Buscar en este blog

jueves, 29 de septiembre de 2016

Trabajando con fusil. Diario de “otra” jornada

Trabajando con fusil. Diario de “otra” jornada.

Por Cecilio Andrade.

Hay dos frases que siempre me vienen a la mente cuando alguna de esas personas politicamente correctas, tan comunes hoy en día, me sueltan esas maravillas intelectuales de la maldad intrínseca que porto junto con mis armas.  La primera la acercó al gran público, en el 2010 en su obra “Salvajes”, Don Winslow, “No son las armas las que matan, son las personas”. Frase que reconozco conocer y emplear desde mucho antes que este autor la empleara, como Ud´s. Ciertamente es una frase que cualquier usuario decente asume como un hecho.
La otra pertenece al inmortal Don Miguel de Cervantes Saavedra, “Las armas requieren espíritu como las letras”. Siempre me gustó la imagen que transmiten esas siete palabras. Portar armas de una forma ética y profesional exige un grado de compromiso, entrega y dedicación que pocos pueden asumir.
Ese espíritu es lo que define a una persona, profesional o no, consecuente con la potencialidad de lo que porta y puede hacer. Por suerte hay grandes profesionales en el mundo armado actual, de todas las naconalidades y bajo todas las banderas.
Acompáñenme con otra jornada rodeado de dieciseis de estos guerreros.

Como ya comenté en el reportaje anterior, aprovechando el puente del Día de la Independencia unos compañeros guatemaltecos, y algunos expatriados, me solicitaron apoyo para una jornada de clase sobre trabajo con fusil. No contentos con soportarme 8 horas en un día libre, decidieron “perder” otro día libre más con otra jornada.
Ellos sabrán si les valió la pena.


Comenzando la jornada.
Aprovechando que eran los mismos compañeros el día comenzó con un ejercicio sin calentamiento previo, a modo de repaso y recordatorio de todo lo desarrollado en la jornada anterior. El resultado no pudo ser más satisfactorio, prácticamente no hubo diferencia alguna respecto al final de la otra jornada.  Demostración más que clara de la calidad personal y profesional de los compañeros.
Tras unos ajustes mínimos y algún que otro comentario se pasó a realizar ejercicios de transición a pistola.  El tipo de correa portafusil empleado demostró ser uno de los puntos principales para analizar con detenimiento. Curiosamente no fue tanto el empleo de uno, dos o tres puntos el factor más analizado, si no más bien si el fusil debía dejarse colgar centrado al empuñar la pistola, o por el contrario debía “llevarse” al costado contrario donde se porta la pistola. Finalmente las conclusiones llegaron a un consenso, el primer gesto debía ser trasladar el fusil a un costado, pero que una vez con la pistola empuñada no era importante si el fusil quedaba centrado.
Como técnica de apoyo se realizaron varios ejercicios en seco y con munición real “lanzando” el fusil en diagonal a la espalda del portador. Lo que al principio parecía una técnica absurda finalmente acabó encajando como una útil herramienta más.  La mayoría acabaron usando una y otra técnica sin dudar, analizando pros y contras, así como mejores escenarios para cada una.
Las prácticas en seco y con munición real implicaron ejercicios tanto en estático como en movimiento, dirigido en alguna de las 8 direcciones básicas.
El disparo con el arma corta no se vió afectado, aunque el movimiento si lo fue al golpear alguno de los fusiles las rodillas y tibias en los desplazamientos. Nada que no se pudiera solucionar con los pasos y métodos adecuados, amén de algunas repeticiones preventivas en seco.
También se realizaron transiciones partiendo con el fusil en el hombro menos habitual, siendo necesario invertir un poco más de tiempo con ejercicios en seco para contrarrestar la tendencia general a ocupar la mano derecha con el fusil en lugar de buscar la pistola. Con un nuevo parafraseado de la conocida máxima “lo lento es suave, lo suave es… efectivo”, en poco tiempo se logró una seguridad y efectividad gestual más que satisfactoria.

