domingo, 12 de abril de 2026

El Escudo de la Razón. (II de II) Guía contra las Falacias y Sesgos en la Instrucción Táctica y Operativa.

El Escudo de la Razón. (II de II)

Guía contra las Falacias y Sesgos

en la Instrucción Táctica y Operativa.


La Lógica como Chaleco Antibalas Intelectual.


Por Cecilio Andrade. 


"Lo que no se define no se puede medir.

Lo que no se mide, no se puede mejorar.

Lo que no se mejora, se degrada siempre”.


Lord Kelvin.


Implementación en la Gestión de la Instrucción.

¿Entonces como logramos que estas lecciones no queden en papel mojado?

Para ello toda organización debe adoptar protocolos claros y bien definidos de Gestión de Datos y Evidencias, con los que todo cuestionamiento debe comenzar por un Checklist de Evaluación de Propuestas en un formato simple del tipo Resumen Operativo o Ejecutivo.

En resumen, todo cambio en el entrenamiento debe responder inicialmente a cuatro puntos.

  • Origen del dato: ¿Viene de una anécdota o de un ensayo sistemático?
  • Control de variables: ¿Se ha tenido en cuenta la fatiga y el nivel previo del agente?
  • Transparencia: ¿Se han reportado los “casi-accidentes" y los fallos?
  • Conflictos de Interés: ¿Quién se beneficia económicamente de este cambio?


Un instructor o una organización que no sigue un esquema de formación limpio de falacias y sesgos, ni comprende los propios, son ciegos. 

¿Mi recomendación? Una formación modular que incluya…

  • Análisis de casos reales de falacias internas, institucionales y de grupo.
  • Talleres prácticos para diseño de programas y procesos.
  • Formación en "Seguridad Psicológica" buscando fomentar la crítica constructiva.


"La victoria espera a aquel que tiene todo en orden;

la gente lo llama suerte.

La derrota es segura para aquel que ha descuidado 

tomar las precauciones necesarias;

a esto se llama mala suerte”.


Roald Amundsen.


Hacia una Doctrina de Pensamiento Crítico Operativo.

La instrucción táctica en este primer tercio del siglo XXI nos exige mucho más que habilidad física y puntería; nos exige higiene mental. 

Al limpiar todos nuestros procesos de decisión de falacias y sesgos, no solo estamos haciendo que la organización, la unidad, el grupo, nosotros mismos, seamos más eficientes; estamos además garantizando que cuando un agente se enfrente a su peor día, la doctrina en la que confía sea tan sólida como el metal de su arma.

El pensamiento crítico es el valioso e indispensable escudo invisible que protege a la institución de la obsolescencia y al agente de la tragedia. Exigir rigor científico no es una opción; es la única forma responsable de liderar e instruir.

Para ilustrar cómo estas trampas mentales que he reseñado pueden desviar por completo una doctrina o una instrucción, buscaré analizar uno de los casos más famosos y peor interpretados en la historia de la instrucción policial, el mito de "La Regla de los 21 pies”, o “Tueller Drill”.

Es uno de los ejemplos que considero magistrales de cómo una observación válida puede transformarse en una doctrina defectuosa cuando se ve empañada por múltiples falacias y sesgos.

Vamos con ello


"La ciencia es el capitán,

y la práctica son los soldados”.


Leonardo da Vinci.


Análisis de un Caso Práctico.

El Mito de la “Regla” de los 21 Pies”.

Origen.

El Sargento Dennis Tueller, del Departamento de Policía de Salt Lake City, en 1983 realizó una serie de pruebas para determinar con qué rapidez un atacante con un cuchillo podía cerrar una distancia de 21 pies, unos 6,4 metros, antes de que un agente pudiera desenfundar y disparar.

Descubrió que un adulto promedio podía cubrir esa distancia en aproximadamente 1,5 segundos, que es el tiempo estándar que tarda un agente en desenfundar y hacer un disparo certero… en condiciones conocidas y atentos.


Falacias y Sesgos en Acción.

A partir de este experimento, la instrucción táctica cayó en algunas de las trampas que he revisado anteriormente.

Revisémoslas.

