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martes, 25 de noviembre de 2014

Empuñando el arma larga II. Colocación de la mano de apoyo


Empuñando el arma larga II. Colocación de la mano de apoyo.

Por Cecilio Andrade

“El campo de las artes marciales abunda particularmente de esgrimas vistosas, con popularización comercial y aprovechamiento (…) La consecuencia de esto es que (…) las artes marciales de aficionados son origen de grandes heridas”. Bonito párrafo ¿verdad? Pareciera extraído de algún artículo de cualquier revista, web o blog tan en boga en nuestros tiempos. Lo cierto es que no es así, fue escrito en 1643 por un “tal” Miyamoto Musashi, un “simple” espadachín invicto de la época. Si son un poco curiosos podrán localizar infinidad de textos similares de muchos autores y épocas. Imagino que esta cuestión debe ser algo intrínseco al ser humano, y por ello nada nuevo independiente de la época, de la sociedad y de la cultura. Es por lo que analizar, contrastar, evaluar, probar, pensar en definitivas cuentas, es el verdadero arsenal que necesitamos. Después de todo ¿Cuál es la más poderosa de las armas que posee el ser humano?

Por cierto, lo de “simple” y “tal” en referencia al Sensei Musashi es una licencia personal irónico-sarcástica. La mayoría ya me conoce, discúlpenme.

Factor humano, el cansancio.

En el artículo anterior comenté el cansancio como factor a considerar, y seguro que muchos pensarán algo como que “eso demuestra que es un mal operador” o “eso se arregla entrenando hasta que no notes el peso del arma”. Sobre lo primero es cuestión de egos y mejor dejamos su estudio a otros profesionales más capacitados. Sobre lo segundo, lamento decir que ese es uno de los errores más comunes, olvidar que todos nos cansamos, nuestros músculos tienen límites, aun siendo la persona más fuerte y en forma del mundo.

El estrés, con su coctel químico y hormonal, aumenta la fuerza y respuesta en un corto plazo de tiempo, pero a mayor esfuerzo y duración del mismo esta capacidad no solo desaparece, si no que nos deja con capacidades mermadas muy por debajo de lo normal. Por eso muchos operadores, tras una acción armada, comentan las agujetas y dolores musculares sin razón aparente que sufren. El cuerpo ha trabajado a máxima capacidad y nos pasa factura. Con la actual saga de películas “Fast and Furious” pregunten a los fanáticos de los vehículos carreras, ¿qué ocurre con un motor ordinario si además de la mezcla de gasolina le añadimos un multiplicador de forma continuada y repetida? Pues ese mismo motor son Uds. operando con estrés.

Nos guste reconocerlo o no, nadie está libre de ese agotamiento, y si bien el entrenamiento físico retarda su aparición, una combinación correcta y adaptada de técnicas variadas nos permitirá retardar mucho más la aparición de ese agotamiento, siendo operativos más tiempo sin ver mermadas nuestras habilidades.

Una pequeña digresión.

Permítanme una digresión más. Sé que han notado, algunos más que otros, que utilizo los conceptos  mano o brazo de “apoyo” y “principal”, y también sé que muchos de Uds. tienen en mente otros términos como mano/brazo débil y fuerte, hábil y tonta, o simplemente derecha e izquierda, ¿correcto? Algunos ya han leído en otros de mis trabajos que analizo mucho el tema subconsciente, y por ello aprendí que este “señor”, el subconsciente, tiene un sentido del humor más bien nulo. Decirle a una parte de nuestra anatomía débil, torpe o tonta, es convertirlo en realidad. Usen siempre términos positivos para describir, les ayudará a sacar mejor uso de ese miembro.

Por otro lado, la supuesta mano tonta, torpe o débil, hace… veamos que recuerde, monta el cerrojo del fusil, cambia cargadores, subsana interrupciones básicas, dirige y alinea el arma, la aguanta en peso…. ¿se me olvida algo? Y mientras la mano derecha ¿qué hace? Aaa!!! Si, manipula selector de tiro, en algunos fusiles el reten del cargador (no en todos), dispara, mantiene el arma apoyada con la cantonera en su lugar del hombro. Visto así, de verdad creen que esas definiciones negativas ¿se ajustan a la realidad?

Lo de derecha e izquierda no lo uso ya que el 13% de la humanidad varón es zurda natural, en el caso de las féminas el 9%, por lo que aplico es el concepto general y cada cual emplea la técnica a su particular lateralidad.

Tras esto veamos unos detalles a tener en cuenta cuando analicemos las posiciones donde colocar la mano de apoyo en el fusil.

