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jueves, 15 de junio de 2017

Seguridad del Hogar, nuestro castillo

Seguridad del Hogar, nuestro castillo.

Por Cecilio Andrade

Doctor, escritor, poeta, Oliver Wendell Holmes Senior creía que “Nuestro amor es el hogar, y el hogar pueden abandonarlo nuestros pies pero nunca nuestros corazones.” No creo que ninguno de Uds me escriban para rebatir esta opinión. El hogar es nuestro refugio, nuestro castillo, nuestra meta y nuestra base de partida. Es ese lugar donde se reune todo lo que de una forma u otra amamos, añoramos, deseamos cuidar y proteger.
Hogar no es simplemente un alojamiento, es lo que Johnny Depp expresó, y todos sentimos,“Mi hogar es cualquier lugar donde esté con los míos, un lugar tranquilo, un lugar no violento.” Despues de todo hasta Plinio “El Joven” lo resumió, “el hogar es donde está el corazón”. Por desgracia los hogares de esta época que nos ha tocado vivir, aunque honestamente creo que en todas las épocas fue lo mismo, pero es solo mi opinión, no son tan seguros como nos gusta pensar. Para Thomas Jefferson, uno de los padres de la Democracia e Independencia moderna, “Los mejores momentos de mi vida han sido aquellos que he disfrutado en mi hogar, en el seno de mi familia.” Y para una afamada Ava Gardner “La fama y el dinero no dan la felicidad. Si no tienes un hogar feliz no significan nada.”
Pero, ¿podemos tener un hogar generador de momentos felices si no tenemos un hogar seguro? Estoy escuchando sus pensamientos con total claridad, no sufran, se la contestación, sin seguridad no hay tranquilidad, y sin esta no puede existir la tan esquiva y sobredimensionada felicidad.
Es posible que sean defensores de los valores del desarme del universo según las reglas de Barrio Sésamo y de los Mundos de Yuppi; o también “violentos” e hiper proteínicos profesionales armados, legítimos usuarios civiles o ciudadanos de ojos abiertos en un mundo violento. Mundo violento merced de congéneres bipedos y de apariencia humana, dispuestos a estropearnos el día y la vida, si no a rematárnosla tanto a nosotros como a las personas que amamos o hemos jurado proteger y servir. Ya sean unos u otros, todos, de una forma u otra, tienen un hogar, hasta los “malos”. Todos deben regresar a un lugar que les debería hacer sentir seguros y tranquilos, cuando no felices y satisfechos.
“Un hogar es más que la suma de los elementos materiales que lo componen: es un almacén de recuerdos, un archivo, un guardián de todo lo que ha sucedido dentro de sus límites.” Tal cosa la dijo la bella novelista australiana Kate Morton, no sufran no son palabras mias, por más que las secunde y sienta como propias. Seguro que no soy el único en sentirlo así, como también lo que expresó el dramaturgo español del siglo XIX Don Manuel Tamayo y Baus, “El que no encuentra alegría dentro de su propia casa, ¿dónde la irá a buscar?”
Hogar, hogar, hogar… o estoy melancólico o, sin duda, tengo problemas hormonales a consecuencia de la edad. Seguro que más de uno piensa eso hoy leyendo la entradilla del texto de la semana. Pues no, ni una cosa ni otra… o quizás si. En realidad da lo mismo, lo cierto es que la seguridad propia, personal, profesional, física, mental y, si me permiten decirlo, espiritual de cada uno de nosotros, pasa por disponer de un hogar seguro al que regresar cada día, o cuando las circunstancias nos lo permitan. Sin ese punto, que para mi es piedra clave fundamental que soporta la presión de nuestra cúpula personal, todo lo demás es un simple discurrir de día en día hasta que, literalmente, “reventemos”.
Y, atención a la preguntita, ¿cuan seguro es nuestro hogar? Lo damos por hecho, es seguro, los malos, los trolls, los ogros y orcos están fuera, jamás osarían penetrar en nuestro idílico mundo élfico… hasta que lo hacen. Y logran tamaña afrenta por una cuestión tan simple como que damos por hecho que la seguridad es intrínseca a nuestro concepto de hogar. Seguridad que por otro lado exigimos de puertas para fuera a todo el mundo, compañeros, ciudadanos, jefes, a todos salvo… a nuestro castillo. “En casa de herrero cuchillo de palo”.
Recuerden lo que dijo la atriz y comediante de los años 60 Phyllis Diller, “Las tareas del hogar no pueden matar, pero ¿por qué arriesgarse?” Pues eso, para que arriesgarnos.