Atentos al giro.
Raramente los adversarios se presentarán por nuestra zona frontal, las 12, por lo que el siguiente escalón lógico de la jornada era girar para dar frente a los adversarios sitos en la espalda o en los costados, las 6, 3 y 9 respectivamente.
Todos los alumnos eran diestros por lo que el primer ejercicio implicó situarse de costado a la línea de blancos, dejando estos sobre el hombro izquierdo, las 9. Es un ejercicio muy fácil con un arma larga, por lo que fue rapidamente ejecutado con precisión y seguridad. Al realizar el mismo ejercicio con los blancos sobre el hombro derecho, las 3, gracias a la experiencia previa, los ejercicios en seco y con munición, se realizaron con la misma efectividad y precisión que en el anterior, si bien la velocidad se redujo un poco para garantizar  la seguridad de ejecución. Aprobaron todos con buena nota.
Pasando a los giros hacia la espalda, las 6, y recordando que son diestros todos los alumnos, el movimiento más natural es girar hacia la izquierda, ya que con ello logramos que el arma esté dirigida al objetivo antes de terminar de rotar completamene el cuerpo, y manteniendo la seguridad de toda la línea. Pero claro, no siempre se puede girar hacia donde deseamos, por lo que se realizaron ejercicios de giro tanto hacia la izquierda como hacia la derecha.
Junto con los giros se realizaron los correspondientes movimientos para salir de la X, con lo cual la técnica de tiro se volvió más exigente. Nuevamente la suavidad fue la respuesta para lograr la eficacia, precisión y seguridad requeridas.
Este tipo de ejercicios implican un riesgo en su ejecición que exige un control máximo del arma y el empuñamiento de la misma. Las tres reglas más importantes en este caso son:
-                     El dedo debe permanecer fuera del disparador durante todo el giro con arma.
-                     El arma debe subir verticalmente una vez este orientada hacia el objetivo, y en este ascenso es cuando desactivamos el seguro, si lo utilizamos, obviamente. Algo que esta jornada exigí.
-                     Controlaremos e identificaremos el entorno en detalle para evitar disparar, o golpear, contra personas que no sean objetivos  claros y definidos.
Estas tres reglas específicas no son nada nuevo, ¿verdad? Es simple sentido común, y sí, yo sé, es el menos común de los sentidos.

Agachándonos.
Tras movernos a la línea de 25 m, procedí a explicar los pros y contras de las posiciones inmóviles que implican apoyar una o ambas rodillas, sentarse o acuclillarse.
Pasamos a realizar el que considero como posición primaria de estas situaciones, rodilla en tierra. La considero primaria ya que con ella podemos entrenar todas las manipulaciones y acciones con armas, para de esta forma asentar unos procedimientos en una posición aparentemente más incómoda para trabajar con rapidez y eficacia. Realizar las mismas manipulaciones en cuclillas, sentado, recostado no supone mucho cambio realmente.
Además de aprender a identificar que rodilla me interesa apoyar en según que situación, se realizaron todos las manipulaciones ya conocidas, a saber: distintas posiciones del arma, cambios de cargador reactivo y proactivos, subsanar interrupciones, cambios de hombro, transiones de arma, así como todas las combinaciones posibles de las mismas.
Con esta base bien asentada se pasó a realizar ejercicios en cuclillas y sentado, en distintas formas y sitaciones. En algun caso fue necesario buscar adaptaciones posicionales debido a viejas lesiones que limitaron a algunos de los compañeros.
Una posición que sorprendió a algunos fue la de sentado, que aun conociéndola pocos la habían utilizado alguna vez. ¿Resultados? La mayoría consiguió mayor velocidad y precisión en sus ejercicios desde esta posición.
Tendido y variantes.
En esta punto de la jornada se pasó a la posición de tendido, decúbito prono siendo técnico en la descripción.
Empezando desde la posición más estándar de tendido, cuerpo dirigido más o menos en perpendicular a la linea de objetivos o blancos, se observaron y comentaron cuestiones tales como:
-                     Uso del cargador como monopode de tiro, cuestión que todas las armas presentes admiten sin problemas. Se consideraron las particularidades de cada arma, así como algunos detalles específicos en el caso de los Tavor y su diseño bullpup.
-                     La cuestión de los problemas y apoyos extra con portaequipos, pectorales o de cintura, chalecos y placas de protección balística, también surgió con estos ejercicios.
-                     La accesibilidad a los cargadores.
-                     Los gestos para minimizar los gestos y manipulaciones del arma para realizar recargas o subsanar interrupciones.
Tras esta puesta en común se pasó a disparar desde posiciones de tiro de tendido lateral paralelas a la línea de blancos. Siendo diestros todos es curioso que tuvieron más problemas con el tiro tendido sobre el hobro izquierdo que sobre el derecho, a pesar de que en este último el arma queda apenas a unos cms del suelo y el apoyo del arma se realiza sobre la mano que empuña. En la mayoría de los otros cursos de este tipo en los que he participado el problema surge al revés.
El ejercicio final implicó una rueda partiendo desde la posición de tendido prono pasando a la de tendido lateral izquierdo, tendido supino, tendido lateral derecho de nuevo en tendido prono, y continuar un par de vueltas más.
Durante todas estas vueltas de “reloj” se realizaron cambios reactivos de cargador, se subsanó interrupciones con el procedimiento Tap-Rack-Bang ayudándonos de cartuchos dummy inertes, buscando siempre la mayor agrupación posible respetando la ya conocida, amén de repetida y parafraseada, regla de “lo lento es suave, lo suave es rápido… y preciso… y eficaz… y seguro”.
Fue un ejercicio realmente muy satisfactorio para todos, para mi sobre todo. La seguridad, en todos los aspectos y parámetros, fue esmerada hasta el más mínimo detalle, nadie realizó un mal gesto que implicara el más mínimo riesgo para el resto de los compañeros ni para si mismos. Lo crean o no, este ejercicio nunca lo he podido plasmar de forma práctica y con munición real con más de dos tiradores, y siempre monitoreados de forma individual. En esta jornada se realizó con total efectividad y seguridad de ocho en ocho. Un éxito para los compañeros.

