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jueves, 2 de marzo de 2017

Olvidemos la controversia, la Posición Sul

Olvidemos la controversia, la Posición Sul.

Por Cecilio Andrade

“¡El mundo es una controversia!”, nos dijo alguien tan especial como Don Ramón María de Valle-Inclán. Sin duda no puedo más que, humildemente, corroborar sin la más mínima duda esa afirmación. Miren a su mundo actual, su entorno, y juzguen. Y ahora, tras realizar ese vistazo al entorno, piensen en Martin Luther King cuando dijo 
“Un hombre no mide su altura en los momentos de confort, sino en los de cambio y controversia.”
Pero… entonces… ¿la controversia es buena o es mala? 
Sin duda es necesaria, para crecer, avanzar, mejorar, sin la controversia pocas veces surje una análisis crítico positivo y veraz. Despues de todo según William Hazlitt  “Cuando una cosa deja de ser sujeto de controversia, deja de ser un sujeto de interés.” Fijense todos Ud´s, hasta un genocida pederasta como fue Mao Tse Tung tiene algo que aportarnos a esto de la controversias, “Los problemas de carácter ideológico y los problemas de controversia en el seno del pueblo, pueden resolverse únicamente por métodos democráticos, por medio de la discusión, la crítica, la presuación y educación, y no por métodos coactivos y represivos.” Quien lo diría, ¿verdad?
La controversia es buena, es necesaria, ya que “No creo en la censura, creo en la discusión y en el debate. Sin controversia no hay evolución, pero se trata de tener argumentos y no sólo señalar,” y además “En principio, no deberíamos hacer ninguna declaración categórica sobre un tema de controversia, sino examinar el problema con imparcialidad.” Buena coincidencia entre Doña María Lucía Fernández y el Dalai Lama.
¿Debemos buscar la controversia? Sin duda alguna si, pero una controversia productiva, positiva, que busque mejorar y ampliar, unificar sumando. Estamos tan acostumbrados a los programas basura de la televisión, donde crítica, controversia y discusión, implican conceptos negativos, descalificadores y degradantes, que no nos damos cuenta que en realidad hemos deformado el verdadero significado. Discutir y criticar un tema controvertido debe realizarse, debe ser, buscando el crecimiento de todos los participantes, el  ampliar sus horizontes mentales, o sus horizontes en general, del tipo que sean. Criticar, discutir temas controvertidos no debe ser una enfrentamiento si no todo lo contrario, un acercamiento en busca de puntos que nos hagan caminar en la misma senda, cada cual a su paso, a su zancada, a su ritmo, pero en la misma senda.
Por desgracia cuando observo cualquier controversia y la forma habitual de enfrentarla me viene a la mente una escena muy particular de cierta película de época, 
“Les habla Larry King. El tema de hoy: Fantasmas y cazafantasmas. La controversia y las apariciones aumentan. Algunos sostienen que estos eliminadores profesionales paranormales los causan.”  En fin, con quien sin duda no comulgo bajo ninguna circunstancia es con Don Santiago Rusiñol I Prats, “Déjame vivir ilusionado, que para lo que dura la vida, más vale engañarnos seriamente, y no andar en controversia.”

Trabajando en Argentina con compañeros de la hermandad armada, todos nuevos y viejos amigos, surgió esta controversia ya antigua, la Posición Sul. Un vuelo largo de regreso a mi ZO me permitió rescatar y ampliar este trabajo que hoy les dedico con aprecio personal y profesional.

