jueves, 19 de agosto de 2021

¿Qué es la Hoplología?

 ¿Qué es la Hoplología?

¿Algo antiguo que se quiere actualizar?

¿Algo actual que se quiere hacer clásico? 


Por Cecilio Andrade para la Escuela de las 3 Armas.


Empezar un ensayo con una pregunta no se considera la mejor de las formas de pretender llegar a los lectores, después de todo bastantes dudas tenemos en el día a día de sufridos pagadores de impuestos. Por otra parte, la ubicua Internet ha hecho muy fácil encontrar información sobre todo el saber humano, que se utilice principalmente para buscar porno, memes escatológicos y videos de adorables gatitos no es problema de la red misma, si no de los primates sin pelo, y con más o menos desodorante, que la utilizamos.


Tras un comienzo tan poco prometedor podría remitirles a Wikipedia para que leyeran sobre que es eso de la Hoplología, pero aprovecharé la oportunidad que me dan para intentar hacer comprensible y accesible una ya de por si complicada novedosa ciencia… e intentar contestar esas preguntas sin usar memes trillados, videos de adorables gatitos ni, Minerva no me lo permita, pornografía rancia. Empezaré por una aburridísima etimología histórica… les autorizo a saltarse los siguientes tres párrafos si lo prefieren.


Hoplología es una palabra deriva de los términos griegos hoplos, en referencia a un animal mítico acorazado, y hóplon, que aunque se le da el significado del escudo utilizado por los guerreros de la antigua Grecia, lo cierto es que dicho escudo recibía más correctamente el nombre de aspis koilè. El significado original de hóplon era herramienta o instrumento, para más tarde pasar a denominar las herramientas o instrumentos de guerra, las armas. E incluso en esa evolución primero hacia referencia a la parte defensiva, para posteriormente incluir toda la equipación del infante pesado griego, el hoplita. Dicho infante toma su nombre no tanto del escudo, como algunos autores sugieren, si no de la panoplia, en referencia al conjunto de armas y armaduras que portaban.


Con lo anterior debo reconocer que la Real Academia Española, mi base de referencia como saben todos los que siguen mis escritos, no reconoce la palabra Hoplología, aunque si hoplita, ya vista, y hoploteca, de la suma del también visto hóplon, “arma”, y théke, “armario y/o caja”, obteniendo el significado de “museo de armas antiguas”.


Se considera que fue Sir Richard Burton, un personaje muy peculiar que les recomiendo investigar adecuadamente, no les defraudará, quien acuñó en el siglo XIX el término, y aunque no era una palabra desconocida antes de esa fecha su uso era muy limitado. No fue hasta pasado el ecuador del siglo pasado gracias a Donn F. Draeger, otra biografía que les recomiendo, que la Hoplología empezó a considerarse a nivel académico, debido también a que fundó la International Hoplology Society para estudiar y ampliar los límites de esta ciencia con el apoyo de varias universidades norteamericanas.


Pasando a algo más práctico tenemos que la actual  y aceptada definición de Hoplología es:


“La ciencia que estudia el comportamiento y el rendimiento de los seres humanos en un entorno combativo, tanto armado como desarmado”.


Esta definición actual es el producto del aporte de expertos a lo largo de su relativamente reciente evolución como ciencia, que no como principio histórico humano, y con toda seguridad disfrutará de más actualizaciones a lo largo de su crecimiento y desarrollo. La Hoplología fue definida de varias formas:


Para Sir Richard Burton era:



“La ciencia de las armas y técnicas de ataque y defensa, humanas y bestiales”.


Definición que fue “afinada” ligeramente por Donn F. Draeger.


"El estudio de las bases, pautas, relaciones y significancias del comportamiento combativo en todos los niveles de la complejidad social". 


Pero fue Sid Campbell, otra biografía que merece que investiguen, quien terminó de ajustarla tal y como hoy es aceptada y les reseñé al principio de este apartado.


"El estudio de la evolución y el desarrollo del comportamiento y rendimiento de los seres humanos en combate [...] El estudio de cómo las personas luchan, por qué luchan y cómo las diferentes culturas han manifestado estas conductas”.



En base a esta última definición surgen los tres axiomas fundamentales y básicos de la Hoplología.

  • El comportamiento combativo humano está inextricablemente unido a la evolución humana.
  • Los humanos exhiben dos tipos de agresión, afectiva y depredadora, y ambas formas han evolucionado de diferentes necesidades relacionadas con la supervivencia del hombre como animal social-grupal y como animal cazador.
  • La evolución del comportamiento combativo humano está ligado al uso de armas y viceversa.


Ha día de hoy, existen infinidad de programas de combate militares, policiales y civiles que, nombrándola o no, aplican los principios de la Hoplología en sus planteamientos. Los ejemplos mas destacados y comúnmente reseñados son los del Marine Corps Martial Arts Program, MCMAP, del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, y el Modern Army Combatives, MAC, del Ejército de los Estados Unidos. Programas que de una u otra forma han marcado referentes para que otros muchos programas por todo el mundo extiendan el concepto de la Hoplología, aún sin saber de ella como tal.


