía, el militar, el escolta y el legítimo usuario, por el lado de los buenos, como para los agresores de todos ellos. No bajará la cabeza por la simple razón que no verá nada que se la haga bajar.

Doble tap, solo hay uno.

Con este razonamiento suelen quitar de la ecuación el factor distancia para materializar un doble tap. Este factor hará que nuestro doble tap sea más lento o más rápido, aquí ya se alzan cejas, “si es lento no es un doble tap”, dejemos este detalle por ahora, lo explicare un poco más adelante.

Disparar más lento o más rápido es tan sencillo como que si el objetivo está muy cerca es un riesgo mayor que si está a 30 metros. Y es un riesgo mayor tengo menos tiempo para reaccionar y debo disparar más rápido para neutralizarlo rápido, como además es un objetivo cercano es más grande y más fácil (relativamente) impactar. Por ello el  doble tap debe ser rápido, muy rápido.

SI el blanco es lejano el riesgo se reduce, un poco, también se dificulta alcanzarlo, y con más razón si este se mueve, por ello debemos asegurar nuestros disparos y por ello disparar más lento. Aquí muchos volverán a levantar la ceja y decir, entonces no es doble tap. Veámoslo, veamos cuantos tipos diferentes de doble tap podemos definir.

Versiones del doble tap.

Las diferencias de dos disparos en secuencia solo pueden ser a nivel de velocidad, o dicho de forma más correcta, la diferencia de tiempo entre ambos disparos. Podemos distinguir tres tipos de doble tap, diferenciados siempre respecto al parámetro velocidad o intervalo.

-          Doble tap controlado. También conocido como “par controlado”. En esta secuencia el segundo disparo solo se materializa tras recuperar completamente la alineación del arma y muñecas, comprobar las miras, y disparar conscientemente. Aun siendo una secuencia rápida es manifiestamente más lento por todos los actos conscientes que debemos realizar.

-          Doble tap especializado. También conocido como “par especializado”. Aquí la secuencia es más rápida ya que la recuperación de posición de arma y muñecas es menos consciente y más en base a la vulgarmente denominada “memoria muscular”, y las miras solo se vislumbran apenas sobre el blanco, principalmente el punto de mira.

-          Doble tap. Este es el concepto clásico de este tipo de secuencias de tiro, tal y como fue definido en su momento por el Instituto Americano de Pistola. Esta técnica se apoya totalmente en la memoria muscular. Tras el primer disparo el segundo se materializa en el momento exacto que las  referencias corporales y visuales se corresponden a las que tenemos interiorizadas por miles de repeticiones. Apenas hay control visual fuera de un alineamiento muy somero y siempre sobre el punto de mira en su caso.

A modo de resumen la secuencia de disparo en cada uno de estas tres variaciones de doble tap sería como sigue:

-          Doble tap controlado:          Alineo de miras-disparo-recuperación-verificar posición-alineo de miras- disparo.

-          Doble tap especializado:     Punto de mira-disparo-recuperación-punto de mira-disparo.

-          Doble tap:                                 Punto de mira-disparo-recuperación-disparo.

La mejora de la técnica personal, la habilidad, la reducción de la distancia, un blanco mayor, entre otras condiciones facilitan que podamos ir recortando pasos en la realización de cada doble tap.

Ampliación del concepto.

Como toda técnica, el doble tap debe siempre encuadrarse dentro de una táctica o procedimiento de uso y empleo. Es por ello que jamás debemos quedarnos fijos en un adiestramiento de doble tap rutinario y específico. Su aplicación debe siempre prever repetir y ampliar secuencias y disparos hasta que el peligro haya sido neutralizado, y no caer en la trampa de dar por inamovible una idea determinada. En los juegos a vida o muerte, donde la voluntad humana y su capacidad de supervivencia y superación entran en lid, no existe nada que pueda considerarse “norma fija”, siempre hay que esperar lo inesperado.

Doble tap dividido.

Podemos denominarlo dividido o repartido, por ambos adjetivos se le conoce.  En este supuesto tenemos dos objetivos muy cercanos y casi alineados, tras realizar el primer disparo a uno de los objetivos, aprovechamos la recuperación del arma para alinearla con el segundo blanco. En ambos casos usaremos el punto de mira para asegurar el disparo en la zona correcta. Por ello es básicamente una variación para dos blancos del  “doble tap especializado” que analizamos antes.

Aquí la secuencia sería la misma tan solo añadiendo la ligera alineación con el segundo blanco:

-          Punto de mira-disparo-recuperación/alineación con el segundo objetivo-punto de mira-disparo.

Hasta una distancia de 4 ó 5 metros realizar esta técnica correctamente en un intervalo inferior 1 segundo se puede considerar nivel experto, y si logramos bajar de 1.30 segundos estando nosotros en movimiento es algo muy avanzado. Con objetivos en movimiento, y nosotros mismos también evadiendo su línea de ataque con el estrés y sus efectos campando a sus anchas por nuestro organismo, bajar de 1.5 segundos puede ser un intervalo más que realista.