Existen infinidad de posiciones dentro del mundo del profesional armado y del legítimo usuario, y como en casi todos los aspectos de las actividades humanas se generan luchas bizantinas por temas de nombres, paternidades absolutas, idoneidad o falta de utilidad. Nada distinto a todos los campos del saber humano, grandes defensores absolutos y más grandes detractores absolutos. La vieja historia de ver siempre la botella ya sea medio vacía o medio llena, solo viendo lo que queremos ver de cualquier técnica o procedimiento.
En este entorno profesional, aunque ya digo que se extiende a todos los campos humanos como un mal endémico, es difícil encontrar estudios comedidos y realistas donde se especifique las cualidades, ventajas y desventajas, el marco de trabajo más idóneo así como el menos recomendado, entorno y razón de nacimiento y evolución de dicha técnica o procedimiento.
En definitivas cuentas, un simple “qué, cómo, por qué, dónde y cuándo”, las cinco preguntas que deberían ser el mantra de todo verdadero profesional de todo ámbito, pero claro, obviamente si dejamos fuera de esta ecuación el tan mal empleado ego.
Existe una posición o procedimiento que tiene grandes defensores y enemigos acérrimos, la “guardia baja plegada” o más conocida como posición “Sul”.
La posición Sul, o guardia baja plegada, es simplemente una posición de control del arma en situaciones de riesgo y alerta. No es una posición de tiro, ni tan siquiera de espera, aunque en este último caso también tiene su utilidad. La idea con dicha posición, ya sea con arma corta, la más comentada, o con arma larga, la más empleada, es lograr tener el arma controlada e incluso protegida en situaciones en las cuales no sea todavía seguro enfundarla, pero tampoco sea conveniente tenerla separada del cuerpo aun siendo apuntando al suelo y en un ángulo seguro.
Esa es la idea, ni más ni menos. No es una posición de tiro, eso es obvio, es una posición de porte y disposición del arma de forma que esté disponible al instante si es requerida, pero a la vez no suponga un riesgo ni una actitud agresiva hacia el entorno. Todo esto conservando una comodidad, equilibrio y descanso de los brazos, hombros y torso; si a ello sumamos una protección física hacia el arma en entornos excesivamente cerrados o concurridos, podemos ya observar sus virtudes.
Analicemos todo esto, paso a paso y como creo que se debe hacer todo en la vida, con equilibrio. Y aquí me encuentro con una duda: ¿Qué empiezo, por lo positivo o por lo negativo? Empezaré con ejemplos de trabajos y distancias viendo qué nos puede ser útil de esta posición, y qué problemas nos puede presentar en sí misma, ya sea por una mala aplicación o comprensión. Por último, comentaré las quejas y críticas negativas, y ustedes serán los que decidirán al final. Pero antes veamos un poco de historia.


Orígenes
La palabra Sul significa sur en portugués, que es precisamente hacia donde supuestamente apuntan la boca de fuego de las armas en esta posición. Ya tenemos la etimología del nombre.
Partiendo del párrafo anterior casi podemos considerar definitivo el asignar su lugar y fecha de nacimiento a la ciudad de Sao Paolo en Brasil en la parte final de la década de los noventa del pasado siglo XX. Hasta ahí todo va bien. La paternidad ya es otra cosa, comentando en la mayoría de los casos que su creador fue el instructor privado Max F. Joseph, ex Marine USA, junto a su compañero Alan Brosnan, mientras ambos actuaban como instructores de unidades especiales de la policía de esta ciudad. Ambos instructores observaron la “falta de seguridad” y de respeto a las normas “más elementales” de los agentes de Sao Paulo, por lo que los entrenaron a trabajar desde esta posición de apuntar hacia el suelo, para que no lo hicieran entre ellos y/o hacia zonas no seguras. Hasta ahí todo perfecto, pero hay dos detalles que se escapan a esta explicación tan ordenada, sin invalidarla ni considerarla incorrecta, tan solo matizarla.
La primera es sobre la profesionalidad de la policía de referencia. He trabajado bastantes veces con compañeros brasileños, pudiendo constatar que el índice de ineptos en el trabajo con armas de fuego no es distinto al que me encontré en cualquier otro país, ya sea la policía de España, alguna que otra europea, iberoamaricana y/o de USA. Es más, al ser uno de los lugares del mundo con mayor índice de violencia, delincuencia, asesinatos y ataques a la policía, donde ser policía implica llevar una diana virtual encima, con un promedio de vida muy reducido, resulta que por simple ley evolutiva (lean a Darwin o Lamarck) el porcentaje de oficiales extremadamente eficaces es más alto, ya saben, la supervivencia del más apto, tan solo eso. Si a ello añadimos que existen archivos gráficos, de antes de las supuestas fechas marcadas, donde se ve a personal operativo carioca en posiciones de guardia baja, la cosa ya se vuelve curiosa.
Respecto al asunto de la paternidad, asunto controvertido siempre, a pesar de las actuales pruebas de ADN, ¿quién es el padre de la criatura? En este caso, les emplazo a dos cosas, si consideramos la paternidad sobre el primero que la describe totalmente con un nombre concreto como una posición independiente, podemos dejarlo así sin más, ciertamente se aplica en este caso. Pero si hablamos de guardia baja recogida, la cosa cambia.
Si han llegado hasta aquí en mis artículos es que disfrutan de lecturas de estos temas, quiere decir que les gusta y saborean documentándose, pues bien les propongo un trabajo, busquen trabajos del Coronel Applegate, de sus contemporáneos Sykes y Fairbairn, entre otros, y sigan investigando un poco en esa línea. A eso añadan un poco de Historia y busquen sobre los portugueses en las guerras de descolonización de Mozambique y Angola, quizás no encuentren una posición SUL purista al 100%, pero tambien quizás se encuentren con cosas cuando menos curiosas respecto a una paternidad absoluta. Por cierto, Portugal y Brasil tiene una relación histórica especial, ¿también curioso, verdad?
Bueno, ya hemos complicado más una de las facetas respecto a la Sul, perdónenme y pasemos a asuntos más prácticos. Personalmente, esta parte de nombres, egos y paternidades me dejan frío e indiferente.