Detalles previos sobre el brazo de “apoyo”

El codo del brazo de apoyo debe estar situado bajo el arma, casi en su vertical, o lo más cerca posible de la vertical del arma sin que resulte incómodo o forzado, recuerden de nuevo el artículo anterior sobre el otro brazo. Desde esta posición le resultará relativamente fácil cambiar de objetivos con ligeros toques (empujando o tirando) al cañón del fusil. Lo cual es mucho más eficaz, seguro, rápido y preciso que rotar todo el tronco superior.

La dirección general del brazo debe dirigirse hacia el objetivo, volvemos preocuparnos de no tomar una posición forzada ni tensa. La dirección debe ser lo más aproximada posible sin obligarnos a forzar articulaciones ni músculos. El codo no debe levantarse ni aletear, aunque en algunas posiciones no apuntara hacia abajo si no a un costado, aun así mantendrá la dirección definida por el hombro, codo y mano respecto al arma y el objetivo a batir.

No debe ejercerse una excesiva fuerza de agarre ya que esto genera temblores en la alineación del arma, además de una pérdida más rápida de capacidades motoras por  agotamiento muscular.

Tras esto, ¿dónde podemos situar la mano de apoyo? Veámoslo comparando ventajas y desventajas según situación y entorno.

Posiciones de tiro respecto a la posición del brazo de apoyo.

Según a quien preguntemos podríamos listar un catalogo muy largo de posiciones de tiro con arma larga según donde y como situemos la mano de apoyo. Permítanme resumir todo un poco y reducirla a tan solo tres, por lo menos para hacerlas manejables a nivel de estudio y adiestramiento.

Mi listado personal podría quedar resumido así:

-          Posición recogida.

-          Posición alargada.

-          Posiciones intermedias.

Posición recogida.

Es esta posición la más común desde el punto de vista táctico y operativo ya que sin ser perfecta en todos los aspectos, es la que más se adapta a cualquier tipo de arma independiente de forma, calibre y tamaño. Y es muy fácil de adoptar, prueben con un sencillo ejercicio, colóquense en guardia de boxeo  típica, ambos puños alzados, tronco ligeramente en oblicuo lo cual coloca una mano levemente por delante de la otra, ¿ya la tienen?, ahora que alguien les coloque un fusil en las manos sin que Uds. modifiquen mucho su posición más que adaptándose al tamaño del arma, y ¡vuala! ¿Qué tienen?

La mano de apoyo se sitúa sobre la embocadura del cargador, o lo más próximo a la misma. No es aconsejable agarrar  directa y únicamente el cargador ya que puede desalinearlo y generar interrupciones, aunque esto es más factible en algunos modelos de armas que en otros. Dependiendo del tamaño del arma y de la mano corremos el riesgo de tapar, total o parcialmente la ventana de expulsión. En algunas armas es también relativamente fácil presionar inconscientemente determinados botones, en el M4 por ejemplo es muy típico presionar con estrés el reten del cargador , cuidado donde colocamos los dedos.

Ambos brazos permanecen paralelos al tronco superior, como describimos en el último punto del artículo anterior con respecto al brazo principal. Ambos antebrazos tienen un ángulo respecto del brazo y tórax del orden de30º a 45º, adaptándolo obviamente a los parámetros ya descritos de tamaño del arma, equipación y envergadura del tirador. El brazo de apoyo es casi una imagen en espejo del principal, aunque esto depende un poco más del tamaño del arma respecto del tirador que le obliga a alargar o recoger más el brazo.

El hombro principal está ligeramente atrasado dejando el tronco en oblicuo respecto a la línea de tiro del fusil. ¿Cómo un boxeador o no?

El error más común suele ser abrir uno o ambos codos, con lo que se traduce en un mayor agotamiento y pérdida  de control de tiro en lateralidad y dificultar los movimientos en vertical.

Ventajas.

-          Es más descansado ya que el apoyo del arma en posición de tiro se realiza más con los huesos que con los músculos. Por lo que es una posición que nos permite mantenernos operativos en acciones más prolongadas y exigentes.

-          El control físico y manipulaciones (cambios de cargador o interrupciones) del arma es más sencillo y cómodo por cercanía de la mano manipuladora.

-          Los movimientos verticales del arma son totalmente controlables.

-          Resulta más difícil ser desarmado desde esta posición ya que ambos brazos pueden ejercer máxima fuerza y control.

-          Si llevamos accesorios pesados en la parte frontal del arma puede facilitarnos levemente el levantar y mantenerla elevada.

