La Triqueta del Guerrero… Neurobiología, Ética y Praxis de la Supervivencia. (Parte I de II).
Por Cecilio Andrade.
“Un verdadero guerrero reza por la paz para no tener que matar...
por ello cultiva la habilidad de sobrevivir sin tener que luchar”.
Koppojutsu no Uta.
Mis inicios y una digresión…
En mi introducción en el Aikido, allá por los años 80 del siglo pasado, miren si ha llovido, conocí la tradición del Koppojutsu, un sistema de combate muy antiguo y efectivo, enfocado en la destrucción de la estructura física y energética del oponente, manteniendo la esencia de la lucha tradicional japonesa.
Descubrí entonces un antiguo Arte Marcial japonés enfocado en atacar y controlar huesos y articulaciones, con el objetivo de incapacitar a un oponente mediante golpes, presiones y manipulaciones.
El término Koppo se traduce comúnmente como "rompe huesos". Sin embargo, los kanji representativos significan "hueso" y “método, ley o regla", respectivamente; por lo que la interpretación más ajustada a la etimología es “método-hueso". Aunque su traducción más común es "método de los huesos" o "rompe huesos", no siempre busca fracturas literales, sino desestabilizar la estructura del cuerpo y su ki (energía).
Posteriormente, tras alguna que otra década entre medias, uniformes y primeras misiones, además de otros Artes Marciales entre medias, ingresé en la Bujinkan Budo Taijutsu.
Y si, esa misma, la de los Ninjas.
Allí descubrí que la tradición del Koppojutsu forma parte de la escuela Koto Ryu, una de las nueve que conforman la Bujinkan. Específicamente es una de las seis tradicionales del Bujutsu o estilos samuráis.
Como ven pasé del O-Sensei Morihei Ueshiba al Soke Masaaki Hatsumi… y ambos me marcaron.
En fin, desde mi primer contacto con los herederos del O-Sensei aprendí la cita que da pie a esta digresión, la cual transmite un Uta, palabra japonesa traducible como poema o enseñanza, que define la paradoja existencial del guerrero de siempre y del profesional armado de hoy.
También aprendí de ambos el concepto Banpen Fugyo, “10.000 cambios, ninguna sorpresa”, pero de ello hablaré en otro artículo… o no.
"La suprema excelencia consiste en romper la resistencia del enemigo sin luchar”.
Sun Tzu.
El Dilema Ético del Guerrero, la Filosofía del "Guerrero en Paz”.
El Koppojutsu no Uta citado inicialmente no es una simple instrucción técnica, es un claro y directo imperativo ontológico.
Este precepto no es una mera declaración de intenciones, es un reconocimiento claro y directo del dilema ético y moral que nos supone la aplicación de la violencia, incluso defensiva.
A pesar de enfrentarnos a situaciones de riesgo vital inminente, el ser humano debe lidiar con la inhibición cognitiva impuesta por los códigos éticos internos; algo que un mucho más actual Dave Grossman nos recuerda, explica y desarrolla en sus obras “On Killing” y “On Combat”, por citar un autor de referencia entre muchos otros.
La traducción y la investigación moderna nos demuestra que este conflicto que se origina en la arquitectura misma de nuestro Sistema Nervioso Central (e.a. SNC).
En la tradición de las Artes Marciales clásicas, Koryu, el guerrero no se define por su capacidad de ejercer violencia, sino por su capacidad de administrarla bajo un estricto control ético. La máxima de cultivar la habilidad de sobrevivir sin luchar se alinea con el concepto de Katsujinken, “la espada que da vida”, contraponiéndose al Satsujinken, “la espada que quita la vida”.
Este artículo analiza la colisión entre estos ideales elevados y la realidad biológica del ser humano cuando se enfrenta a una amenaza de muerte, explorando cómo la formación técnica busca armonizar la arquitectura cerebral con la necesidad operativa.
"El verdadero camino del guerrero es la paz”.Miyamoto Musashi.
Arquitectura Cerebral, Neocórtex e Inhibición Moral,
El estudio del comportamiento humano en combate requiere desglosar la funcionalidad del SNC. Es aquí donde la teoría del Cerebro Triuno, la cual, aunque simplificada y no del todo correcta, nos permite categorizar y organizar las respuestas en la línea de tiempo de una agresión.
El neocórtex, especialmente la corteza prefrontal, es el centro de las funciones ejecutivas; ese espacio donde procesamos esos conceptos tan abstractos, y hoy en día despreciados en muchos casos, como son los Valores, los Principios, la Ética y la Justicia.
Y es aquí donde surgen dos de los aspectos más comentados en los entrenamientos y cursos sobre enfrentamiento, pero no por ello mejor comprendido usualmente, el dilema del retardo cognitivo y la disonancia ética.
En el primer caso, ante una agresión, una de los varios procesos que frenan la respuesta ante la agresión, incluso “congelando” al agredido, es debido a que el neocórtex está intentando procesar la información bajo un prisma moral, ¿es esto legal?, ¿debo golpear/disparar?.
Hablamos de un proceso extremadamente lento, en segundos.
¿Lento en segundos?
Pues si, muy lento, en términos de supervivencia, un segundo es una eternidad.
