Pólvora, sangre y … gónadas. La vieja, malhablada y fiel Infantería.
Por Cecilio Andrade
UNO.
“Guerra de cabos… analógica aún.”
“Acertole en la cimera del casco
guarnecido con crines de caballo,
la lanza se clavó en la frente,
a broncínea punta atravesó el hueso
y las tinieblas cubrieron los ojos del guerrero.”
HOMERO.
-¡La plaza del puto profeta! ¡Sus pu*** coj****! – Le salió el exabrupto de tan adentro que casi olió lo que cenó la noche anterior.
Si eso era el ejemplo del homenaje podian irse a … al mismo lugar donde acabaría su cena si continuaba vivo para ello.
“Mayor” veía su propia sombra adelantarle corriendo mientras atravesaba la “bucólica” placita; corriendo por delante de él, la muy cobarde, tenía contornos perfectos, nítidos, marcados, casi de “película”.
Con el sol en la espalda su sombra tenía razones muy lógicas para adelantarle en aquella carrera de locura.
- En que carajo tengo la cabeza…
El abrigo hacia el que corría apenas parecía estar más cerca que hace “dos horas” antes, cuando empezó aquel aparente maratón.
¿Cómo le decían a la relatividad del tiempo bajo estrés?
¿Tiempo de combate?
Que más daba ¡Redios!
Para cuando alcanzó el destruido, oxidado y vetusto BTR su sombra llevaba un buen rato descansando apoyada contra el viejo blindaje.
-¡¡¡Sus muertos!!!
Sobre aquel viejo blindaje apareció una brillante muesca seguida de una detonación lejana y casi aburrida.
-¡Fallaste Ca****! – solo lo pensó, verbalizarlo le resultaba imposible.
Mientras apoyaba la placa balística de su espalda contra el viejo vehículo protector, aplastando a su veloz y cobarde sombra, jadeó como si acabara de cruzar una piscina olímpica en apnea, y en cierta manera supo que así había sido, la apnea al menos, solo que no resultaba tan refrescante.
Miró la ruta que había seguido, desde el otro lado de la plaza…
Sus hombres, un batiburrillo de desarraigados con dos docenas de nacionalidades, estaban moviéndose, desplegados para continuar el avance que estaba … ¿liderando?
- Estoy viejo para esto… ¡Joder!!!
Más melladuras y vibraciones, con chispas, esquirlas y restos de óxido sobrevolándolo, tras todo lo cual sonaron las correspondientes ráfagas lejanas.
“Pitbull” apareció a su costado golpeando las viejas chapas con la protección balística del hombro derecho.
Mirándole de reojo desde su altura…
- ¿Te perdiste, chiquitín? Has tardado – se burló mientras controlaba al resto del personal.
- ¡Me vas… a comer… lo que rima… con Clavijo! – Medio jadeó, medio vomitó su pequeño colega.
Intercambiaron una sonrisa burlona.
La zancada del primero eran dos y medio la del segundo, pero el peso de equipo era el mismo… la vieja broma de siempre.
Cuatro impactos más contra el venerable chasis del BTR.
Más cuerpos lanzados a la carrera y frenando por impacto.
No estaban para más florituras los que estaban llegando, después de todo uno de los que les acompañaba se sacudió un par de veces para derrumbarse con el cráneo convertido en una macabra nube roja.
Nadie le molestaría en su descanso eterno por unas cuantas horas, al menos hasta que pudieran controlar aquel pueblo en mitad de ninguna parte.
“Mayor” intentó mirar por un costado de la montaña de óxido que le servía de abrigo hacia la siguiente estación de aquella curiosa, por decir algo, carrera de relevos, una nube de esquirlas metálicas y óxido acompañó su regreso a cubierto.
-Cinco, tres en la esquina izquierda, dos en la ventana de la casa azul.
-Ya… ya… ¿y los tres detrás del camión? ¿y los dos tras el pickup marrón? ¿Los dejamos para otro día? – “Pitbull” casi parecía aburrido al bromear irónico con su viejo colega
Dos de los recién llegados se rieron con media cara, todos se conocían de antiguo, y tampoco era que la situación permitiera mayores demostraciones.
Los otros apenas comprendían el idioma de aquellos “infieles locos”.
Más impactos, vibraciones, esquirlas y óxido volando.
“Pitbull” presionó el contacto de su laringófono.
- ¿De vacaciones “Pater”?