La Hoplología es una ciencia que aprende de todas las demás ciencias y a su vez aporta a todas y cada una de ellas, individualmente como en conjunto. En apariencia abarca “simplemente” el segmento de la cultura humana dedicado a las armas, armaduras, técnicas de combate y sistemas de lucha, desde sus características técnicas. Pero lo cierto es que también estudia la forma en que todas éstas cuestiones interactúan con los planos económicos, políticos, sociales y religiosos, entre otros aspectos, de las sociedades humanas.


La Hoplología aun está en su infancia, sin saber todavía donde puede llevarle su crecimiento, ni todo lo que puede aportar a lo largo de su camino hacia la edad adulta como ciencia. Pese a su juventud ya se ha convertido en un área aceptada de estudio y aporte en disciplinas como la antropología, la psicología en casi todos sus campos, la historia militar, la tecnología histórica, la arqueología, la sociología, la anatomía y biomecánica, la neurología y un gran etcétera que sería demasiado largo y aburrido de reseñar.


Pero, arriesgando a ser aburrido, no puedo dejar ni pasar por alto la más reciente ciencia, mucho más que la propia Hoplología, de la que también se alimenta y a su vez nutre, y que no es otra que la denominada killología, del afamado psicólogo, autor y conferenciante, el Teniente Coronel (Ret.) Dave Grossman. Les recomiendo su bibliografía sin quitar ni una coma.


Pasando a aspectos más técnicos, podemos dividir la Hoplología en un árbol con tres ramas principales de investigación, que a su vez, como toda ciencia, se dividen en infinidad de otras pequeñas ramas, a saber:

  • Hoplología tecnológica.
    • Estudia el desarrollo de las armas, armaduras y demás herramientas bélicas en relación con los contextos históricos y geográficos entre otros.
  • Hoplología funcional.
    • Estudia la estructura, desarrollo y organización de la aplicación de las armas y la lucha.
  • Hoplología conductual.
    • Analiza y aglutina los factores psicológicos y fisiológicos que afectan al rendimiento del ser humano en combate así como al desarrollo de la cultura de la lucha.
    • Esto incluye los efectos de la cultura en la evolución del hombre como animal social-grupal.

Les preguntaba en el título del presente ensayo, ¿qué es la Hoplología?, y lo cierto es que no se si he sabido contestarles de una forma mínimamente coherente y comprensible. Lo que si creo que he logrado es plasmar lo que se puede lograr con el estudio histórico, interdisciplinario, metódico, riguroso, científico y humano, entre otras muchas características, que aporta la Hoplología a la profesión más antigua de la Humanidad, la del uso de la violencia entre los propios congéneres de la especie.


La violencia entre humanos no desaparecerá en un corto ni medio plazo, quizás se logre a muy… muy… muy largo plazo, siendo moderadamente optimista, pero el conocimiento exacto del qué, por qué, para qué, cómo, cuándo, cuánto y donde, las preguntas que han permitido a la Humanidad crecer y avanzar a trancas y barrancas, es lo que nos permitirá ir reduciendo, poco a poco, cm a cm, lágrima a lágrima, el uso de la violencia de un Marte brutal y sin principios, por una Atenea, que sabedora de la inevitabilidad de la guerra y la violencia, busca suavizarla, reducirla y encauzarla con estrategia, sabiduría y, sobre todo, humanidad.

¿He sabido contestar a la pregunta del título? ¿He logrado aportar algo? No lo sé… pero estoy seguro que Uds. si lo saben.


Cuídense y cuiden de los suyos.


España. Julio 2021

Enlace a la Escuela de las 3 Armas

lunes, 9 de agosto de 2021

El Sgto. Dennis Tueller y el “EJERCICIO” de los 21 Pies (y) III. Resumiendo y … estúpido de mi… opinando.

 El Sgto. Dennis Tueller y el “EJERCICIO” de los 21 Pies  (y) III. Resumiendo y … estúpido de mi… opinando.

Nota corta por Cecilio Andrade.


Permítanme hacer un pequeño resumen.

  • 21 pies representan aproximadamente 6,5 metros.
  • Un individuo normal tarda aproximadamente 1,5 segundos en cubrir esa distancia y llegar hasta nosotros.
  • Un operador entrenado puede desenfundar un arma de fuego y efectuar un disparo, en un tiempo de entre 0,9 y 1,1 segundos.
  • El segundo disparo tardaría 0,2 segundos adicionales y el tercer disparo otros 0,2 segundos más.
  • El tiempo de reacción de un operador atento al entorno, desde que percibe la amenaza, hasta que adopta la decisión de contraatacar, varia entre 0,15 y 0,5 segundos.
  • La única forma de incapacitar instantáneamente a un agresor es impactarlo con un disparo en  la zona vital de la cabeza.
  • Si carecemos de un buen entrenamiento o portamos el arma oculta, probablemente debamos sumar 0,25 segundos adicionales al tiempo para el primer disparo.