-          Respecto al caso anterior podemos realizar un tiro más preciso  si apoyamos el codo de apoyo en el abdomen y adoptamos una posición de tiro quizás más parecida al tiro deportivo, estática eso sí.

-          Es fácil controlar las transiciones de arma.

-          Es aplicable a casi cualquier tipo de arma independiente de calibre y longitud.

-          Cómoda de emplear en recintos muy cerrados como vehículos.

Desventajas.

-          Para disparos lejanos o de extrema precisión la boca de fuego “baila” más.

-          En posición de espera el arma está más controlada y pero los brazos pueden agotarse más pronto, especialmente el de apoyo.

-          En los cambios de objetivo y giros es fácil rebasarlo por la inercia del peso por delante de la mano de apoyo.

-          Aunque lo comenté en ventajas, con accesorios pesados en la parte frontal puede también generar mayores oscilaciones y temblores para disparos rápidos de combate.

-          Es fácil tapar la ventana de expulsión o presionar botones indebidos del arma, especialmente en armas más pequeñas y/o con operadores grandes.

-          En tiros tras parapetos es sencillo cometer el error de disparar al borde del obstáculo.

Posición alargada.

Esta posición es la más común desde el punto de deportivo (IPSC con carabina) y en alza en entornos operativos y tácticos. Siendo también relativamente fácil de adoptar. La mano de apoyo se aleja lo máximo posible, sin dejar el brazo (y su codo) con una rigidez excesiva. La posición y tensión del codo es muy similar a la requerida para la posición isósceles con pistola. Aquí podemos colocar la mano por encima o por debajo del arma, lo cual, fuera de costumbres particulares, depende del tamaño del arma respecto del usuario. De esta forma podemos acercar o alejar la mano unos centímetros importantes  para no tapar la boca de fuego de forma peligrosa.

El error más común es no llegar a extender o dar excesiva rigidez al brazo de apoyo, sacando el codo hacia el exterior, lo cual genera más cansancio y suele tender a desviar los disparos en lateralidad, ya sea a derecha por falta de tensión o a izquierda por exceso de la misma.

El brazo principal no varía su posición de la ya descrita anteriormente.

El hombro principal está ligeramente menos atrasado que en la posición recogida, ya que la cantonera del fusil se sitúa levemente más centrada respecto al tórax que en la posición anterior.

Ventajas.

-          Es muy eficaz y precisa para tiros de combate y/o en movimiento en distancias medias y lejanas.

-          En posición de espera el arma está más controlada y los brazos pueden mantenerse más descansados.

-          En los cambios de objetivo y giros es fácil controlar la inercia del peso del arma, lo cual facilita los cambios de objetivo.

-          Es fácil controlar las  transiciones de arma.

-          En tiro tras obstáculos es más sencillo controlar la posición del cañón respecto al borde del parapeto.

Desventajas.

-          Es más cansado ya que el apoyo del arma en posición de tiro se realiza con los músculos, especialmente del hombro de apoyo, y el codo sufre más. Por lo que es una posición que no permite mantener la operatividad de forma prolongada y exigente.

-          El control físico y manipulaciones (cambios de cargador o interrupciones) del arma es ligeramente más lento e incómodo, sobre todo si no se entrena debidamente.

-          Los movimientos verticales rápidos del arma pueden resultar con un ligero rebasamiento de la zona a batir.

-          Resulta más fácil ser desarmado desde esta posición ya que la posición de ambos brazos no permite máxima tensión y potencia en su agarre, resultando relativamente fácil luxar el brazo de apoyo.

-          Dependiendo del tamaño del arma puede hacer más pesado y lento su manejo.

-          En interiores muy cerrados, como vehículos, es incómoda de emplear y puede generar un riesgo de daño al codo de apoyo.

Posiciones intermedias.

Esta definición encuadra todas las posiciones de la mano de apoyo en las cuales no está ni recogida lo máximo posible, ni extendida también al máximo. Sé que muchos autores e instructores tienen catalogaciones para cada ángulo intermedio, pero personalmente opino que como esto depende de condiciones muy específicas, y en muchos casos particulares de cada operador, es más sencillo compendiarlas en una sola clase.

Las condiciones generales de uso son las comentadas en el punto con la mano recogida, variando tan solo el ángulo entre brazo y antebrazo. La variación de dicho ángulo dependerá en mayor medida de lo ya comentado en la relación tamaño del arma respecto a envergadura del tirador.

Al ser tan variada y personal esta posición, realizar un desglose de ventajas y desventajas no será realista, ya que lo cierto es que dependiendo de la posición caerá dentro de los parámetros de alguna de las dos posiciones anteriormente descritas.