- Aquí, viendo como se lo curran los viejos - “Pater” estaba en posición al otro lado de la plaza , tras su nueva “amante”, un inmaculadamente cuidado M200 .408 CheyTac.
- ¿Tienes algo?
- Si.
- OK. Ponte a ello.
El tono pasaba del aburrido e irónico al frío y profesional en un parpadeo.
- “Ario”, “Odín”, cuando tengais a bien me gustaría llegar a tiempo al almuerzo. – habló de nuevo “Pitbull”.
“Pater” ya estaba en faena, sus proyectiles pasaban sobre ellos con un sonido agudo, casi armónico.
Los de enfrente redujeron sus disparos, como si se lo estuviesen pensando, claro que alguno ya no volvería a pensar jamás, en este mundo al menos, en todo caso quizás con sus 72 huríes vírgenes quizás se le ocurriese algo.
- ¿Salimos? – Preguntó “Kairyu”.
Su colega “R2”” hizo un leve gesto con la barbilla hacia la base del edificio desde cual habían corrido hacía un “rato”.
Podían observar a un tipo enorme, rubio y sonrosado con un RPG7 al hombro.
Y lo disparó.
La ventana de la casa azul se tragó aquel bocado picante.
A la vez otra granada-cohete simultáneamente envió al personal a cubierto tras el pickup con sus colegas de la casa azul, billete solo de ida al paraíso, si estaba o no a “la sombra de las cimitarras” ya lo estarían descubriendo.
Inshallah.
“Odín” y “Ario” formaban un buen equipo de artillería portátil, y no solían fallar.
Mientras los “cachitos” de los nuevos residentes del paraíso de Allah volvían a tocar el sucio suelo de la plaza de su Profeta, y “Pater” remitía por facturación urgente a alguno más, “Pitbull” ya corría seguido muy de cerca por sus colegas, esta vez el patilargo de “Mayor” no llegaría antes que él.
Los dos integrantes locales de su equipo salieron tras ellos apenas medio segundo después, tampoco eran culpables de ese retraso, aquel grupo de locos se conocían desde décadas, su coordinación era totalmente inconsciente.
Por desgracia, uno de ellos se derrumbó a unos pocos pasos de alcanzar la cubierta de uno de los vehículos abandonado en el borde de la plaza. Su compañero se detuvo a auxiliarlo.
El herido tenía el costado izquierdo del abdomen destrozado, las convulsiones y el dolor le impedían moverse. Su compañero tampoco podía arrastrarlo solo. “R2” apareció entre el humo y el polvo, haciendo honor a un viejo y querido apodo, para arrastrarlo a cubierto.
Tras lo que comenzó de forma inmediata el protocolo TCCC para estabilizarlo. Dejarlo sin más era condenarlo a una muerte segura y muy dolorosa.
“Pitbull” llegó a la esquina final de la plaza del Profeta, casi sin diferencia de tiempo lo alcanzaron “Mayor” y “Kairyu”.
Apenas se detuvo a esperarlos, sin aparente coordinación penetró de un salto a través de la ventana que la granada-cohete de “Ario” había convertido en boquete, girando hacia la derecha a la vez que entraba.
“Kairyu” entró a continuación, a ojos inexpertos casi se diría que entraron pegados el uno al otro, con el arma encarada y disparando desde el hombro hacia el lado opuesto del elegido por “Pitbull”.
“Mayor” entró prácticamente hacia el frente, ligeramente a la izquierda tras “Kairyu”, entre los tres tenían todo el interior cubierto mientras se protegían las respectivas espaldas.
Nada más entrar una sombra armada apareció en el sector de “Mayor”, sin dudar la abatió de tres disparos en semiautomático tan veloces que casi parecieron una ráfaga.
Otra figura se abalanzó desde la izquierda, lo paró en seco clavándole el cañón del fusil en el esternón a la vez que disparaba. El chorro rojo que salió por la espalda del tipo le recordó, por una milésima de segundo, alguna de las películas de Tarantino.
Inshallah.
Mientras chequeaba su zona de responsabilidad no localizaba a sus colegas.
¡En realidad no veía una mi****!
Disparó sobre un fogonazo al extremo derecho de su zona de responsabilidad, mientras un proyectil zumbaba sobre su oreja izquierda. Volvió a disparar para asegurarse y en ese momento tiraron brutalmente de él hacia atrás.