¿Por qué no realizar simplemente un doble tap a cada blanco? Aquí volvemos a entrar en discrepancias y discusiones sobre eficacia balística, balística de efectos y velocidad para alcanzar ambos blancos antes que alguno o ambos nos alcancen a nosotros. MI opinión para esta técnica es muy pragmática, objetivo alcanzado es objetivo que ve mermadas sus habilidades motoras, que será más lento y torpe, y que me permitirá seguir alcanzándolo hasta que deje de ser un riesgo y haya sido neutralizado. Posiblemente con un doble tap al primer objetivo lo neutralice, pero ¿llegaré a tiempo al segundo antes de que él me alcance a mi? La pregunta del millón.

Mozambique.

En el párrafo que da pie a este trabajo les dejé con la incertidumbre si el protagonista lograba llevar su arma a la línea de tiro correcta para salvar su vida, si logró llegar, si salvó su vida. Si no fuera así quizás esta técnica de tiro sería conocida con otra anécdota, otro protagonista, en otro país y por tanto con otro nombre. Pero para la mayoría de operadores armados, que conocen la técnica, el nombre de la misma, Mozambique, ya les dice donde sucedió esta acción. El protagonista, John Rouseau, ya es menos conocido, casi tan poco como las circunstancias que relato en la entrada a este artículo.

El señor Rouseau logró elevar su pistola antes que el rebelde lo encañonara con su AK47, pero por los condicionantes de este tipo de acciones, estrés, prisas, precipitaciones, efecto túnel, magnificado por el coctel hormonal, no logró alcanzar la cabeza como buscaba, su proyectil impactó en la clavícula y desviándose acabó alojándose en la médula espinal, incapacitando al rebelde y permitiendo al señor Rouseau salvar su vida y subir al avión que lo sacó del país.

Esta técnica, la Mozambique, es un paso más desde la base de un doble tap al centro de masas, el torax. Enajenación mental, adrenalina, drogas, chaleco de protección balística, etc pueden ser razones por las que los disparos a esa zona parezcan no dar resultado, o no el completo resultado buscado, lo cierto es que dos “taponazos” en el pecho puede que no lo neutralicen o tumben, pero muy difícilmente no se verá afectado y frenado de forma dolorosa, aunque no sea letal. Por ello el señor Rouseau, recuperado de la sorpresa buscó la parte del cuerpo que visiblemente no tenía protección, parte que de ser alcanzada cortaría cualquier problema hormonal, psicológico o químico de raíz, a saber, la cabeza.

Eso es la técnica Mozambique, dos al torax, uno a la cabeza.

Entre el primer doble tap y el tercer disparo a cabeza, el arma debe bajar un poco, lo justo para ver que efecto hemos causado, si no hay uno apreciable sin dudar buscaremos la cabeza, es su vida o la de el, decidan en el adiestramiento, no en pleno tiroteo. Por norma se dice que el arma debe bajar hasta el cinturón (a modo de referencia) del adversario, para ver sus manos y los efectos en el torso. Pero esto no es tan simple como parece, personalmente soy una persona que eufemísticamente se puede definir con de una talla por debajo de la media, enfrentado a un objetivo de 1.80 m. en una posición isósceles mi arma suele quedar alineada sobre el tercio inferior del esternón,  para mi bajar hasta su cinturón y luego regresar por su cabeza es un gran recorrido, pero es que además no lo necesito, sus brazos (los que portan el peligro evidente de un arma) siempre están por encima de mi línea de miras, y veo como reacciona con claridad con apenas unos cm´s que baje mi arma, ventajas de ser un pigmeo. Pero para mí hipotético adversario que ya debe apuntar no al frente, si no un poco hacia abajo para alcanzar mi torso, bajar hasta mi cinturón casi implica apuntar al suelo.

Lo he exagerado un poco, lo reconozco, pero mi intención era tan solo dejar claro y de forma evidente que no se trata de marcar pautas fijas, debemos adaptarnos al entorno, a nuestro estado, a la actuación del adversario, al adversario mismo, etc. Bajaremos el arma lo justo para controlar las reacciones del objetivo, ya sea hasta el cinturón, el ombligo, la boca del estómago o el centro del esternón, se trata de ver claramente, no de cumplir normas divinas.