Por regla general estas posiciones intermedias son adaptaciones anatómicas personales, más o menos acertadas y/o correctas de las dos anteriores. Por lo tanto cada tirador merece un análisis personalizado. No son posiciones incorrectas por no estar en uno u otro extremo, son adaptaciones.

El análisis personalizado basado en los dos puntos extremos anteriores debe fundamentarse en el grado de extensión o flexión del brazo. Con lo cual se acercará a los parámetros de una u otra posición.

Ultimo detalle.

Brazos, hombros, codos, manos, torso, ¿Qué falta? Nos falta el tercer punto de nuestro trípode.

Cuando perdidos en la montaña necesitamos saber dónde estamos, el método estándar es sacar el rumbo inverso a tres puntos conocidos e identificados en el plano, y dibujar esas líneas de rumbo en el mismo plano. Donde se crucen esas tres líneas (normalmente un diminuto triángulo) es donde estamos realmente. Podemos “localizarnos” con dos líneas pero la precisión no será tan exacta.

Con el tiro, de combate en este caso, ocurre lo mismo, con dos líneas de control, léase brazos, podemos ser precisos, pero no del todo exactos, faltaría algo, y ese algo es control de altura de la línea de tiro. Con la mano principal controlo el arma y la dirijo, con la de apoyo la alzo y la muevo en lateralidad, y la mejilla me da el control en altura, esa es la tercera pata del trípode, y la tercera línea de mi plano. Ya esté el arma en su lugar.

Cuando miramos de frente a un objetivo, recuerden que nadie dispara de reojo, la cara se alinea con ese adversario, al alinearse crea una línea imaginaria entre la mejilla y el blanco, línea sobre la que colocamos la culata de nuestra arma, ni más ni menos. Con esos tres puntos de apoyo, ambos brazos y mejilla, tenemos el arma dirigida hacia donde deseamos. Ahora le toca a los tres ojos, los dos del tirador y el de la boca de fuego, buscar el punto exacto donde deben converger sobre el objetivo.

Cuestiones finales.

Se habrán dado cuenta que no he hecho comentario alguno sobre accesorios, empuñaduras, agarres, asas o demás aditamentos que podemos agregar al arma. No lo haré, Uds. ya han leído en qué puntos concretos han de fijarse para realizar correctamente estas acciones, y el que las faciliten (o entorpezcan) por el añadido de accesorios es más una cuestión de preferencia personal (o de uniformidad) que de ninguna otra cosa. Decidan lo que decidan llevar entrarán en estos tres supuestos que describo, por lo tanto Uds. son los que deben analizar, estudiar, probar y pensar si les ayuda o por el contrario les dificulta determinadas acciones o gestos. Por otro lado un accesorio puede ser muy útil en caso concreto pero entorpecernos en otros. ¿Qué puntos casos son más comunes y cuales más improbables? Ya saben, pensar.

Para terminar, seguro se preguntarán: “vale, vale… ¿y tu cual posición empleas?”, y lo harán para de esa forma tener un referente a criticar, imitar o simplemente a considerar. Pues bien, uso las tres, y otras que las circunstancias me piden.

De forma estándar me muevo y actúo con la mano recogida, paso a extenderla cuando tengo un blanco a media y larga distancia de combate, cuando debo disparar en movimiento a blancos a esa media y larga distancia, tras obstáculos a los que no deseo pegarme, me adapto. Vuelvo a posición recogida en recintos cerrados o a distancias cortas y medias. ¿Y las intermedias? Las circunstancias y entorno me las piden y exigen en cada situación..

Como ven soy muy pragmático, uso lo que necesito en cada situación. Considero que esta es otra de las virtudes que un operador armado con posibilidades de éxito necesita, pragmatismo. Pragmatismo y la que comentamos al principio del artículo anterior y recordamos a lo largo de este, adaptación. Junten ambas virtudes y tengan por seguro que sacarán una tercera, ese profesional armado piensa. Piensa de forma pragmática y adaptativa. Sus posibilidades de supervivencia pueden deducirse como amplias.

Hasta aquí el trabajo de empuñamiento de armas largas, espero haber aportado algo útil y que les ayude a ampliar su caja de herramientas y técnicas.

Un profesional armado no puede ser sencillo como un martillo, en este mundo no todo se soluciona a golpes, ya que no todos son clavos, aunque ciertamente si abundan.

Pensar no los hará mejores operadores pero si mejores profesionales.

Cuídense y cuiden de los suyos.

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