Sintió la turbulencia de varios disparos, ajenos, casi rozándole la mejilla, seguidos de una nube de polvo junto con un chorro de sangre y materia húmeda, cálida y asquerosa.
Sintió que algo se apoyaba por un instante en su hombro para acabar deslizándose al suelo… uno de aquellos locos casi había logrado degollarlo.
Se dio cuenta que aún contenía la respiración.
Necesitó de un esfuerzo consciente para obligar a sus pulmones a introducir oxígeno.
“Kairyu” le dio una palmada en el hombro mientras pasaba a su lado hacia un pasillo que se vislumbraba entre el humo y el polvo.
- ¿Descansando maño? – bromeó al adelantarlo.
- Tus muertos picoleto.
La luz entraba por una claraboyas altas, dibujando sombras extrañas entre toda la escoria que flotaba en el aire cerrado de aquel recinto. La suma de olores, humo, polvo, sangre, heces, orines, pólvora, TNT, etc. era casi insoportable.
“Mayor” se colocó tras “Kairyu” mientras este, a su vez, se situaba tras “Pitbull”, las alturas personales de los tres, escalonadas, les daba la mayor potencia de fuego posible al frente con una mínima exposición.
Aunque quizás “Pitbull”, situado al frente, no fuera de la misma opinión sobre el eufemismo de “minima exposición”.
De todas formas dada su envergadura era algo que había asumido hacía muchos años, le tocaba ir primero “si o si”, y no había más.
“Pitbull” se aseguraba mientras avanzaban que nadie vivo quedara por detrás de su progresión, y para ello nada mejor que una “grajea” de 5,56 mm vía “craneal”, o sea, a través de la cabeza del “paciente”.
Mano de santo para curar el “barbarismo” salvaje y medieval.
Por más inhumana que pudiera parecer en principio aquella acción preventiva, lo cierto es que no tenían capacidad suficiente para cubrir cada espacio físico que dejaban atrás.
Permitir, por unos supuestos y mal aplicados principios humanitarios, que fanáticos integristas heridos, potenciales mártires suicidas como ambición máxima, a la espalda de su avance era una carta segura para no ver volver a celebrar con sus colegas nada más salvo un funeral, de cuerpo presente si había suerte de poder recoger algo después.
Llegaron al final del pasillo, frente a una puerta guarnecida por contrafuertes de adobe a los costados que daban a un enorme e iluminado patio interior.
En un instante “Pitbull” desapareció de su visión frontal, “Kairyu se aplastó hasta límites inverosímiles contra el muro derecho tras el contrafuerte, y él reaccionó por puro instinto dirigiéndose al lado opuesto, reduciéndose aún más, si ello era posible, pese a su considerable complexión maña.
Sus tres armas barrieron toda la zona frontal.
¿Tres?
Sin apenas perder control frontal encontró a “Pitbull” acuclillado y disparando también, por debajo de él.
Ventajas del enano cabr**.
Al frente figuras ocres y pardas se movían mientras devolvían el fuego.
Los ropajes de ambos grupos no eran muy distintas, pakuls, turbantes, shalwar kameez y chapáns, salvo por la aparente corpulencia de jugadores de futbol americano de los cruzados.
La razón de esto último era muy sencilla, portaban blindajes con equipo de combate bajo la ropa local.
Aparentaban una inexistente obesidad y sudaban como perros, sin duda, pero lo cierto es que solo sudan los vivos.
Un grupo de bárbaros armados con una mezcla hetereogénea de AK 47 atravesaba el gran patio disparando y gritando.
Empezó a sudar con más intensidad, pero no por el clima ni el exceso de equipo y protección.
Era un sudor frio y grasiento.
Apestoso.
Eran fanáticos, si cualquiera de ellos llevaba explosivos encima podían darse por hamburguesas de cruzado.
Entre las tres armas estaban logrando frenar los intentos de avance, pero aquello no podía durar mucho sin apoyo.
Escuchaba a “Pitbull” hablando, no sabía si “rajando en arameo” todos los nombres de santos o, esperaba que fuera lo más probable, coordinando el necesario apoyo exterior.
Un fogonazo acompañado por una explosión sorda, otra enorme nube de polvo surgió del costado derecho del grupo de bárbaros.
A través de la brecha surgida de la nube aparecieron más tropas locales, apoyada por colegas cruzados. Barrieron todo el flanco bárbaro.
Inshallah.
Ahora podía escuchar lo que el estrés anterior no le permitió.