Antes de comenzar la parte técnica de este texto debo recordar a los lectores que las consideraciones que expreso son hechas de forma general. Se que las legislaciones nacionales de los distintos lectores son particulares y específicas, el uso, tenencia y, por supuesto, la legislación sobre el derecho de autoprotección y preservación de la propiedad y la vida, son muy distintos por paises. No entraré en detalles particulares y específicos, consideren mis apuntes como cuestiones generales que Uds deben adaptar a sus paises, medios y legislaciones. Dicho lo cual pasemos al texto técnico.

Reforzando la pesada, y ñoña, entradilla para comenzar este trabajo, Lord Edward Coke plasmó en una frase la base de lo que realmente deseo plasmar sobre el hogar, “La casa de un hombre es su castillo.” Para la mayoría de la personas pensar acerca de la protección personal se basa principalmente en cómo mantenerse a salvo fuera de sus hogares. Eso si realmente piensan alguna vez en lo que les puede ocurrir a ellos en el exterior, sin duda eso es un asunto para otro trabajo.
La gran mayoría de crímenes contra ciudadanos parece ser que ocurren fuera del hogar, y aparentemente los robos con invasión del hogar son menos frecuentes, aunque, desgraciada y estadísticamente inapelable, suelen terminar de formas mucho peores.
La realidad es que las estadísticas que hacen referencia a "invasión domiciliaria" y "crímenes contra la propiedad" han aumentado constantemente. Existe mayor probabilidad estadística de que un hogar reciba una invasión domiciliria antes que un incendio, a modo de ejemplo comparativo.
Desafortunadamente, muchas invasiones de este tipo que buscan el robo se acaba conviertiendo en delitos violentos mucho más dolosos, como violación y/o asesinato contra cualquier persona presente en el hogar en ese momento.
También de forma desafortunada los delincuentes aprenden y mejoran en sus habilidades y técnicas, los ciudadanos honestos no tanto, y ahí incluyo a muchos grandes profesionales de la seguridad pública y/o privada.

Anillos en el hogar.
En casi todos los ambitos de la seguridad profesional, privada, ejecutiva, policial, militar, etc., se habla de la seguridad en anillos, no es nada novedoso. Pues bien, cuando hablamos de la seguridad del hogar es lo mismo, tambien tenemos anillos. La base de la seguridad domicialiaria debe consistir de anillos concéntricos de defensa, unificando un plan viable de respuesta ante cualquier tipo de entrada no autorizada.
El anillo externo buscará desalentar a potenciales criminales para considerar nuestra residencia como un objetivo factible, ya sea por la dificultad de acceso o por los riesgos consecuentes una vez dentro. Si un hogar parece estar bien preparado, por lo que puede implicar riesgos y esfuerzos, incluso encontrando resistencia, la mayoría de los amigos de lo ajeno, y de la violencia para lograr sus deseos, la descartaran a favor de objetivos más fáciles y menos preparados.
Un factor muy importante del anillo exterior es mantener el perímetro del hogar libre de desechos o zonas de ocultación, proporcionando de este modo a cualquier integrante de la familia una buena vista hacia los puntos de acceso del hogar. No debemos proporcionar a los delincuentes objetos o paisajes que puedan utilizar para esconderse o enmascararse. Setos y jardines deben estar bien recortados y no ser excesivamente grandes ni generadores de zonas de sombras ocultadoras.
Dispondremos de una iluminación fuerte y elevada en todo el perímetro de la casa, especialmente por encima y/o cerca de los puntos de entrada. Siendo la iluminación externa el primer anillo físico y lejano, se situará elevada fuera de alcance, permitiendo la mayor distancia posible, física y legalmente permisible. Utilizaremos esta iluminación para eliminar las sombras creadas por la arquitectura de la casa y su entorno, eliminando cualquier escondite potencial en el cual los criminales pueden aguardar hasta que deciden acceder al inmueble.
Equipos de alarma con sensores de movimiento situados en ventanas y patios, un perro entrenado y alerta, junto a un vecindario vigilante también forman parte de los anillos exteriores que acaban por desalentar la selección de un objetivo.