  • Falacia de Autoridad (Ad Verecundiam): Debido a que Tueller era un sargento respetado y su artículo se publicó en una revista técnica de prestigio, la comunidad táctica aceptó el dato como una "ley" inamovible, sin buscar ni exigir estudios replicados con muestras más diversas.
  • Falacia de la Generalización Apresurada: Lo que era una demostración de "tiempos de reacción" se convirtió en una regla operativa universal. Se asumió que cualquier atacante a menos de 21 pies era una amenaza letal inmediata, ignorando variables como el terreno, el tipo de funda del agente o el nivel de entrenamiento individual.
  • Falso Dilema: Se planteó a los agentes una opción binaria: "Si el sujeto está a menos de 21 pies, disparas; si está a más, estás a salvo", ignorando que existen alternativas tácticas como buscar cobertura, crear distancia angular o el uso de medios no letales.
  • Sesgo de Confirmación: Los instructores durante décadas solo mostraron videos de ataques donde la distancia era exactamente de 21 pies para justificar el uso de la fuerza, omitiendo los casos donde el agente pudo resolver la situación sin disparar mediante el movimiento.


Impacto Operativo.

Durante años, agentes en todo el mundo fueron entrenados bajo la premisa de que 21 pies era una especie de "zona de muerte" inapelable.

Esto llevó a decisiones trágicas en la calle y a defensas legales complicadas, cuando no imposibles, basadas más en un mito pedagógico que en una evaluación táctica real.


Aplicando una Auditoría.

Si aplicáramos nuestra Checklist de Auditoría, el "Mito de los 21 pies" no pasaría el filtro.

  1. Diseño de evaluación: El estudio original no tenía criterios de éxito predefinidos más allá de la observación cronometrada.
  2. Control de variables: No consideró el efecto del estrés fisiológico real, el agente sabía que iba a ocurrir, incluso el cuando, no había sorpresas.
  3. Revisión independiente: Fue una propuesta de un solo autor que se escaló masivamente sin una validación científica externa.


Conclusión.

El problema no fue el experimento de Tueller, que era, y sigue siendo, una observación científicamente brillante sobre tiempos de reacción, sino la arquitectura de falacias que instituciones e instructores sin capacidad analítica construyó encima.

Hoy, la instrucción moderna nos enseña que la distancia es solo una variable más dentro de un contexto dinámico y mutable.


"Nada es más terrible que la ignorancia en acción”.


Johann Wolfgang von Goethe.


Ejemplo de Checklist de Análisis.

Bloque 1: Auditoría Metodológica de Control de Sesgos.

Este bloque garantiza que los datos y el diseño del estudio de instrucción sean científicamente válidos.

A. Integridad del Diseño.

  • Neutralidad: ¿Los objetivos están formulados sin suponer de antemano un resultado positivo?
  • Pre-registro: ¿Se registraron las hipótesis antes de iniciar las pruebas para evitar el formular hipótesis después de conocer los resultados o HARKing (Hypothesizing After the Results are Known)?
  • Representatividad: ¿La muestra incluye diversidad de rangos, veteranía y perfiles, evitando usar solo grupos de élite?

B. Ejecución y Medida.

  • Instrumentación Digital: ¿Se emplean herramientas calibradas (shot timers, sensores) en lugar de observación humana subjetiva?
  • Validación del Estrés: ¿Se ha monitorizado la biometría (frecuencia cardíaca, sistema endocrino) para asegurar que el estrés fue real y no simulado?
  • Control de Confusión: ¿Se han aislado variables externas (clima, fatiga, luz) mediante herramientas estadísticas y matemáticas?

C. Análisis y Reporte.

  • Transparencia de Fallos: ¿Se han reportado todos los incidentes anómalos y los “cuasi-errores"?
  • Prevención de Manipulación de Datos: ¿Se analizó el grupo completo según el plan original o se buscaron subgrupos a medida?
  • Acceso Abierto: ¿Están disponibles los datos brutos y el código analítico para una revisión independiente?


Bloque 2: Auditoría de Razonamiento y Filtro de Falacias.

Este bloque detecta errores en la argumentación que pretenden vender la eficacia de una técnica sin pruebas.