Ejercicio final.
Los que hayan estado en mis clases saben que nunca acabo un curso, sin realizar un ejercicio completo de todo lo logrado materializar en el curso. También saben que aunque el ejercicio es física y estructuralmente idéntico para todos, el nivel de exigencias y análisis del resultado lo hago personalizado a las capacidades de cada uno de los ejecutantes. Ya saben, programa genérico con análisis individualizado.
El actuación final se basó en un trabajo en binomio, donde además de las técnicas del curso se analizó, en forma de postbriefing tras cada ejercicio para que sirviera de retroalimentación al siguiente equipo.
El reparto en binomios lo definí personalmente en base a dos cuestiones, mezclar personal que nunca trabajan juntos ni con los mismos procedimientos, así como mezclar niveles diferentes entre componentes. Este último punto fue bastante arbitrario dada la homogenidad de calidad técnica de los participantes.
Así mismo el orden de ejecución por binomios fue en orden descendente  respecto a las capacidades en equipo. De esta forma los “mejores”, insisto que las diferencias fueron infimas, fueron los primeros actuantes.
Esto último unido al postbriefing en equipo, instructor, ejecutantes y compañeros observadores, permitió equilibrar aun más el nivel final del día, ya que los “peores” fueron los últimos en actuar pero con la retroalimentación de todos los ejercicios previos.
La jornada finalizó con un briefing de análisis de todo lo visto así como apreciaciones personales de cada uno de los asistentes. La observación final fue conjunto equilibrado de sonrisas profesionales de satisfacción. Y debo decir que la primera fue la mia, presuntuoso de mí, perdonen a este viejo.

Comentarios personales.
Disfruté de dos jornadas magníficas, con compañeros, amigos y profesionales de primer orden. A poco que se posea un mínimo de principios, actuar de instructor es siempre una empresa dura y exigente. Si lo hacemos con profesionales avanzados y entregados el rigor autoexigido se vuelve monumental en escalas inmensas.
Se trabajó con un arma en principio diseñada para distancias medias y lejanas, de 50 metros en adelante para muchos.
Se realizó un trabajo en equipo, sin saberlo, al actuar en líneas de cuatro y ocho tiradores simultáneamente.
No se detectó un solo fallo de seguridad grave, ni precipitaciones o prisas.
Agradezco la buena acogida de mis tediosas charlas examinando el detalle,  preguntando opiniones, exigiendo comentaran cada acción para beneficio de todos, buscando que cada uno llegara a las conclusiones buscadas por su propio discernimiento.
Las decenas, al final centenares si no miles, de ejecuciones en seco hasta conseguir el ritmo, suavidad y confianza necesarias para cada ejecución con fuego real.
La concienciación de la necesidad de invertir, que nunca es perder, cinco minutos cada día en ese trabajo en seco, monótono y repetitivo, pero más necesario que un camión de munición.
Saber que ese trabajo en seco es el verdadero trabajo del experto en armas de cualquier tipo, que ir al campo de tiro, o galería, es simple y llanamente el examen de lo trabajado día a día.
Esto último, ud´s lo saben, es considerado una herejía para los que suponen que el estudio, análisis y ejecución pasa única y exclusivamente por consumir cartucho por cartucho.
En fin, disfruté cada minuto de ambas jornadas.
Creo que lo han notado.
Tras todo  lo comentado me viene a la mente una frase del que para muchos de nosotros es uno de los principales guías de guerreros, el gran, único e incómodo Miyamoto Musashi:
“Esto es algo imperativo para los guerreros; ignorar la maestría de las armas y la comprensión de las ventajas específicas de cada una de ellas sería indicar una falta de cultura de un miembro de una casa guerrera”.

Cuídense y cuiden de los suyos.



No hay comentarios:

Publicar un comentario