Tras haber sido replicado con miles de pruebas y ensayos por todo el mundo, este supuesto continua demostrándose como válido, demostrando que no existen posibilidades reales de desenfundar el arma y disparar a un agresor si este se encuentra en movimiento de ataque hacia nosotros a menos de 6 m.


En base a ese contexto se suele interpretar erróneamente de dos formas:

  1. Debemos disparar a cualquier individuo que empuñe un cuchillo a una distancia de, por ejemplo, 15 pies o 4’5 m. 
  2. Prohibido disparar sobre un individuo que empuña un cuchillo si se encuentra a una distancia de, por ejemplo, 24 pies  o 7,3 m.

Lo cual nos lleva a más preguntas incómodas:

- ¿Cuánto tiempo suponen que tendrían que esperar si un agresor se dirige hacia Uds. empuñando un machete?

 - ¿Esperarán a que cruce una línea imaginaria antes de actuar y detener la agresión?

- ¿Y con varios los agresores?

- ¿A qué velocidad pueden hacer frente con eficacia a más de un agresor?.


Lo peor de todo esto es que en muchos casos se engaña a alumnos y operadores haciéndoles creer dos cuestiones muy peligrosas desde los aspectos tanto de supervivencia física como legal, como de ética personal.

  1. Que están automáticamente justificados para disparar a un sospechoso armado con un cuchillo simplemente porque estaba a 20,9 pies de distancia, o menos.
  2. Por contra, que no se justificaría en el uso de fuerza letal contra un atacante situado a 21,5 pies de distancia o más.

La cierto es que la justificación de la fuerza letal se reduce al uso de a racionalidad objetiva y a la totalidad de las circunstancias consideradas desde el espacio de reacción, dependiendo y condicionado dicho espacio por :

  1. Escenarios extremadamente mudables.
  2. Si es una o múltiples amenazas.
  3. Los movimientos del agresor son sorpresivos, caóticos y muy dinámicos
  4. El tipo de entorno, situación y obstáculos.

El “Supuesto” o “Ejercicio de Tueller” con el transcurso de los años ha sido malinterpretado, malentendido y mal empleado durante la instrucción y capacitación policial y civil. Lo que desarrolló el Sargento Dennis Tueller es un ejercicio para demostrar conceptos sobre los factores de tiempo y distancia. Conceptos sumamente importantes pero que, como su mismo autor explicó reiteradamente, tienen el gran problema de que los escenarios y situaciones que un operador puede y debe enfrentar, ofrecen una cantidad de variables prácticamente infinitas.


Resumiendo, si Ud. considera que desenfundar desde una posición fija y disparar a un objeto también fijo en un promedio de 1,5 segundos, es el parámetro estándar para su defensa personal con armas, no ha entendido nada de lo que el Sargento Tueller quiso comunicar… o eso o es un iluso… que también es otra probabilidad.


Cuídense y cuiden de los suyos.

lunes, 2 de agosto de 2021

El Sargento Dennis Tueller y el “EJERCICIO” de los 21 Pies II. Conceptos asociados a tener en cuenta.

El Sargento Dennis Tueller y el “EJERCICIO” de los 21 Pies II. Conceptos asociados a tener en cuenta.

Nota corta por Cecilio Andrade.


Siempre he considerado que el verdadero secreto de aprender y evolucionar es buscar en todos los lugares posibles, leer sobre las cosas más diversas, interesarse por el trabajo que se realiza en temas aparente o totalmente ajenos a nuestro principal campo de desempeño, para entonces pensar de que manera esos trabajos pueden aplicarse para el desarrollo de la excelencia en el nuestro. Si… siempre lo he pensado… y recomendado.


Pues bien, no siempre es necesario buscar en ciencias y temas sin aparente referencia con nuestro trabajo, en este caso tenemos tres conceptos que perfectamente encajan en nuestro marco de referencia para ampliar el trabajo del Sargento Tueller.

  1. Escala de colores del Coronel Jeff Cooper.
  2. Niveles de seguridad en el porte de armas del Sargento Carabinieri Giulio Colella, también reseñados magníficamente por el Coronel Jeff Cooper.
  3. Espacio de reacción de Charles Remsberg en su libro, “The Tactical Edge: Surviving High-Risk Patrol.

Sin entrar en detalles tan solo enumeraré las cuestiones a considerar y de aplicación para el trabajo con el Supuesto de Tueller.