Detección y retardo.
El segundo anillo de defensa del hogar es la fase de detección y retardo de acceso.
Al igual que la protección personal fuera del hogar, la concienciación de posibles problemas o actividades delictivas es vital para evitar, escapar, informar y/o tomar medidas para defenderse efectivamente a sí mismo o a terceros. Nuestra casa no es considerada de diferente forma, cuanto antes detectemos, localicemos e identifiquemos la amenaza, antes podremos responder con eficacia.
La elección de cerraduras seguras para las puertas proporciona opciones baratas pero efectivas para negar, o al menos retrsar y dificultar, el acceso a nuestro castillo.

Los sistemas de monitoreo externo pueden ser también altamente efectivos, ya que proporcionan una advertencia anticipada de cualquier intrusión de la propiedad. Sin embargo, estos sistemas implican costos y/o un mantenimiento continuo. Los sistemas de alarma estructural son más comunes y proporcionan advertencia de entrada no autorizada. Pero la proximidad de este anillo al núcleo familiar situa las amenazas más cerca, lo que significa menos tiempo para responder si los intrusos son agresivos y decididos.
Debemos recordar también que un sistemas de alarma visual y/o sonoro busca alertar a cualquier persona dentro de la casa, y al vecindario, de una violación de la estructura.
La idea de negar la entrada se centra en frenar y retrasar la invasión con el fin de proporcionar tiempo para dos acciones, ls cuales pueden ser realizadas de forma separada o simultáneamente:
-       Escape.
-       Iniciación del plan de respuesta.

Como cierre del presente apartado, algunas medidas sencillas y eficaces a considerar son:
-       Instalación de cerraduras eficaces.
-       Pasadores de acero en los posibles puntos de acceso.
-       Tornilleria de anclaje de al menos 5 cm´s.
-        Marcos con placas antipalanca.
-       Puertas exteriores reforzadas y resitentes.
-       Rejas en las ventanas.
-       Etc.

Debemos recordar que todo esto tan solo frenará la intrusión, dándonos el tiempo necesario para poner en marcha todo el plan de contigencia y el último de anillo de seguridad, el que puede implicar el contacto con los intrusos.

Plan de reacción.
Con la intrusión ya materializada en el interior del hogar, ese supuesto e hipotético castillo, consideraremos dos escenarios posibles:
-       La familia está dispersa y separada.
-       La familia esta reunida o puede reunirse rápidamente.

Dispersa y separada.
Sin duda alguna es el peor escenario a plantearnos. Este escenario depende en gran medida de la identificación del acceso no autorizado, así como de la actitud de los intrusos, lo que nos permitirá o no plantear una respuesta inmediata y/o agresiva si es requerida.
El objetivo primordial es reunir a todos y cada uno de los miembros separados de la familia, asegurándolos en una área o zona defendible, preparados para resistir mientras que se llama a la policía o agentes de seguridad, y estos llegan, obviamente.
Cada uno de los miembros de la familia debe conocer y entender sus roles ante la eventualidad de este escenario. Así mismo el actor, o actores, principal de la defensa familiar tendrá que poseer las habilidades para ejecutar una respuesta agresiva e inmediata con o sin herramientas de defensa personal.
Es este un escenario muy sombrío, ya que el esfuerzo principal es llegar rápida, eficaz y agresivamente a los miembros de la familia separados tan pronto como sea posible. Los movimientos tácticos pasan a ser cuestiones secundarias cuando se escuchan los gritos de un hijo, esposo/a o cualquier otro ser querido.
El peor escenario posible sin duda alguna, pero recuerden, preparense para lo peor y lo sencillo no requerirá esfuerzo.