La velocidad de los dos primeros disparos, el doble tap, lo marcará lo que ya vimos en los apartados anteriores, para definir cual utilizamos específicamente; el tercer disparo requiere una pausa de “inspección” y luego subir el arma hasta alinearla con la zona buscada, la cabeza. Este intervalo de tiempo debe marcarse claramente en los entrenamientos, y ver realmente a nuestros objetivos. El estrés de la realidad ya se encargará de acelerar esos intervalos, pero si no marcamos al adiestrarnos esos tiempos podemos acabar generando un tercer disparo letal innecesario. Somos los buenos, recuerden, neutralizamos, no matamos. Si muere a consecuencia de sus acciones, el o ellos son los responsables, pero nosotros no podemos matar por una mala “costumbre” (por no decir vicio) de entrenamiento.

Doble tap en la realidad.

Hemos visto en algo más de 3000 palabras (¡tantas!) una reseña técnica sobre lo que es un doble tap y sus distintas variantes y evoluciones, pero ¿se usa así y ya está? Lo cierto es que si y no, aunque la contestación parezca un chiste de gallego no deja de ser correcta.

Hay que disparar hasta que el agresor o agresores dejen de suponer un riesgo para nuestra vida o la de terceros, y ello implica no hacer ese doble tap y bajar el arma, ni tampoco disparar sin parar hasta quedarnos sin munición. Ambos extremos pueden  suponer un gran problema para la propia supervivencia física o legal.

No podemos estar subiendo y bajando el arma cada dos disparos, perdemos focalización y damos oportunidades al adversario que estamos intentando neutralizar. Tampoco podemos disparar sin parar, amén de quedarnos sin munición, magnificar el efecto túnel y continuar disparando a un objetivo que ya está neutralizado, con los obvios problemas legales posteriores, desperdiciamos tiempo con un riesgo que quizás ya no es tal  perdiendo de vista y de control otros potenciales del entorno.

Un punto medio es lo mejor, siempre, realizar secuencias continuas de dobles tap hasta neutralizar al objetivo puede ser el mejor procedimiento en algunos casos. Dejar una media de entre 0.20 segundos entre cada doble tap suele ser una forma muy eficaz de mantener nuestro dedo bajo control, y a través de este sencillo proceso calmar y controlar un poco más nuestro acelerado organismo y mente. Ese ínfimo intervalo entre cada doble tap nos permitirá tener un poco más de control visual consciente del objetivo a neutralizar, pudiendo detectar cuando deja de ser una amenaza y por tanto pudiendo pasar a una nueva (que podremos detectar mejor al no estar tan cerrados sobre un solo objetivo) o a apoyar otras acciones.

Un comentario final aclaratorio.

Para terminar este trabajo un comentario con deseos de dejar claro un punto. Tras ver que el dogmatismo particular de muchos lectores me es transferido a mí sin formar parte de mi personalidad profesional ni íntima, creo importante aclarar que no uso el doble tap, en cualquiera de sus formas, para toda situación, no lo considero correcto y en determinados casos es un error hacerlo. Como toda técnica o procedimiento de trabajo con armas, ya sea recargar en una forma determinada, subsanar interrupciones, moverse con el arma hacia arriba o hacia abajo, etc, el doble tap tiene sus campos de aplicación, en unos será 100% aplicable y necesario, en otros parcialmente, y en algunos otros será contraproducente.

Como ejemplos de esto último imaginen un profesional armado contra 3, 4 ó 5 agresores. Si solo sabe realizar doble tap eso hará y, con toda seguridad,  logrará parar al primer agresor, al segundo probablemente, con el tercero será quimérico que lo logre antes de ser abatido el mismo. Aquí lo más factible es el empleo de una técnica de tiro que implique una secuencia fluida de disparos pasando de un blanco a otro, en lugar del doble tap. Por otro lado doble taps rápidos por blanco suelen implicar cambios de objetivos lentos, ténganlo en cuenta. 

No soy un defensor a ultranza de métodos únicos y exclusivos, por lo contrario creo que toda técnica, incluso algunas aparentemente peregrinas, son aplicables en según qué circunstancias y situación. Por ello actuaremos como todo profesional con su caja de herramientas, lleva todas las que puede necesitar por muy pesadas que sean, aunque lo más habitual es que use solo seis o siete determinadas, pero ahí están las demás si las necesita, y sabe usarlas.

Obviamente dispararemos mientras los riesgos estén ahí, delante y con posibilidad de dañarnos o dañar a terceras personas, pero siempre con control, control que solo se adquiere con entrenamiento. Y si entrenamos como trabajamos, y trabajamos como entrenamos, los resultados pueden ser los deseados con mayor probabilidad de éxito, eso si, más acelerados con el estrés, que como ya dije, se encargará de pisar nuestro acelerador interno.

En breve veremos un par de ejercicios para entrenar ambas procedimientos, dobles taps y secuencias de tiro.

Cuídense y cuiden de los suyos.