  • La Escala de Colores del Coronel Jeff Cooper establece que un agente de seguridad está en:
    • Blanco: Ajeno a cualquier peligro y con el arma enfundada.
    • Amarillo: Aunque relajado atento a su entorno.
    • Naranja: Cuando detecta una posible amenaza, pero no reacciona al no haber aún un detonante de agresión. Quita el seguro a la funda.
    • Rojo: Amenaza directa. Arma en la mano.
  • El Sargento Carabinieri Giulio Colella, presidente de la World Kapap Lotar Federation, reseña 5 Niveles de seguridad en el porte de armas:
    • Nivel 4: sin cargador ni cartucho en recámara.
    • Nivel 3: con cargador, sin cartucho en recámara.
    • Nivel 2: con cargador y cartucho en recámara, pero con seguro y sin amartillar.
    • Nivel 1: con cargador, cartucho en recámara, amartillada, pero con seguro.
    • Nivel 0 o Sin seguridad: con cargador, cartucho en recámara, amartillada y sin seguro (lista para disparar).
  • El Espacio de Reacción (Reaccionary Gap) es definida en el libro, “The Tactical Edge: Surviving High-Risk Patrol” como la distancia necesaria para reaccionar con decisión y eficiencia ante una situación dada. Aunque no da una respuesta definitiva en cuanto a qué tan lejos se debería evaluar como espacio de reacción, si marca que son cuestiones como el terreno, el acondicionamiento físico, la conciencia situacional, el nivel de habilidad y la naturaleza del ataque las que afectarán a la distancia requerida.

De la mano del último punto tenemos un estudio realizado por el Force Science Research Center, que concluyó que la mayoría de los individuos entrenados, emplearon solo oficiales de policía, estaban en grave desventaja contra los atacantes con armas blancas dentro de un perímetro de 21 pies. Aspecto que estudios posteriores por todo el mundo, incluyendo academias españolas, han replicado y corroborado.


A modo de conclusión de esta nota corta tenemos que el Sargento Tueller habla estrictamente que 21 pies (6.5 m) es la distancia mínima necesaria para enfrentar una agresión con el arma enfundada y en condición de disparo, lo que equivale a un nivel de seguridad 0 ó 1 normalmente, y nivel 2 para usuarios con un alto nivel técnico de desempeño con las armas.


Si añadimos la Escala de Colores del Coronel Cooper, en referencia a la Conciencia Situacional, vemos que se reducen los Tiempos de Reacción, y por lo tanto el Espacio de Reacción en los que poder ser reactivo con eficacia.


Como ven… todo suma y aporta.


Terminaré en la próxima nota con el Supuesto del Sargento Tueller.


Cuídense y cuiden de los suyos.

miércoles, 28 de julio de 2021

¿Especialista o experto? ... Es o no es... He ahí la cuestión … saber o no saber cómo definir... a la criatura...

  ¿Especialista o experto? ... Es o no es... He ahí la cuestión … saber o no saber cómo definir... a la criatura...

Nota corta por Cecilio Andrade.


Tengo esta nota pendiente desde hace un tiempo, me la solicitó un compañero desde la Tierra de la Plata, y ya va tocando hablar, o mejor dicho escribir, sobre especialistas y expertos. Discúlpeme la tardanza caballero.


Como siempre que me toca definir términos hagamos primero una visita por las salas virtuales de nuestra Real Academia Española, que por algo “[...] tiene como misión principal velar por que los cambios que experimente la Lengua Española en su constante adaptación a las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico. Debe cuidar igualmente de que esta evolución conserve el genio propio de la lengua, tal como ha ido consolidándose con el correr de los siglos, así como de establecer y difundir los criterios de propiedad y corrección, y de contribuir a su esplendor”. Casi nada… ¿verdad?


Para el primer adjetivo, especialista, reseño las tres primeras definiciones:

  1. adj. Que cultiva, practica o domina una determinada disciplina, materia o actividad. U.t.c.s. La defendió un especialista en derecho civil. Es especialista en botánica, en política exterior, en Borges, en explosivos.
  2. adj. Dicho de un médico: Que tiene formación específica en una determinada rama médica o quirúrgica. Un médico especialista en aparato digestivo. U.t.c.s. En el hospital me atendió una especialista en traumatología.
  3. adj. coloq. Dicho de una persona: Que tiene gran habilidad o capacidad para hacer algo. U.t.c.s. Especialista en perder oportunidades, en molestar.

Respecto a experto/ta, su etimología del latín “expertus”, experimentado, ya nos da una pista importante, que la RAE remata en sus dos únicas acepciones.


1. adj. Dicho de una persona: Práctica o experimentada en algo. Es una conductora experta.

2. adj. Dicho de una persona: Especializada o con grandes conocimientos en una materia. Es muy experta en leyes. U.t.c.s. El juez llamó a declarar a un experto en balística.


El especialista posee un alto nivel de competencias para desempeñarse en su respectivo trabajo, gracias a que posee una gran cantidad de lo que se denomina conocimiento explícito, o lo que es lo mismo, claro y determinadamente sobre una cosa. Con lo cual hablamos de una persona, normalmente titulada, con grandes conocimientos en una materia puntual y definida.