Reunidos.
En este caso, peligroso pero algo más asimilable emocionalmente, el actor principal debe reunir a los miembros de la familia en un área segura, normalmente una habitación, contactar con las autoridades policiales y/o de seguridad, mientras se prepara para esperar ayuda defiendiendo el área segura con las herramientas disponibles.
Una vez más, los miembros de la familia deben tener roles designados, una persona llamando a la policía, otra reúne a los niños u otros miembros de la familia y uno de los cabeza de familia asegura a todos con un arma de defensa doméstica.
No pretendo con este artículo plasmar todo lo que implica una defensa efectiva del hogar y nuestras familias, intento crear un esquema básico y muy general, con la esperanza de proporcionar a los lectores del mismo una base para poder generar su propia y efectiva estructura de defensa domiciliaria.
La defensa eficaz de nuestro castillo, y de los seres amados que lo habitan, requiere planificación, mentalidad de seguridad y actitud proactiva, lo contrario nos convertirá en parte de una funesta estadística más a final del año fiscal.

Defendiendo el castillo, los cinco puntos.
Muchos comparten la frase de Johnny Depp que incluí en la entradilla, “Mi hogar es cualquier lugar donde esté con los míos, un lugar tranquilo, un lugar no violento.” Pero… ¿podemos asegurar al 100% que, en el violento mundo que nos ha tocado vivir, será siempre así? Si creen que sí, dejen de leer el presente texto en este momento, y los anteriores, y los que siguen, no son para Ud´s. Con el Libro Gordo de Petete, sin duda, estarán más que servidos.
¿A cuantos cursos sobre manejo de armas asisten Ud´s? Si lo hacen de forma más o menos habitual felicidades, son Ud´s una anomalía estadística. Y ahora otra pregunta ¿encanjan esos cursos en lo que implica la defensa del hogar con nuestros seres amados dentro? Sin duda lo hacen de forma académica, aunque por experiencia les puedo asegurar que raramente con la fluidez real que se busca en un entrenamiento de mega-SWAT ante terroristas, narcos atrincherados o, el más de moda hoy en día, un individuo amok, palabra que pocos tienen muy claro que significa en realidad. Hijos y esposas/os no son meros “rehenes” desconocidos si somos nosotros mismos los rescatadores, y si no lo ven así… tienen un grave problema familiar.
Extraidas de experiencias por todo el mundo, y unificadas en cinco premisas de forma magistral por distintos expertos y profesionales, permítanme definir cuales son los cinco pilares de la defensa del hogar.
El listado es sencillo.
-       Evitar.
-       Armarse.
-       Barricada.
-       Informar.
-       Enfrentamiento.

Desarrollar cada punto es otra cosa no tan sencilla.

Evitar.
Evitar, hablando denro de cualquier contexto de seguridad, es sencilla y claramente salir del rango de acción de la amenaza. El sentido común de este hecho es evidente, si es posible evitar la amenaza lo haremos. Para ello tendremos el anillo uno y dos activos y preparados, alarmas, luces, cerraduras, rejas, perros ladradores, etc. Mucho de lo ya comentado en los apartados anteriores.
Convénzanse, querer ser Rambo o la princesa guerrera Xena con la integridad de nuestros seres queridos en juego, es cuando menos una estupidez. Si es posible sacarlos de la zona de riesgo y huir, háganlo.
¿Cómo suena nuestra casa? ¿Cómo se oye? ¿Cuáles son sus “ruiditos” característicos? Seguro que lo saben bien, tan bien como la forma de escapar y salir de la misma.  Si pueden salir y huir, háganlo, no duden.
Pero claro, niños pequeños, personas ancianas o enfermas, incapacitados, son factores que muchas veces lo impedirán, obligándonos a defensas a “ultranza” de una posición. ¿Muy cinematogáfico? Quizás exagero al hablar del “Álamo” o el “Blocao de la Muerte”, quizás… o quizás no. El precio de la indecisión … ¿cuál sería?
Lo que sin duda esta claro para todo el mundo es que si evitar y salir del domicilio no nos es factible, entramos en el punto que veremos la próxima apartado, armarse.
Armarse con la decisión de luchar y emplear dichas armas. Los nuestros nos lo exigen.
Y nadie abandona a los suyos ¿a que no?

