domingo, 29 de marzo de 2026

El Escudo de la Razón. (I de II) Guía contra las Falacias y Sesgos en la Instrucción Táctica y Operativa.

El Escudo de la Razón. (I de II)

Guía contra las Falacias y Sesgos

en la Instrucción Táctica y Operativa.


La Lógica como Chaleco Antibalas Intelectual.


Por Cecilio Andrade.


"Muchos hay que,

no habiendo llegado a la razón,

ya se han entregado a la costumbre”.


Baltasar Gracián.


Últimamente me estoy poniendo a escribir cada “filosofada”… que incluso a mi mismo, que las escribo, me obligan a leerlas varias veces…

En fin, no deben ser tan malas “filosofadas” si cada vez tengo más lecturas y comentarios, y muy pocos de estos últimos son del tipo despectivo y/o destructivo.

Lo cual he de reconocer que agradezco profundamente.

Este artículo me ha costado mucho hacerlo asequible y legible para todo el mundo, esa característica que me atribuyen y que intento por todos los medios mantener y desarrollar, hacer fácil lo aparentemente tan difícil.

El presente texto lo he construido y reconstruido, ordenado y reordenado, escrito y reescrito una veintena de veces. Incluso he hecho consultas con borradores a amigos.

Gracias por vuestra paciencia.

Por alguna razón, seguramente por un sesgo personal que no detecto, este texto ha llevado al límite mi capacidad de emplear un lenguaje sencillo y personal en un tema con tantas aristas.

He hecho todo lo que he podido por regar la aridez de este asunto, Uds. juzgarán mis resultados, ya que una vez publicado todo este negro sobre blanco no será mio, fuera de la paternidad epistolar ya tendrá vida propia y la misma estará en sus manos mientras lo leen.

No lo siento como el mejor de mis ensayos, ni de lejos, pero si lo suficientemente importante como para que lo publique y … “que salga sl sol por Antequera”… o lo que es lo mismo, que Uds., sufridos lectores y lectoras me juzguen y castiguen como merezco.

Lo dejo en sus manos… sé que no me fallarán, nunca lo hacen, de una form u otra siempre me enseñan.

Así que pasemos a la filosofa que espero haber logrado hacer asequible, veamos el artículo de esta semana… y de la próxima.


"Es propio de una mente educada

poder entretener un pensamiento sin aceptarlo”.


Aristóteles.


Sobre chalecos y profesionales intelectuales.

En los multifacéticos teatros de operaciones de seguridad, el error no siempre se nos manifiesta como un fallo mecánico o un disparo desviado.

Muy a menudo, la tragedia ha comenzado a desarrollarse meses o años antes, en las aulas o en los polígonos, bajo la forma de razonamientos defectuosos, de sesgos personales y de falacias. 

¿Falacia? ¿Cómo que falacia?

¿De qué hablo? Se estarán preguntando.

Vayamos por partes.

Falacia es, en esencia, un error en el razonamiento que hace que un argumento parezca coherente y persuasivo cuando, bajo la lupa de la lógica, carece de toda validez.

Los sesgos muy a grosso modo son ya cuestión, como veremos más adelante, de buscar atajos mentales que nos faciliten el día.

En la instrucción táctica, tanto las falacias como los sesgos suelen pasar inadvertidos, ya sean fruto del cansancio o por la falta de formación metodológica; cuando no por motivos intencionales para vender un sistema de entrenamiento, unos protocolos o una nueva plataforma de armas.

Sin embargo, debo decir que para todo profesional armado e instructor honesto, reconocer estas trampas no es un simple ejercicio académico o laboral… ¡es una obligación ética!

Cualquier supuesto profesional armado que base su supervivencia en una doctrina construida sobre premisas falsas y falacias, sin duda alguna su "chaleco" intelectual y moral tiene una fisura.


"Es un error capital teorizar antes de poseer datos.

Uno comienza a deformar los hechos para que se ajusten a las teorías,

en lugar de que las teorías se ajusten a los hechos”.


Sir Arthur Conan Doyle.


Sobre Falacias, Sesgos y otras “historietas.

Sin pretender ser el descubridor de ninguna verdad universal, es más que evidente que todas las organizaciones policiales y militares son obviamente, por naturaleza y definición, jerárquicas.