Por su parte, el experto posee conocimientos o habilidades adquiridas principalmente con la experiencia, con lo que si bien para convertirse en un experto no es necesario un diploma que lo acredite, normalmente los mejores expertos tienen una esmerada preparación académica.  Tampoco existe un momento exacto donde se adquiere esta condición, ya que es una transición de aprendizaje continuo.


Entonces ¿qué somos en nuestro respectivo campo? ¿Especialistas? ¿Expertos? Adjetivos que normalmente son utilizados como sinónimos, sobre todo por determinado tipo de periodistas y casi todos los políticos, además de a la hora de vender cursillos super-mega-tactics-fashion, lo cierto es que, como ya hemos visto, en realidad tienen significados y connotaciones bastante diferentes.


Ambos poseen un alto nivel de competencias, por tanto, ¿a nivel práctico qué diferencia existe entre ellos?, en las actividades de cotidianas y rutinarias no hay diferencia alguna, como mucho una cierta mayor calma en el verdadero experto. 


La diferencia se aprecia en cuanto surgen situaciones por sorpresa, inesperadas o críticas. En esos cruciales momentos es cuando un experto destaca por todo el conocimiento que ha incorporado en su mente a través de la experiencia, hablo del conocimiento tácito, el cual lo faculta para actuar y tomar la mejor decisión. El especialista sigue un guión académico ya que ni su experiencia ni su preparación le permiten salir de lo que hasta ese momento era un escenario perfectamente organizado y coreografiado.


Arriesgándome a dar mi propia percepción y reconociendo que me salgo totalmente de la estructura académicamente reconocida que he seguido hasta ahora para separar ambos adjetivos:


- Un especialista suele ser en la vida cotidiana alguien que sabiendo casi todo de algo aún no se ha enfrentado a crisis que le han llevado a equivocarse y fallar, y por ende a aprender más de la experiencia propia y ajena.

- El experto habiendo sido especialista previamente, ha vivido las suficientes experiencias, con más o menos aciertos y errores, pero positivas todas para su preparación, como para saber reconocer sus limitaciones y que no todo viene en guiones académicos perfectamente reseñados. 


Resumiendo mi concepto personal, el experto posee una capacidad de adaptación, improvisación y reconocimiento de la situación que el especialista aún no ha alcanzado desde sus aún virginales y perfectos guiones y esquemas.


Después de todo quizás la forma de pasar de especialista a experto vuelva ser consecuencia del propio y ubicuo ego… ¿no creen?


Les veo en la próxima nota corta para seguir de la mano del Sargento Dennis Tueller.


Cuídense y cuiden de los suyos.

lunes, 26 de julio de 2021

El Sargento Dennis Tueller y el “EJERCICIO” de los 21 Pies I. Aspectos históricos y… ¿etimológicos? … si seré pedante.

El Sargento Dennis Tueller y el “EJERCICIO” de los 21 Pies I. Aspectos históricos y… ¿etimológicos? … si seré pedante.

Nota corta por Cecilio Andrade.


En Marzo de 1983, un sargento de la policía local de la ciudad de Salt Lake (Utah, EE.UU.) publicaba en la revista SWAT un artículo titulado “How Close is Too Close?” (¿Cuánto de cerca es demasiado cerca?). El análisis firmado por Dennis Tueller trataba sobre el riesgo en un enfrentamiento armado entre un arma blanca y un arma de fuego.


Charles Remsberg popularizó mucho más el trabajo de Tueller cuando hizo referencia a su artículo en el libro, “The Tactical Edge: Surviving High-Risk Patrol”, “La ventaja táctica: sobrevivir a la patrulla de alto riesgo”, publicado con Caliber Press, donde también acuñó el término Espacio de Reacción, Reaccionay Gap, y mostraron la aplicación del análisis de Tueller en el video “Surviving Edge”, “Supervivencia al límite”


En algún punto del camino comenzó a difundirse en las Policías de EE.UU., y desde entonces pasó a formar parte del vademécum policial en medio mundo, siendo rebautizado como “regla o teoría de los 21 pies” o de su apellido. Sin embargo, ni Dennis Tueller ni Charles Remsberg utilizaron el término “regla o teoría de los 21 pies”. El mismo Tueller comentó en una entrevista en el 2008 que nunca fue defensor de fijar una distancia concreta para medir la respuesta hacia el atacante.


«El término “regla de los 21 pies” no es algo que yo utilizaría. En el artículo, hablaba sobre identificar la zona de peligro y usar una cubierta, o al menos algún obstáculo para frenar al atacante».


«Aún creo que la “regla de los 21 pies” es un mal uso de la terminología. ¿Por qué no llamarlo una “regla”? Porque las palabras tienen un significado en el contexto en el que se utilizan. ¿En qué piensas cuando escuchas la palabra “regla”? “Seguir las reglas…” “No romper las reglas…” “Eso es una violación de las reglas…”».


Empecemos por ver unas definiciones desde el punto de vista exclusivamente de la RAE.