 

3 comentarios:

  1. Cecilio, gracias también por este artículo. ¡Me encanta aprender!


    En este texto hay varias frases lapidarias que desde hoy pasan a ser citas: “Hasta un reloj inmóvil da la hora correctamente dos veces al día”; “me consta que en un enfrentamiento real el estrés, la precipitación y la situación en sí misma van a aliarse para separar mis disparos”; “no bajará la cabeza por la simple razón de que no verá nada que se la haga bajar”; “en los juegos a vida o muerte, donde la voluntad humana y su capacidad de supervivencia y superación entran en lid, no existe nada que pueda considerarse ‘norma fija’, siempre hay que esperar lo inesperado”; “hay que disparar hasta que el agresor o agresores dejen de suponer un riesgo para nuestra vida o la de terceros, y ello implica no hacer ese doble tap y bajar el arma, ni tampoco disparar sin parar hasta quedarnos sin munición. Ambos extremos pueden suponer un gran problema para la propia supervivencia física o legal”.


    Cecilio, hace uno días, antes de que tu artículo fuese una realidad pública (seguramente ya lo tenías escrito), tú y yo hablamos del doble tap. Voy a reseñar poco más o menos lo que te comenté: “Llevo toda la vida entrenando doble tap, tanto en los 14 años de policía como en los anteriores que fui escolta privado y tirador deportivo que no competía… sino que entrenaba mucho para el futuro. El momento de la verdad llegó una madrugada de hace 7 veranos. Me quisieron matar y tuve que hacer fuego para defenderme. ¿Qué qué pasó? Pues que realicé 2 series de doble tap. En total tiré 4 veces en 2 series rápidas (todo lo rápido que las circunstancias y mi estado emocional me permitieron, supongo). Incluso la primera descarga de 2 tiros, que fue intimidatoria, salió en doble tap. Debieron ser muy muy rápidos pues ambos acabaron pegaditos con idéntico ángulo de incidencia o impacto (sin herir a nadie, que era todavía mi propósito). No dieron el resultado deseado a nivel disuasorio y solté 2 más. Estos, por lo que sea, entraron cerca uno del otro pero no como los otros. Pero sobre todo penetraron el cuerpo del malo en ángulos muy diferentes. ¿Por qué tiré en series rápidas de dos tiros? Seguramente porque así lo entrenaba y lo tenía interiorizado. Pero sin embargo aunque entreno así, en las líneas de tiro siempre digo que hay que tirar mientras el hostil siga siéndolo. ¿Por qué digo una cosa y hago otra diferente que además practico? Por prudencia. Tal vez por miedo. No tuve que sufrir ningún acoso judicial por colocar 2 proyectiles al homicida. Pero hubiesen sido 6, 7 u 8, ¿qué hubiese ocurrido? No lo sé, pero tal vez la Prensa me hubiese crucificado. Pese a lo prudente de mis disparos, amén de eficaces en el sentido de que dieron donde quise (por suerte), muchos policías me querían llevar a la hoguera. De hecho me llevaron, solo que sus cerillas estaban húmedas. Pero te aseguro que por tirar y dar, aunque fuesen 2 veces nada más, se me llamó de todo en mi cuerpo de policía y en el de enfrente (sujetos aislados, malvados y algunos organizados. En cualquier caso ignorantes e ineptos en estas lides). Incluso se criticó que yo llevara el arma en doble acción. Esto lo dijo un licenciado con curso de profesor de todo, incluso podría dar el curso de Primera Comunión y el Prematrimonial. Este decía que estaba prohibido llevar el arma preparada”. He dicho.

    Cecilo, gracias de nuevo.





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    1. Maestros liendres hay en toda profesión y en toda administración, iluminados creyendose depositarios de la única verdad lo mismo, si no mira la Historia, antigua y moderna, la santa (no se de que era santa pero bueno) inquisición, los nazis, los actuales integristas islámicos, los de Podemos... todos y cada uno depositarios de la única y verdadera fe... y en un orden más cercano esos mismos "compañeros" y/o "lisensiados" que todo lo arreglan, a toro pasado todos son toreros, con buen rollo, paz y amor...

      Ni caso, tu esposa e hijo con gusto encenderian la hoguera de estos tipejos, y yo mismo, entre otros muchos, nos encargaríamos de que no faltara leña ni combustible a la hoguera de esta gente.... estas vivo, eso es lo que cuenta, tu no lo empezaste, no lo buscaste, pusiste de tu parte para que no fuera a más, ¿funcionó? obviamente no. Así que esos dos agujeros en el pellejo del tipo no los hiciste tu, se los hizo él con su actitud. Tu solo salvaste tu vida, ni más ni menos.

      Asi que... que les den a los "lisensiados", a los no compañeros, a los envidiosos, a los estúpidos y a los demás que no piensan que la vida humana es un bien precioso, empezando por la propia.

      Cuidate y cuida de los tuyos (como se que haces).

      Cecilio.

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  2. Magnifico trabajo Cecilio como todos los que realizas!! GRACIAS!!

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