Si bien esto es vital para la disciplina operativa, en el ámbito de la formación puede convertirse en un fértil terreno para el error.

Empecemos por definir y diferenciar entre lo que son Falacias Lógicas y Sesgos Cognitivos, ya que pese a ser familiares consanguíneos e ir siempre de la mano, no son exactamente lo mismo.

Las Falacias Lógicas son básicamente errores, buscados o involuntarios, en la argumentación, errores en la estructura del razonamiento que invalidan la conclusión de un argumento.

Por su parte los Sesgos Cognitivos son distorsiones en la percepción, atajos mentales o tendencias psicológicas que nos llevan a interpretaciones irracionales, y por tanto también erróneas, de la información.

Y lo peor es que la realidad es insidiosa; falacias y sesgos aparecen siempre en múltiples capas, aspectos y estructuras, mezclándose entre sí de variadas formas, en muchos casos indiscernibles y sin estructura evidente.

Empiezo bien con las definiciones, ¿verdad?

Creo que será más fácil comprender unas definiciones tan técnicas con ejemplos puntuales.

Una vez definidas técnicamente las “criaturas”, mejor o peor, veamos algunos de los más comunes en el mundo de la instrucción, adiestramiento y capacitación del profesional armado, del país y cultura que sea.

Buscando hacerlo más comprensible he decidido distribuir cada falacia y su sesgo asociado dentro de entornos concretos y definidos, lo cual es otra falacia y sesgo en si mismo; falacia de orden y sesgo de organización definida respectivamente.

Ya ven el escenario tan peculiar que genero intentado explicarlo… la mente intentando explicarse a si misma.

En fin, a continuación paso a presentarles un listado relativamente detallado de las falacias y sesgos adaptados al contexto de la instrucción táctica y operativa, basados, eso si, en los principios de pensamiento crítico y la evidencia empírica.

Veamos a ver que tan claro puedo describir todo este “circo”.


"Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más que otro”.


Don Miguel de Cervantes y Saavedra.


La Trampa de la Jerarquía, la Autoridad y la Tradición.

La Falacia de Autoridad (Ad Verecundiam).

Esta falacia ocurre cuando asumimos que una técnica es correcta simplemente porque proviene de un instructor veterano, o “mega-cool, un mando con condecoraciones o una "figura de renombre”, signifique esto último lo que queramos que signifique…

El peso de la imagen y/o del currículum, supuesto o real, sustituye al peso de la evidencia.

El Riesgo Operativo aparece cuando se perpetúan prácticas ineficaces o peligrosas porque nadie se atreve a cuestionar al “maestro”; con lo que se bloquea cualquier innovación y adaptación a nuevas amenazas.

Para evitarlo, o al menos reducirlo a niveles seguros, es obligado fomentar una cultura de "seguridad psicológica" donde el cuestionamiento respetuoso sea bienvenido.

La validez de cualquier técnica debe residir en sus métricas de desempeño, precisión, tiempo, fiabilidad, y no en quién la enseña.


Apelación a la Tradición (Ad Antiquitatem).

"Siempre se ha hecho así”, las cinco palabras más peligrosas en la seguridad en general y en la gestión de la capacitación en particular.

Esta falacia justifica una práctica por su antigüedad, asumiendo que el paso del tiempo es garantía de eficacia, como en los buenos vinos… olvidando que el tiempo también avinagra esos vinos que tan buenos pudieron ser en determinado momento.

Aquí el Riesgo Operativo es debido al bloqueo de la innovación y falta de adaptación a nuevas amenazas operativas, por mantener rutinas de instrucción obsoletas que no responden a las realidades de la seguridad en este primer tercio del siglo XXI.

Cualquier acción de mejora pasa por someter la doctrina institucional a revisiones periódicas mediante pruebas piloto y análisis de incidentes reales.


"El hábito es el más grande de los tiranos”.


John Stuart Mill.


Anécdotas y Confirmación, el Espejismo de la Experiencia.

Soy un acérrimo defensor de que la experiencia es valiosa, pero sin un marco de análisis sensato e inteligente puede ser profundamente engañosa.


La Falacia de la Evidencia Anecdótica.