-“Pitbull” aquí “Odín”. Flanco despejado…. ¡Cab***1 – Se escuchó una ráfaga corta, por radio y en directo – Confirmo zona despejada.
-Recibido. Asegurad el perímetro. Que los locales limpien el resto. Dile a su jefe que bastante hemos hecho con abrirles la puerta, les toca ganarse el pan de hoy. – Contestó “Pitbull”, un evidente mal humor fruncía su ceño, lo cual tampoco era extraño, lo fruncía por todo.
Al igual que otra más que evidente ironía cargada de mala baba se escucho por las ondas, la inarmónica voz de “Porno”.
-Si, infórmales, no sea que se acostumbren a pensar que nosotros ganaremos su guerra y nos quedemos con su paga y medallas.
Mientras controlaba las acciones de los equipos visibles una ligera y atípica sonrisa irónica relajó el gesto de “Pitbull”.
Tras mirar a sus colegas, cambiando de cargador, comenzaron a cruzar el patio.
-Equipo aquí “Pitbull”… – informó por la radio- Novedades.
-“Odín”, “Porno” y “Ario” … sin novedad y en ruta.
-“Pater” y “Templario” entrando sin novedad.
-Aquí “Paxman” con “Corderito” y “Sunday” … controlando evacuación de heridos.
-Aquí “R2” con “Wolf” y “Balitas”; equipo de apoyo avanzado. ¿interrogo si regresamos?
-Negativo, mantened presión sobre locales, si pierden ímpetu no habremos ganado nada útil. Ahora os envío refuerzos, estad atentos.
-Recibido.
Deteniéndose un instante a pensar, reanudo movimiento y transmisión.
-“LuisMi” aquí “Pitbull”.
-Adelante “Pitbull”
-Transmite a “Chiquero”, sin novedad, objetivos de charlie a foxtrot ocupados.
-¿Algo más? querrán más datos.
-Lástima no tener “buenas comunicaciones” ¿verdad? – el sarcasmo era más que evidente.
Una risa nada diplomática surgió a través de la radio.
-Cierto, cierto, tantas interferencias no sientan bien para tener buena comunicación. Mi ex decía lo mismo. De todas formas seguro sus “pajaritos” están mirando en este instante nuestros lindos culitos pelados.
-Infórmales por favor.
-Voy.
Por ahora todos bien … por ahora.
-Por cierto, “Pitbull”, informa “Chiquero” que hagamos el favor de cambiar el nombre código. Parece ser que sus “mercedes”, como diría “Mayor”, se sienten ofendidas por algún motivo – el sarcasmo de “Luismi”.
“Mayor” fue rápido en responder.
-¡Uy! Me siento dolido que puedan pensar que mi elección de ese indicativo fue con una mala intención por mi parte. Muy dolido. - El exagerado gesto de pesar de su rostro sucio y barbado restó mucha verosimilitud a aquellas palabras.
-Cómo te gusta joderlos con esa “sutileza” cervantina tuya.
-Claro, como que tu eres un ejemplo de virtudes diplomáticas, “Pitbull”.
La velocidad de respuesta verbal de “Mayor” seguía siendo tan rápida y efectiva como con el fusil.
-Id con “R2”. Necesitará apoyo para motivar a estos heroicos luchadores de la libertad. –
No era una orden, nunca lo eran con “Pitbull”, entre ellos cada uno sabía su lugar y misión en el equipo.
Con un gesto simple y seco, de buen maño parco en palabras y rico en acciones, “Mayor” comenzó a caminar con “Kairyu” a su costado.
Ambos atraídos hacia donde sonaban la mayor cantidad de disparos, duros, secos y continuos.
-Oye… ¿los maños pagáis ronda cuando os salvan el culo? – pinchó “Kairyu” con su tono habitual, neutro y sin desequilibrios. Acorde con una forma de ser tranquila y concisa.
-Solo cuando encuentran a un picoleto que no presume de lo lejos que le llega la meada.
Ambos sonrieron y miraron al frente, hacia los equipos de acción locales que continuaban la faena del día.
Un día a la vez…
-Señores, salvo los que ya tenéis trabajo asignado, reunión en quince sobre punto de control gold-3. Municionad y reequipaos, debemos estar listos por si el equipo avanzado nos necesita. – la “melodiosa” voz de “Pitbull” sonó por las ondas.
… y una batalla por día.
Pero algunos días pueden ser muy, pero que muy, largos.
Inshallah.
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