Con el término Teoría tenemos dos definiciones potencialmente aplicables.

  1. Conjunto de reglas, principios y conocimientos acerca de una ciencia, una doctrina o una actividad, prescindiendo de sus posibles aplicaciones prácticas.
  2. Conjunto organizado de ideas que explican un fenómeno, deducidas a partir de la observación, la experiencia o el razonamiento lógico.

Respecto a la definición 1, y siguiendo el concepto del mismo Sargento Tueller, debemos huir del concepto regla, con lo que por lo tanto no es aplicable esta definición. Respecto la segunda definición, aparentemente mucho más correcta, pero tan solo cuando olvidamos que en el artículo original no se explicaba el fenómeno, tan solo se mostraban hechos y experiencias, creando un marco de referencia y partida.


¿Será una Hipótesis? Veamos la segunda definición de la RAE:

  1. Suposición hecha a partir de unos datos que sirve de base para iniciar una investigación o una argumentación.

Volvemos al caso de la segunda definición del punto anterior, y repitiéndome, en el artículo original no se explicaba fenómeno alguno, tan solo se mostraban hechos y experiencias, creando un marco de referencia y partida.


¿Una Regla? Si usamos la más acorde:

  1. Principio que se impone o se adopta para dirigir la conducta o la correcta realización de una acción o el correcto desarrollo de una actividad.

No creo que deba remitirlos a las palabras del mismo Sargento Tueller en la entrevista arriba reseñada.


¿Principio?

  1. Punto de donde parte, nace o surge una cosa.

En este punto debemos aplicar la misma lógica que en lo comentado para Teoría, Hipótesis y Regla, el autor del análisis tan solo expone mediciones y datos. Aunque siendo justos es un termino que siempre me ha atraído más, ya que ciertamente de su magnífico análisis partieron, nacieron y surgieron grandes trabajos posteriores. 


Y…¿Un Supuesto?

  1. Suposición o hipótesis para iniciar una investigación, un estudio o un análisis.

Este es el término que considero que mejor se ajusta al trabajo y filosofía del Sargento Tueller, tanto en su artículo original como en toda su progresión profesional y vital, ya que realmente ha dado inicio a algo muy importante.


Tras esta pedante nota ya tienen una base argumental para al menos saber como denominar con más o menos corrección todo el trabajo de un gran investigador e instructor. 


En la una próxima nota corta veremos conceptos y trabajos de otros profesionales asociados a este … “Supuesto de Tueller”


Les veo en breve para cumplir una solicitud sobre las diferencias entre especialistas y expertos…


Cuídense y cuiden de los suyos.

domingo, 18 de julio de 2021

¿Cómo sé que el alumno está capacitado para instruir? ¿Por qué insisto en enseñar cosas básicas, pero luego exijo desempeños muy complicados?

¿Cómo sé que el alumno está capacitado para instruir?
¿Por qué insisto en enseñar cosas básicas, pero luego exijo desempeños muy complicados?

Nota corta por Cecilio Andrade.


Durante un reciente curso para instructores de tiro me realizaron una pregunta.


¿Cómo sabe que estoy capacitado para instruir?


Tomé seis cartuchos del .223 Remington y 3 de .40 S&W, repartí los seis primeros entre tres cargadores, en el orden 3, 2 y 1, y los de .40 en un solo cargador. Preparé las armas partiendo de cartucho en recámara y me coloqué frente a tres siluetas, con parapetos intercalados, para realizar un ejercicio de tiro con movimiento, recarga y transición de arma para finalizar. Tras el mismo y asegurar ambas armas me di la vuelta para contestar a la pregunta al mejor estilo de un buen gallego, con otra pregunta.


“¿Qué acabo de hacer?

Tiene 10 minutos para desmenuzar y explicarnos todos los detalles implícitos en el ejercicio que acaba de ver”.


Tener la habilidad y la capacidad de transmitir no es algo que se pueda aprender con un guión o un esquema adquirido tras realizar un curso de instructor, quienes al menos lo realizan obviamente, con o sin curso tendrán que enfrentarse al mundo real de la instrucción, algo para lo que generalmente no están preparados. La mayoría realmente fingen hasta que lo logran, tratando simplemente de resolver las cosas a medida que avanzan. Aunque la mayoría de ellos tienen los conocimientos técnicos, no saben cómo aplicarlos en el mundo real, y mucho menos como transmitirlos, lo que termina por estancarlos. 


Una vez que terminan el curso de instructor, los que al menos lo realizan, se lanzan a la palestra de enseñar, sin darse cuenta que si no saben aplicar su conocimiento con el sentido común correcto acabaran de dos formas, defraudados consigo mismos o, lo más habitual, engañando y engañándose.


Un instructor de instructores que se preocupe desafiará a sus alumnos a demostrarse de lo que son capaces, preocupándose lo suficiente como para darles lo que necesitan en lugar de lo que quieren.