Armado.
No podamos escapar, no podemos abandonar a los nuestros, toca armarnos con el arma de fuego que compramos con fines defensivos, la escopeta barata para cazar codornices y conejos, o, en el peor de los casos, con la llave de grifa que compramos para arreglar la gotera del lavabo. Hablaré del primer punto, pero… ¿Dónde la guardamos? Y ¿Está cargada o vacía?
Vivir solo, con pareja adulta, con niños, con personas aquejados de problemas psiquiátricos, variables que matizarán el dónde y el cómo guardar un arma para defender el hogar.
Una caja de seguridad de acceso controlado y rápido es la mejor solución normalmente. Situada en un lugar fácilmente accesible y en la zona de la casa donde estemos la mayor parte del tiempo. La elección del arma es tan variable como gustos, habilidades, mercado disponible, etc.
Una linterna debe estar situada al lado de la misma junto con un cargador de repuesto más, como mínimo, personalmente nunca porto menos de tres completos. Respecto a la linterna prefiero recomendar una no acoplada al arma, las razones de esto son varias.
-       No siempre nos interesará iluminar algo a la vez que le apuntamos con nuestra arma, un hijo llorando y sangrando podría ser un buen, o mal, ejemplo.
-       Requiere gran coordinación manual el empleo bajo estrés de un conector/desconector de la linterna, a la vez que empuñamos y usamos un arma en la misma mano.
-       La linterna en la otra mano puede actuar como arma en si misma.

Equipar esa linterna con una anilla para engancharla al dedo indice de la mano de apoyo nos puede ayudar a tener una mano libre, con la cual realizar acciones como buscar, tocar para comprobar si alguno de los nuestros está herido, cambiar de cargador, solucionar una interrupción, etc. y todo ello sin perder la linterna.
Un elemento clave que a menudo se olvida , a pesar de ser casi el alma del siglo XXI, es el teléfono móvil, el celular. Es por ello que debemos situar nuestro teléfono celular sobre la mesita de noche o, incluso,  colocar un teléfono celular viejo, con batería cargada y números de emergencia grabados con acceso rápido, en la misma caja de seguridad de acceso inmediato donde depositemos el arma y la linterna.

Barricada.
Una premisa que debe ser considerada como una verdad absoluta es que cualquier obstáculo, una barricada en este caso, es tan eficaz como la decisión con la que usemos nuestras armas, capacidades y habilidades para defenderla.
 En los cursos tácticos para civiles, tan de moda actualmente, se busca moverse de forma “cool” y operativa, vende más y todo el mundo se va feliz a casa, “soy un megacomando fashioncool cariño, mira como me muevo”. Por lo general en el caso que nos ocupa, proteger a nuestros seres queridos, salvo situaciones muy puntuales no abogo por moverme en un entorno tan confinado y endeble como un hogar típico. Si además esperamos ayuda en cuestión de minutos, sabiendo que los criminales no buscan un enfrentamiento largo que los ancle y les impida robar e irse, la cuestión es obvia, resistir tras la protección de nuestra decisión, barricada y arma.
Cuando nos posicionemos es imperativo permanecer controlando la ruta del potencial ataque, lo que nos dará la mayor oportunidad de actuar con eficacia antes de ser detectados por dicha amenaza.
La ubicación debe ser el punto más lejano desde el que nos permita cubrir la agresión con nuestra arma, de fuego o no, más allá del alcance de sus brazos. Un obstáculo fuerte y sólido sin duda nos ayudará a protegernos y mantener esa distancia deseable y buscada.