Respecto a la disonancia ética, el ser humano, animal social por definición, tiene una resistencia natural y evolutiva a dañar a otro ser humano.
Y es esta barrera psicológica la que un entrenamiento efectivo y realista debe aprender a "puentear" de forma controlada pero inmediata cuando la vida está en juego.
Es aquí donde el sistema límbico, el filtro de la intuición, actúa como un puente emocional.
La amígdala es el núcleo clave; detectando amenazas antes de que el pensamiento consciente sea capaz de verbalizarlas, dando como resultado las intuiciones como un eficaz procesamiento de datos.
Lo que llamamos “intuición”, como ya he explicado y desarrollado, es en realidad el subconsciente procesando patrones a una velocidad superior a la capacidad del lóbulo frontal.
Hablamos de una velocidad consciente de +/-1000 bits/s contra 400.0001000.000 bits/s en el procesamiento subconsciente.
Un cambio en el tono de voz, la postura asimétrica de un sospechoso o un silencio ambiental inusual son procesados por el sistema límbico, disparando la respuesta de alerta.
Cuando la amenaza se materializa con una agresión física, cuando el enfrentamiento se inicia el tronco encefálico toma el control.
Es entonces cuando se activan las muy conocidas respuestas 3F, Fight, Flight or Freeze, Lucha, Huida o Congelamiento.
Respuestas que generan y sufren a la vez unos también muy conocidos efectos fisiológicos.
Se produce una descarga masiva de catecolaminas, hablo de adrenalina y noradrenalina, que genera taquicardia, visión de túnel, exclusión auditiva y pérdida de motricidad fina, favoreciendo la motricidad gruesa necesaria para el combate brutal.
Con todo, este tronco encefálico es tan antiguo y básico que no conoce ética alguna, “tan solo” conoce la supervivencia.
"Un guerrero es un hombre que sabe que la guerra es la vida misma,
y que la paz es solo una ilusión”.
Carlos Castaneda.
Dinámica de la Agresión vs Reacción Inconsciente.
Para entender cómo el profesional armado debe "actuar con cabeza", es fundamental integrar el ciclo O.O.D.A.. ya saben, aquello de Observar, Orientar, Decidir, Actuar… y ya sé que me estoy repitiendo en conceptos que saco a colación cada poco…
- Observación.
- Recolección de datos en bruto del entorno.
- Orientación.
- El paso más crítico.
- Filtramos los datos a través de nuestras experiencias, educación y entrenamiento.
- Aquí es donde el profesional bien entrenado tiene ventaja: su orientación es táctica, no civil.
- Decisión.
- Formulación de un plan de acción.
- Acción.
- Ejecución física.
Con esto en mente es fácil observar y razonar que el agresor siempre tiene cierta ventaja desde el primer paso en el ciclo.
Es por ello tan importante que el entrenamiento efectivo busque "dentro del ciclo del oponente", rompiendo su capacidad de orientarse ante nuestra respuesta inesperada.
Ya saben…
“Haz trampa siempre , vence siempre”.
Una situación de Consciencia Situacional activa, aplicable a nuestro contexto de enfrentamiento, podemos definirla de forma muy simple si interrelacionamos intuición con el Sistema Límbico.
O mejor véanlo de otra forma, a Uds. entrando a un entorno conocido o no, habitual o no, y notando como los pelos de la nuca, o los de los antebrazos, se ponen de “punta”… lo que en palabras llanas se traduce en el subconsciente haciendo su trabajo y “detectando una anomalía”.
Es ahí donde el Código de Colores de Jeff Cooper toma toda la relevancia.
Y sí, también lo sé, de nuevo me estoy repitiendo….
En fin, si lo recuerdan de las decenas de veces que lo traigo a mis textos, todo individuo, y Uds, y yo, pasamos por la vida en cuatro condiciones de Consciencia Situacional.
- Condición Blanca.
- Despreocupación total.
- Donde nunca debería estar un profesional armado fuera de su “castillo”…
- Condición Amarilla.
- Alerta relajada.
- Deseable estado constante del profesional armado..
- Condición Naranja.
- Detección de una amenaza específica.
- Preparación para la siguiente condición.
- Condición Roja.
- Acción.
Este simple cuadro de condiciones de atención al entorno, Consciencia Situacional, es nuestro subconsciente detectando señales no verbales de peligro que identifica como "fuera de lugar", forzando al neocórtex a prestar atención.
En un escenario de la emboscada o de una agresión súbita en la oscuridad, el tiempo de procesamiento se reduce a cero y es aquí donde entra en juego el Inconsciente, en su faceta de almacén de los hábitos motores.
Si el profesional armado ha entrenado de forma continua, inteligente, analítica y honesta, 10.000 horas con 10.000 repeticiones por habilidad, su cerebro inconsciente no responderá con un pánico desorganizado, sino con una técnica de contraataque grabada a fuego en sus ganglios basales.
Creo que se me ha alargado el artículo más de la cuenta el texto.
Mejor corto en este punto y seguiré en la segunda parte...
Mientras tanto cuídense y cuiden de los suyos.
Continuará... la próxima semana.


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