Criterio base de la posición Sul.
Lo primero que se percata cualquier profesional armado al mirar una imagen, video o un ejercicio, bien durante un ejercicio de adiestramiento o bien durante el desarrollo de un acción armada, es si la boca de fuego de un compañero apunta hacia donde no debe. Es casi, o sin casi, una visualización instintiva. La posición baja se desarrolló como respuesta a la pérdida control de la boca de fuego por parte de personal armado durante la realización de ejercicios y operaciones de combate cerrado, el tan de moda Close Quarters Battle.
Es una posición de espera y observación, de movimiento no agresivo, no estamos en combate directo, ya que si no el arma estaría apuntando a la amenaza. En fin es una posición de guardia muy cerrada sobre sí misma, la boca de fuego se dirige hacia el suelo a unos 25 a 45 cm. por delante y ligeramente al costado, lo cual permite que esta oscile ligeramente a izquierda o derecha, según la situación. La presentación del arma hacia el objetivo partiendo de esta posición resulta tan rápida, incluso más en muchos casos, como en la más tradicional posición de en guardia baja.
La posición de en guardia baja tradicional, brazos bloqueados y arma hacia abajo con unos 45º de inclinación, es normalmente rígida y poco fluida al trabajar en zonas cerradas. Por otro lado muchos operadores que utilizan la posición más tradicional tienden a barrer con la boca de fuego las extremidades inferiores de los compañeros al cruzarse. Otro riesgo que surge es el de exponer el arma demasiado lejos del cuerpo al atravesar una puerta o esquina.
Con la posición que tratamos, Sul, evitamos todo esto, si añadimos la adaptabilidad y facilidad de aprendizaje de la posición Sul, ya vamos viendo detalles positivos.
Muchos detractores de esta posición llegan a conceder su eficacia pero que fue desarrollada de forma específica para equipos tácticos, jamás como técnica individual. Alegan que adiestrar civiles o policías de barrio, trabajando de forma individual, resulta completamente diferente a adiestrar miembros de equipos tácticos o unidades de operaciones especiales. Comentan, muy acertadamente debo reconocerlo, que la diferencia radica en que un individuo aislado solo tiene que preocuparse de su boca de fuego, sin necesidad de hacerlo por apuntar a compañeros, ni que estos lo hagan con las suyas. Aun teniendo razón en lo que argumentan olvidan algunos detalles que veremos más adelante.