Informar.
Contactaremos a la policía, o seguridad privada, lo más rápidamente posible. Es obvio que normalmente estarán mucho mejor equipados y preparados para tratar con un invasor, además, los amigos de los ajeno no suelen estar deseosos de enfrentamientos de ese tipo que alarguen los tiempos de su actuación y los expongan a atenciones indeseadas.
Para lograr que una respuesta sea mucho más eficiente es necesario una información ordenada y clara. Recuerden que si llamamos desde un teléfono móvil/celular, la ubicación puede no estar inmediatamente disponible para el operador de la policía, incluso con los actuales teléfonos con GPS.
Todo profesional armado, privado, militar o policial, utiliza un proceso de comunicación basado en cinco advervios, qué, dónde, cómo, cuándo y porqué. La seguridad del hogar no tiene porque usar un sistema muy distinto, en realidad no difiere para nada.
-       ¿Qué? – Informar lo que está ocurriendo, tenemos un invasor o están tratando de entrar en la casa.
-       ¿Dónde? La dirección física y su ubicación dentro de la casa son esenciales. La ubicación del intruso/s si se conoce es el segundo punto.
-       ¿Cómo? El hecho de que usted está armado y tras una barricada es algo muy importante para el operador.
-       ¿Su descripción? La de usted y los suyos así como la situación tras la barricada.
-       ¿Descripción del intruso/os? Si tenemos dicha información de identificación puede ser muy valiosa para los profesionales que respondan, recuerden que cualquier información será útil.  Bajo ninguna circunstancia debe frenar su evasión para obtener una descripción más exacta.

Realizar ensayos con los miembros de la familia de cómo informar siguiendo esa pauta, e incluso tener una tarjeta plastificada con las cuestiones en la caja de seguridad, son dos buenas ideas que deben considerarse.

Enfrentamiento.
La cantidad de variables que tiene un enfrentamiento es ilimitado, podemos vernos obligados a disparar, es posible que las amenazas huyan ante esos disparos, o incluso antes al vernos armados y listos. Existen tantas situaciones planteables como casos reales en la Historia.
Alertar a los intrusos de que los estamos esperando armados, en mi opinión, es darles beneficios que no merecen ni agradecerán. Les estaremos informando donde estamos situados y ante que se enfrentan, demasiada información, y esta les dará una ventaja obvia y negativa para nosotros y los nuestros.
En todo caso, si estamos perfectamente parapetados en una habitación sólida y bien protegida, puede ser una opción a considerar, para ganar tiempo, el conminarlos a no entrar e irse de la casa.
En el mejor de los casos, personal de la policía o de seguridad privada acudirán al rescate, pero es algo que quizás se retrase más de lo deseable, con lo cual es mejor estar preparado para actuar con decisión y contundencia. Nosotros no somos los invasores, nosotros somos los defensores de los nuestros, nosotros no elegimos esta situación, nosostros solo nos defendemos.

A modo de conclusión.
Una unidad de la policía, sea especial o no, debe actuar de forma más alejada posible de las emociones, al menos en la medida que las circunstacias lo permitan. Proteger y servir implica actuar con la mayor frialdad, intelectual y emocionalmente hablando, que se le logre reunir. Con rehenes por medio, incluso con niños, implica en muchos casos tomar actitudes y acciones que vistas desde fuera del contexto parecerían de robots, frios, metódicos, ordenados y lógicos.
¿Podemos actuar así de distantes cuando el rehén es alquien que amamos mas que a nuestra vida? ¿Esposo? ¿Esposa? ¿Hijos? ¿Padres?  ¿podrían Uds?
Yo se mi contestación, a pesar de todas las experiencias y entrenamiento, se como me sentiría.
Los cinco principios de la defensa del hogar que acabamos de reseñar en el presente trabajo son la base para crear su plan de defensa en caso de que unos intrusos intenten o realmente logren acceder en su hogar. Para desarrollar cada punto completamente necesitamos un libro en si mismo, y sin duda acudir a cursos profesionales es la mejor decisión para enfrentar estas indeseables situaciones.
Pero, y lamento decirlo, pongan las cosas en contexto y busquen la peor de las situaciones posibles de forma anticipada, de esa forma podrán encontrar la forma de minimizar los riesgos para los suyos, así como poder actuar con eficacia ante esa situación que solo queremos ver como una pesadilla y jamás como un hecho real.
Uds deciden.
Mientras tanto recuerden, y nunca mejor dicho, cuidense y cuiden de los suyos.


Centroamérica, Junio 2017

2 comentarios:

  1. Enhorabuena por sus articulos, seriedad y rigor, muchas gracias.

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    1. A Ud por su tiempo y apoyo vertido en sus palabras.

      Cuidese.

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