Un buen Maestro de Armas, un Campidoctor, sabe que para instruir no basta simplemente con saber y/o tener la habilidad de ejecutar con eficacia determinadas habilidades. Es por ello que hacen preguntas buscando realmente evaluar la comprensión del tema. Saben que se pueden memorizar cientos de tips, procedimientos, procesos y conceptos, pero es necesario desafiarlos a que hagan más con ese conocimiento que simplemente repetirlo. Porque tienen claro que la aplicación real de lo que buscan enseñar no tiene líneas rectas, perfectas y definidas. En plena clase no habrá nadie que les diga dónde encontrar lo que necesitan saber en ese instante, nada que les diga si están en el camino correcto, uno donde no tendrán calificaciones, tan solo su conciencia citándolos en el lado de los aptos o en el de los no aptos.


Muchas academias y cursos para instructores hoy en día simplifican todo bajo la errónea premisa de mediocridad donde nadie se queda fuera


“Solo tienes que aprender y repetir lo que te mostramos para ser bueno”.


Y luego la mayoría fracasa en convertirse en verdaderos instructores de personas. ¿Por qué? Porque después de años de estudio y esfuerzos no saben cómo transmitir lo que han aprendido y, por tanto, solo consiguen repetir guiones, esquemas y ejercicios que “siempre se han hecho así”, y/o “es como yo lo aprendí”. Todo lo que hacen es seguir los guiones del curso, aprender lo que se les dijo que aprendieran y nunca pensar por sí mismos. Convirtiéndose e instructores de trabajo con armas que ni siquiera pueden explicar los procesos biomecánicos involucrados en un ejercicio de tiro. 


Las personas coherentes buscan habilidades, no calificaciones. Y sin las habilidades de comprender, razonar y transmitir de muy poco vale para un instructor la hipotética capacidad de hacer agrupaciones perfectas y coreografías pseudo-tácticas más o menos espectaculares. En el mundo real no se trata de regurgitar toda la información que recibimos, se trata de usarla de una forma nueva y mejor, para que el mundo crezca.


No somos mejores instructores por las cosas que sabemos, lo somos por las cosas que podemos lograr con lo que sabemos, con nuestros alumnos y la suma de ambas que conducirá a respuestas que ni ellos mismos han descubierto todavía.


¿Cómo sabe que estoy capacitado para instruir?


Piensen en el propósito de esta pregunta, piensen en ese instructor que fue lo suficientemente atrevido como para desafiarles a Uds., sufridos lectores, la propia comprensión de su conocimiento para que pudieran crecer y mejorar. Y luego agradézcanle por no darles una cartulina con una calificación vacía, sino una que realmente significó algo. Agradézcale por evaluarlos y brindarles comentarios honestos sobre cómo se desempeñan fuera de su pequeña zona de confort.


Pero sobre todo agradézcanle.


Cuídense y cuiden de los suyos.

sábado, 17 de julio de 2021

Módulo III. El supuesto de Tueller y las implicaciones sociales de la actuación policial.

Módulo III. El supuesto de Tueller y las implicaciones sociales de la actuación policial.
Algo menos de un minuto y medio de más de tres horas de grabación.... agotador y satisfactorio... gracias a las @Escuela de las Tres Armas. 

Enlace a la Escuela de las Tres Armas.

Canal Youtube de Cecilio Andrade



miércoles, 2 de junio de 2021

Dos libros, dos temas, dos autores, la misma pasión...

Dos libros, dos temas, dos autores, la misma pasión... 

Recién llegados a la Cueva del Monstruo de los Libros... como el viejo Monstruo de las Galletas (Triqui si son españoles) pero con los libros... ¿Qué puedo decir? ya saben que padezco una Bibliopatía congénita agudizada por inflamación de las glándulas bibliofórmicas... Un consejo, no busquen esas enfermedades en Vademecum alguno... perderán el tiempo.


Empecemos por orden alfabético, sin preferencias.

Alin Tod Atodiresei es un profesional que ha sabido sacrificar, arriesgar e invertir en si mismo para poder dar a los demás.

Jose Manuel Solana Bellver, CEO de SIWA, una gran, si no la mayor, y responsable organización de profesionales de supervivencia, salvamento y rescate en el mundo.

Dos campos, protección ejecutiva y supervivencia; dos autores, ambos volcados en la búsqueda de su personal visión de la inalcanzable perfección; una meta común, transmitir y enseñar.

Recomiendo ambos autores sin entrar en detalles específicos de sus textos. Ambos son profesionales dedicados, experimentados en sus respectivos campos, inquisitivos en mejorar en busca de una perfección que saben inalcanzable, pero no por ello dejan de seguir en su particular senda de busqueda y mejora.

¿Se los recomiendo? SI. Para que más palabras.

¿No creerán que voy a dejar de ser el vector principal de contagio de esta incurable enfermedad de los libros?