El generalizar a partir de casos aislados es un error humano básico, que en el mundo táctico se traduce en cambiar un protocolo a nivel nacional, por razones políticas y electoralistas habitualmente, porque "un operador en un incidente aislado tuvo éxito improvisando de esta manera”.

Implementar cambios no validados que funcionaron por azar o por variables no controladas, ya sea suerte o errores del oponente, pero que fallarán en la mayoría de los casos… es un riesgo operativo evidente.

Cualquier acción de mejora nos obliga a priorizar la evidencia sistemática sobre la anecdótica; por lo que antes de modificar cualquier doctrina debemos realizar pruebas controladas y evaluar los resultados de manera científica.


Sesgo de Confirmación.

Es la tendencia, tan de moda en nuestra sociedad aborregada y sectaria, a buscar, interpretar y recordar solo la información que confirma nuestras creencias previas.

Un instructor tiende a recordar perfectamente los tres ejercicios donde su técnica estrella "funcionó" y olvidar los diez casos en los que el alumno falló estrepitosamente.

Con lo que el riesgo surge al tomar decisiones de formación basadas en éxitos anecdóticos, ignorando los fallos sistémicos.

Si buscamos cualquier mejora debemos registrar resultados completos, incluyendo los fracasos.

Anexo a ello una revisión por pares y el uso de análisis objetivo son las mejores defensas contra este sesgo.


"El que no quiere razonar es un fanático;

el que no sabe razonar es un tonto;

y el que no se atreve a razonar es un esclavo”.


William Drummond.


Las Sombras del Razonamiento, Causalidad y Percepción.

Post Hoc Ergo Propter Hoc (Causalidad Falsa).

Esta falacia asume que porque un evento sigue a otro, el primero causó el segundo.

"Después de esto, por lo tanto a causa de esto". 

Un ejemplo muy cotidiano es atribuir la mejora en la precisión del tiro a un nuevo modelo de entrenamiento o de arma, cuando en realidad el grupo estaba más descansado, más capacitado o las condiciones lumínicas eran mejores ese día.

La mejor recomendación que puedo dar pasa por diseñar evaluaciones que controlen variables de confusión, como pueden ser la fatiga, experiencia previa y entorno, entre muchas más.


Sesgo de Disponibilidad.

Estimamos la probabilidad de un evento según lo fácil que nos resulta recordarlo.

Lo que un mundo de redes sociales y webs llamativas es definido con algo tan simple como que un video viral de un tiroteo reciente, puede hacernos creer que esa amenaza puntual es la más frecuente, cuando los datos estadísticos indican lo contrario.

Generamos este riesgo operativo al priorizar recursos en soluciones "atractivas" para incidentes mediáticos, descuidando las habilidades fundamentales más utilizadas y útiles.

¿Recomendación? Basen el diseño de su programa de instrucción en análisis de riesgos y datos comprobables de incidentes reales en un periodo de largo plazo.


"¿Y dónde están pintados los que se ahogaron?”.


Diógenes de Sinope.


Generalización y Supervivencia, Estadísticas y Grupos.

Generalización Apresurada.

Esta falacia ocurre cuando extrapolamos resultados de un grupo pequeño o específico a toda una unidad o institución.

El ejemplo más común es el de asumir que una técnica es válida para toda la fuerza tras probarla con un grupo de agentes novatos con alta motivación, sin considerar cómo afectará a veteranos o a agentes en diferentes roles operativos.

Estratificar las pruebas por perfiles de experiencia, edad y rol dentro de la organización es siempre mi mejor recomendación.


Sesgo de Supervivencia.

Este sesgo consiste en observar solo los casos de éxito y olvidar a los que fallaron.

En instrucción suele verse al analizar solo a quienes completan con éxito un curso avanzado y extraer conclusiones sobre la accesibilidad del programa basándose solo en estos “supervivientes".

Con lo que se genera el riesgo de subestimar la dificultad de una técnica o proceso y sobrevalorar los resultados positivos, por muy reducidos que estos sean.

Debemos analizar sistemáticamente las tasas de abandono y los todos los fallos durante el adiestramiento para ajustar la curva de aprendizaje.


"La más peligrosa de todas las falsedades

es una verdad ligeramente deformada”.


Georg Christoph Lichtenberg.


Dinámicas de Grupo y Evaluación.