Situaciones básicas aplicables a la posición Sul.
El empleo de la posición Sul es aplicable, principalmente, en cualquiera de las tres situaciones siguientes:
-       En movimiento sin adversarios a la vista .
o   En un movimiento táctico en equipo.
o   Giros, estáticos o en movimiento, individual o en equipo.
o   Movimiento en búsqueda de cobertura, sobre todo si ya hay alguien en la misma.
-       Ante compañeros, civiles u obstáculos que se crucen, o nosotros barramos, frente a nuestra boca de fuego.
o   Cruces frente al arma de personas inocentes y compañeros.
o   Dos compañeros posicionados para rebasar una puerta, ya sea uno tras otro u uno frente al otro a cada lado de la puerta.
o   Cruzando frente a columnas, riesgos de rebotes, y otros obstáculos.
o   Antes de una esquina o puerta para no exponer el arma.
-       Zonas muy concurridas.
o   Evcuación de un VIP o un herido de una zona muy concurrida.
o   Recintos tubulares como autobuses y aviones. En este caso personalmente prefiero emplear la posición Sien, aunque reconozco la utilidad de la posición que tratamos.

Los disparos no se escapan.
Inependientemente de las razones y situaciones enlistados en el apartado anterior, la única “razón” de muchos profesionales para recomendar esta posición es que con ella si se “escapa” un disparo, éste va al suelo y queda contenido en un punto o zona segura. Y ahí está uno de los errores de apreciación más graves, tanto para esta posición en particular como para el uso de armas de fuego en general.
 Primero, los disparos no se “escapan”, o son conscientes o son negligencias, no existe término medio en esto, personalmente no lo considero, disculpen si lo consideran mi cerrazón en este tema. El dedo que realiza el disparo solo se introduce para disparar conscientemente de ello, todo lo demás es negligencia e incompetencia. Ni más ni menos.
Partiendo de esta premisa, ya detectamos un error de apreciación, agravado con el concepto que arma y vista deben estar en el mismo plano cuando usemos armas. Si bajamos el arma y la pegamos al cuerpo es para poder portarla y a la vez mirar en distintos sectores sin dirigir el arma a esos lugares. Ya veremos por qué necesitamos hacer esto. El dedo, obviamente, no está sobre el disparador, con lo cual no debe “escaparse” el disparo jamás. Concepto básico e inapelable. Veamos varios ejemplos.

Posición Sul en su día a día.
Un equipo táctico, más o menos especial o de élite, debe progresar por una calle con edificios de varias plantas en el entorno. Si partimos del alegato que se puede escapar un disparo hacia abajo, aceptaremos que también lo puede hacer hacia arriba, y en el entorno que comento puede acabar en el salón-comedor de doña Ágata en la tercera planta del edificio de al lado, mientras en la Sul se empotraría en la pared de enfrente con un riesgo algo más contenido. Ya vimos que en ambos casos la negligencia es la misma y reponsabilidad del tirador exclusivamente.
Otra cosa muy distinta es si ese mismo equipo está en la cubierta de acero de un portacontenedores, donde un disparo al aire se perderá en el océano y un disparo en el acero del suelo no se puede evaluar donde o cómo acabará. Pero piensen si quieren también en un equipo sobre el ala llena de combustible de un Boeing 707. Les emplazo a leer mi artículo “Arma arriba versus arma abajo” para ver algunas cuestiones que pueden clarificar mis conceptos personales de este aspecto del trabajo con armas.
Dos agentes de patrulla que por un motivo u otro deben registrar a varios individuos de nivel de riesgo alto o muy alto. Uno debe cubrir al otro, eso es básico y nuevamente obvio. Pero no siempre es bueno hacerlo tan relajado como para hacerlo desde la funda, o tan tenso como para estar encañonándolo. Podemos tener una solución intermedia y segura con el arma en Sul, lista para actuar pero no en una forma que atraiga la atención del entorno de forma excesiva, incluso evitar la típica fotografía de primera plana de policía fascista y violento, muchos compañeros seguro sabrán de lo que hablo.
A nivel escoltas también puede ser útil para proteger el arma en un tumulto si no podemos o no debemos enfundarla por el motivo que sea. Si la levantamos por encima es fácil que la bloqueen, nos golpeen la cara con ella aun empuñada, o nos desarmen, siendo el robo de la misma el menor de los riesgos en este caso.
Un oficial vestido de civil, o un ciudadano legítimo usuario, pueden encontrarse en un tiroteo. Tras abatir o neutralizar a su, o sus, agresor, buscará realizar un chequeo de seguridad en sus 360º, con su visión tipo túnel magnificado por la adrenalina. Fue entrenado a llevar en esta caso puntual el arma empuñada al frente, con lo que puede acabar siendo abatido por oficiales de policía que con el estrés y la velocidad de actuación solo saben de lo siguiente, disparos, gente abatida y de repente un tipo delante con un arma empuñada y girando hacia ellos. Resultado, nuestro individuo-ejemplo abate a sus agresores para ser muerto por los rescatadores.
Ahora bien, si eso mismo, el chequeo en 360º, lo realiza desde la posición Sul, a él mismo le resulta más fácil reaccionar e identificarse al ampliarse el tunel de visión retirando el arma del mismo, el policía al rescate no ve al primer golpe de vista un riesgo inmediato, pudiendo incluso no detectar el arma si la ropa es oscura, con lo cual toda la situación puede manejarse con un asimilable equilibrio y control.
En combates ultracercanos, de contacto físico, o en espacios tubulares, autobuses o aviones como ya comenté, esta posición nos permitirá proteger el arma de ser desviada o arrancada de las manos. Pudiendo con muy pocas habilidades de combate mano a mano usar el arma de forma segura para disparar al frente desde el pecho o el costado, ya sea si el ataque es desde unos de nuestros flancos o incluso la espalda.