Podemos estar o no de acuerdo con un autor y sus textos, pero sin duda leer opiniones, experiencias y conceptos similares a los propios, quizás expuestos desde otra perspectiva, mejorará nuestro particular punto de vista. Y si no coinciden con nuestro pensamiento y experiencia sin duda tambien nos abrirá la mente, aunque tan solo sea para buscar argumentos de como rebatir su exposición.

De una forma u otra todo libro es un tesoro, y sus autores dignos del mayor reconocimiento, como es el caso de Alin Tod Atodiresei y Jose Manuel Solana Bellver, y en este caso exponiendo mi opinión sobre ambos, vale la pena cada línea de negro sobre blanco de sus obras.

Por cierto... en breve tendrán mas obras de ambos... avisados quedan.

Cuidense y cuiden de los suyos.

martes, 25 de mayo de 2021

"Lecciones de Sangre" de Charles Remsberg.

"Lecciones de Sangre" de Charles Remsberg.


 Y me llegó la versión "analógica"... pocos días tras su salida de imprenta.


Leí esta gran obra de Charles Remsberg siendo el año 2009, y debo decir que aparte de la costumbre que ya arrastraba de subrayar y hacer anotaciones al margen, la llené de otras notas de mi particular capacidad de "traducción" del idioma de Shakespeare al de nuestro Cervantes. Terminé la lectura de esta misma edición castellana en versión digital, adquirida a través de Amazon el mismo día que la "subieron", hace unos días.


"¿El enfermo este ha adquirido la versión digital y la "analógica" en papel?". 


No lo nieguen, lo han pensado.


Pues sí, hay grandes obras que merecen, al menos a mi muy particular modo de verlo, esa acción. Ahora me toca pasar todos los subrayados y anotaciones de la versión anglosajona (también "analógica") y digital al papel de este recién llegado... después de todo es otra forma de repasar lo leído ¿no?


Les recomiendo todo lo escrito por Charles Remsberg, sus obras y artículos no tienen desperdicio alguno, es un autor y profesional capaz de unificar en sus trabajos legalidad, jurisprudencia, ética, táctica, operatividad, psicología, fisiología, sociología y un largo etc. Algo así como nuestro más cercano e hispano D. Ernesto Pérez Vera hace en sus dos últimas (la primera con D. Fernando Pérez Pacho), y también magníficas obras. Parafraseando un viejo anuncio les diré "busquen, lean, comparen y... aprendan" de dos grandes transmisores de conocimientos y experiencias. Piensen en una rueda de carro, con sus radios, del tipo que sean, pero todos convergiendo en el eje central, que es el que permite el giro y hacer avanzar a ese carro... eso implica la lectura comparada del Sr. Pérez y de Mr. Remsberg. Ni este libro ni el de Ernesto deben leerse como antagónicos, deben leerse con mentalidad de comprender que cuando el mono sin pelo lucha por su vida o la de terceros, en nada se diferencia hablar cual Shakespeare o cual Cervantes, ni tampoco si se está a un lado o al otro de un océano.

Lo dicho "busquen, lean, comparen y... aprendan".


No puedo dejar de dar tres agradecimientos, ni sería correcto ni sería justo. Siempre consideré que debemos agradecer con igual pasión tanto a quien nos da su conocimiento, saber y experiencias, como a todos aquellos que hacen lo posible por acercar todo ello al mayor número posible de personas. Estoy seguro que estarán de acuerdo conmigo.


La primera para ITEPOL, por el enorme esfuerzo en traer al mundo hispanoparlante, haciendo accesible y cercanas obras que de otra forma solo leeríamos cuatro o cinco "descerebrados" que nos las damos de políglotas expertos, cuando la mayoría de las veces apenas salimos de un vulgar "onlillú". Traer conferencistas excepcionales, buscar como traducir y publicar obras excepcionales y necesarias han definido un antes y un después en la instrucción con armas en todo el mundo hispanoparlante, no solo para su país, España. Gracias ITEPOL.


El segundo agradecimiento debe ir para la Editorial Melusina. Atreverse a publicar las obras de señores armados y "violentos" como Grossman, Mireles y ahora Remsberg, con lo que esta cayendo de correcciones políticas y "besos con lengua" para todo el mundo, es cuando menos valiente y de agradecer. Gracias Editorial Melusina.


Y por último pero no menos importante para esa persona que ha hecho que la lectura sea no solo interesante y educativa sino además amena y sencilla, ese caballero que siempre suele quedar en el anonimato, cuando no se le acusa directamente en italiano "traduttore, traditore". Sin duda D. Albert Fuentes no entra en esa frase italiana, ha hecho un gran trabajo dentro de un tema que siempre creará discusiones sobre que modismo es más correcto o no, ya saben, como aquello de si gatillo es gato pequeño o es la cola disparadora o es el disparador... en fin. Gracias D. Albert Fuentes.


Como ya dije, pesado de mí,  "busquen, lean, comparen y... disfruten aprendiendo".


Cuídense y cuiden de los suyos.