El Efecto Halo.

Este efecto surge cuando una impresión global positiva sobre una técnica o persona contamina la evaluación de sus aspectos específicos. Ese mismo que observamos cuando un instructor es extremadamente carismático o tiene un historial de combate heroico, y tendemos a minimizar sus errores metodológicos o pedagógicos.

En estos casos lo mejor es emplear sistemas de evaluación objetivas y, siempre que sea posible, revisiones ciegas, sin saber quien, de los resultados.


El Falso Dilema.

Presentar solo dos opciones, por ejemplo y muy común seguridad vs eficacia operativa, como si fueran mutuamente excluyentes, ignorando las soluciones intermedias o integradas.

Podemos reducir esta falacia mapeando todas las alternativas y evaluando las compensaciones de cada una con rigor técnico.


Pensamiento de Grupo.

Este sesgo surge cuando un equipo de instructores prioriza la conformidad y la armonía del grupo sobre la evaluación crítica, así como cuando el temor a la represalia o al aislamiento hace que nadie cuestione una propuesta defectuosa del mando o el instructor.

Para intentar evitarlo es necesario habilitar canales de retroalimentación anónimos y someter las propuestas a comités multidisciplinares externos, de tipo legal, médico, técnico, etc.


Falacia del Costo Hundido o de la Inversión.

Es cuando decidimos continuar con un enfoque o programa ineficaz simplemente porque ya se ha invertido mucho tiempo, dinero y/o reputación en él, generando una evidente malversación de recursos.

La recomendación en este caso es muy sencilla de definir, pero muy complicada de implementar debido a la resistencia institucional o personal al cambio necesario, debemos evaluar periódicamente la relación coste-beneficio y estar dispuestos a cancelar lo que no funcione… sin más y sin egos por medio.


"Lo que nos mete en problemas no es lo que no sabemos.

Es lo que sabemos con seguridad

pero que, simplemente, no es así”.


Mark Twain (¿?).


Caso de Estudio: El Inspector Bautista vs el "Método Titán”.

Contexto.

La Policía Local de San Viator de Andarax ha recibido una propuesta para implementar el "Método Titán", un sistema de defensa personal y tiro táctico que promete reducir los riesgos de bajas policiales en un 50% y una gestión del Uso de la Fuerza Policial más acordes con la situación social y política de hoy en día.

El sistema viene avalado por un instructor de renombre internacional, ex-operador de fuerzas especiales de un país anglosajón; además de haber sido adoptado por una pequeña unidad en un municipio de un país vecino con "excelentes resultados”.


Auditoría del Inspector Bautista.

José Bautista ha sido comisionado para evaluar la viabilidad de este cambio doctrinal.

Y al aplicar su checklist de falacias y sesgos, detectó rápidamente los siguientes detalles.

  1. Falacia de Autoridad: La principal justificación para la adquisición era el carisma y el historial del instructor, no datos de desempeño medibles.
  2. Evidencia Anecdótica: El éxito en el país vecino se basaba en el testimonio de tres agentes, pero no existía un registro de los incidentes en los cuales el método había fallado.
  3. Falso Dilema: Los promotores planteaban que "o adoptamos el Método Titán o seguimos siendo vulnerables", ignorando que se podían mejorar los protocolos actuales con otros procedimientos y una inversión menor.
  4. Sesgo de Supervivencia: El estudio de validación académica presentado solo mostraba detalles de los agentes que habían pasado el curso con éxito; no se mencionaba que el 40% de los participantes sufrieron lesiones durante el entrenamiento.

Resultado.

Debido, y gracias, a la identificación de estas falacias, el Inspector Bautista recomendó detener la implementación masiva de este método; proponiendo en su lugar, un estudio piloto controlado utilizando procesos ciegos de evaluación.

El resultado final demostró que el Método Titán era físicamente inalcanzable para el 60% de la plantilla y que la "eficacia" era un efecto del Sesgo de Confirmación de los instructores.

Se ahorraron miles de euros y se evitó una doctrina insegura.


¿Esta siendo legible este artículo? Espero que si, aun mínimamente.

Continuará la próxima semana.

Mientras tanto recuerden siempre...

Cuídense y cuiden de los suyos.


Almería, marzo de 2026.