Analizar, base del saber.
Pero, ¿cuál es la forma correcta de esta posición? Aunque ya la describí al comienzo de este trabajo, repasemos un poco. Conociendo la base esta técnica es muy sencilla, sobre todo si tenemos en nuestro arsenal de habilidades una clara definición de hacia dónde apunta en todo momento el cañón del arma sin necesidad de mirarlo. En esta definición el arma jamás se dirigirá a ninguna parte del cuerpo del usuario, ni aun en movimiento ni con una sola mano, e igualmente se dirigirá hacia las zonas más seguras de su sector. Todo eso es un concepto que hay que educar y aprender, algo que cuerpo y mente deben dominar inconscientemente, sin pensar en ello, lo cual solo se logra con una cosa, trabajo, trabajo, trabajo. En realidad nada nuevo, ya que para todo en la vida ese es el único secreto.
Todas los “peros”, todos los problemas, todos los hándicaps aplicados a esta posición se pueden igualmente aplicar a muchas otras. Esa nunca no es la cuestión, la cuestión es saber todas las facetas de lo que estudiamos y entrenamos para trabajar con seguridad. Habrán visto que he hecho de abogado del diablo en más de una ocasión, defendiendo y atacando dirán algunos, yo prefiero decir estudiando y analizando. Lo cual permite elegir y definir parámetros de trabajo y procedimientos específicos según necesidades y situaciones.
La mayor parte de la controversia surgida en torno a la posición Sul se debe a varios factores, todos ellos humanos. Estan los que sin haber recibido nunca una formación adecuada sobre la posición y sus aplicaciones, forman sus propias opiniones sobre cuándo y cómo adoptar esta posición; muchas de estas opiniones son claramente erróneas e incompletas. Por otro lado están otros que han leído algún artículo o que han visto a alguien hacerla en Youtube, para acto seguido pasar a ejecutar la técnica  de forma temeraria e incorrecta. Y finalmente están los que han visto cómo se hace y la modifican para incrustarla en cualquier técnica circense, como saltar en paracaidas desde la estratosfera hasta preparar café en el microondas.
Trabajar con armas no es un trabajo fácil, ni cómodo, ni estanco, es un trabajo que requiere movilidad física, táctica, estratégica pero sobre todo, movilidad y flexibilidad mental. No ayuda a esto una actitud cerrada y negativa, ni excluyente. Lo verdaderamente útil es usar el sentido común, flexibilidad mental y sobre todo un ego equilibrado y controlado. La mejor o la peor de las técnicas del mundo son tan seguras como el operador que las emplee, ni más ni menos. Nosotros somos los que creamos condiciones seguras de trabajo, todo lo demás son simples excusas para ocultar falta de interés, de esfuerzo, de dedicación o simplemente de capacidad.
Y ya saben lo que se dice de las excusas, son como los cul… ¡uy, perdón! … ¿axilas? Todos tenemos una y a todos nos huelen mal.
Por último, les recomiendo sobre este tema la siguiente lectura:



Centroamérica, Marzo 2017


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