  • ¿Evita la Falacia de Autoridad? El argumento no debe basarse solo en "quién" lo dice, instructor famoso o unidad especial, sino en el “qué”, el dato.
  • ¿Evita la Apelación a la Tradición? No se justifica una práctica solo porque "siempre se hizo así".
  • ¿Evita la Evidencia Anecdótica? No se cambia una doctrina nacional por un éxito aislado en un incidente fortuito.
  • ¿Evita el Falso Dilema? No se presentan soluciones como "o esto o el desastre", ignorando alternativas intermedias.
  • ¿Evita el Sesgo de Supervivencia? Se analizan también los datos de quienes fallaron o abandonaron el entrenamiento.
  • ¿Evita el Pensamiento de Grupo? Se han habilitado canales para la crítica interna sin temor a represalias.


Instrucciones de uso.

  1. Marcar cada ítem: Sí, No o NA (No Aplica).
  2. Exigir Evidencia: Para cada "Sí", se debe adjuntar el documento, video y/o registro que lo respalde.
  3. Acción Correctiva: Ante cualquier "No", se debe proponer una medida para subsanar el sesgo o la falta administrativa antes de proceder al despliegue operativo.


"Si un hombre comienza con certezas,

terminará con dudas;

pero si se conforma con comenzar con dudas,

terminará con certezas”.


Francis Bacon.


Una Reflexión Final.

El Último Cortafuegos.

Después de haber desgranado este "circo" de falacias y sesgos, alguien podría pensar que estoy exigiendo que cada instructor se convierta en un científico de laboratorio.

Nada más lejos de la realidad… ni de mi intención.

Lo que recomiendo, no me atrevo a escribir exijo en un artículo como este aunque en mi trabajo personal es otra cosa, es higiene mental.

Instruir no es, ni debe ser jamás, repetir lo que un día nos enseñó alguien a quien admiramos. Instruir es un acto de servicio que conlleva una responsabilidad aterradora, la vida de quien confía en nosotros, y la vida de los ciudadanos que rodean a ese profesional armado.

Si permitimos que nuestra doctrina, procedimientos y técnicas se contaminen con "tradiciones" sin base, con anécdotas con suerte o con el carisma de falsos profetas tácticos, estamos enviando a nuestros compañeros a la calle con un chalecos de cartón… mortales.

La lógica y el pensamiento crítico no son ejercicios académicos para pasar el rato en el aula; como ya he escrito antes son el escudo invisible que protege a la institución de la obsolescencia y, lo más importante, al operador y a la ciudadania de la tragedia.

En este primer tercio del siglo XXI, exigir rigor científico y someter nuestras propuestas a un checklist implacable no es una opción para los que quieren parecer modernos; es la única forma responsable y ética de liderar.

Al final del día, cuando el ruido del polígono se apaga y el equipo se guarda, solo queda una pregunta que todo instructor honesto debería hacerse frente al espejo…

¿Lo que he enseñado hoy salvará a mi gente en su peor día?

¿O solo estoy alimentando mi propio ego?

No se trata de ser infalibles, se trata de ser íntegros.

La lógica de nuestra doctrina debe ser tan sólida como el acero de nuestras “herramientas”.

Porque en la calle, cuando la realidad golpea, ni falacias ni sesgos detienen las balas.

La verdad y el entrenamiento basado en la evidencia, sí.


Por cierto... ¿he logrado hacerlo finalmente legible?

Ya me contarán.

Cuídense y cuiden de los suyos.


Almería, marzo de 2026.



"La precisión no es una virtud, es un deber”.


Jorge Luis Borges.


Fuentes originales de los conceptos que se mencionan en el artículo.

  • Sobre la Regla de los 21 pies (Tueller Drill).
    • Tueller, D. (1983). How CLOSE is TOO CLOSE?. SWAT Magazine. Es la fuente primaria que analizo para demostrar cómo una observación válida puede derivar en una doctrina defectuosa.
  • Sobre el Sesgo de Confirmación y el Pensamiento de Grupo.
    • Janis, I.L. (1972). Victims of Groupthink. Fundamental para sustentar la recomendación de habilitar canales de crítica interna sin temor a represalias.
  • Sobre el HARKing (Hypothesizing After the Results are Known).
    • Kerr, N.L. (1998). HARKing: Hypothesizing After the Results are Known. Personality and Social Psychology Review. Respalda la exigencia de pre-registro de hipótesis para evitar la manipulación de resultados.
  • Sobre la Higiene Mental y la Integridad
    • Simmons, J.P., et al. (2011). False-Positive Psychology. Psychological Science. Sustenta técnicamente por qué la "limpieza" de los procesos de decisión es una obligación ética del instructor.

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